España interceptó órdenes de la Marina marroquí a pesqueros para que violasen aguas españolas
Coincidió con la entrada de buques de Rabat en aguas de Ceuta y el paso masivo de inmigrantes a través de la frontera
ABC, , 14-10-2026La pátina de normalidad que el Gobierno intenta dar a la relación con Marruecos está cada vez más alejada de las informaciones que se van conociendo sobre los hechos que rodearon a la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta los días 30 y 31 de … julio, generando una crisis sin precedentes en la ciudad autónoma.
Durante esas jornadas en las que la frontera estaba siendo asaltada por miles de personas, y las siguientes, España detectó órdenes de la Marina marroquí a pesqueros con su bandera para que violasen aguas de soberanía española, según ha podido saber ABC de fuentes militares.
La entrada de pesqueros marroquíes en territorio español es habitual. Y también al revés, con barcos que faenan en aguas españolas adentrándose en zona de Rabat. La diferencia en este caso es la existencia de una invitación directa a que eso sucediese; y de quién procedió esa orden: se interceptaron comunicaciones desde la Marina marroquí a los barcos pesqueros para que penetrasen en aguas españolas.
Estas comunicaciones coincidieron además con la entrada de buques de guerra de Marruecos en aguas de Ceuta, según desveló el diario El País, que señaló que al menos una fragata y varias patrulleras de la Marina Real marroquí navegaron sin pedir autorización por aguas de soberanía española.
La respuesta del Ministerio de Defensa fue inmediata y la Armada envió a la zona primero al Buque de Acción Marítima (BAM) Rayo y, después, a las fragatas Santa María y Navarra. Su misión fue la de presencia y disuasión hasta que Marruecos desistió de su comportamiento.
El mando de la respuesta fue asumido por el Estado Mayor de la Defensa (Emad) y el Jemad en persona, el almirante general Teodoro López Calderón, fue el encargado de tratar el asunto con la ministra de Defensa, Margarita Robles, para articular una respuesta. El Jemad fue también quien tuvo interlocución con altos mandos militares marroquíes para instarles a desistir de sus acciones, según han asegurado a ABC las mismas fuentes.
El Jemad abordó la respuesta con la ministra de Defensa y contactó con altos mandos marroquíes para instarles a cesar su comportamiento
Newsletter
Pese a su gravedad, estos hechos han sido mantenidos en secreto por el Gobierno hasta ahora, más de dos meses después de que sucedieran y tras múltiples comparecencias públicas o parlamentarias tanto del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, como de todos los ministros implicados de una u otra manera en la crisis que vive Ceuta.
La primera semana de agosto sí que se informó del despliegue de los tres buques de la Armada en apoyo a Ceuta, pero en ningún momento el Ministerio de Defensa hizo referencia a los incidentes en aguas territoriales españolas, ya fuera de barcos pesqueros o de los buques de la Marina marroquí. El despliegue se enmarcó en las misiones habituales de las Fuerzas Armadas de vigilancia y control del entorno marítimo.
Disuasión y defensa
Desde entonces, este tipo de misiones se han mantenido de manera prácticamente constante durante los últimos dos meses en la zona del mar de Alborán, Estrecho de Gibraltar y océano Atlántico. A finales de septiembre, por ejemplo, fueron las fragatas Navarra y Cristóbal Colón las que iniciaron un nuevo despliegue con el que mostrar músculo frente a las costas de Marruecos. El Estado Mayor de Defensa lo enmarcó dentro de los compromisos internacionales asumidos por España y las habituales actividades de vigilancia de las Fuerzas Armadas, en este caso en el mar Mediterráneo y el océano Atlántico oriental.
Desde que se conoció la intrusión de buques marroquíes en aguas españolas —llegando a estar a punto de colisionar con una de las fragatas españolas—, el Gobierno ha intentado rebajar la polémica y enmarcar el episodio en un clima de normalidad.
La primera respuesta fue la del propio Sánchez este lunes durante un encuentro informal con periodistas en la recepción en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional, en el que sostuvo que se trató de «un hecho puntual» y remarcó la progresiva vuelta a la normalidad que vive la ciudad autónoma.
La misma expresión —«puntual»— fue la utilizada este martes por la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. «Se resolvió con la más absoluta normalidad entre dos países en el marco de sus relaciones de buena vecindad», sostuvo obviando el comportamiento de Marruecos. Tampoco quiso ahondar en por qué el Gobierno lo ha ocultado durante los últimos meses.
Especialmente relevante es el hecho de que las comunicaciones interceptadas a la Marina marroquí no figuren entre los documentos que el Gobierno desclasificó sobre los días que rodearon a la entrada de miles de inmigrantes. El Ejecutivo justificó esta decisión en su voluntad de dar transparencia a todas sus actuaciones, más aún tras la crisis abierta en el seno del Consejo de Ministros, pero estas informaciones dejan ver la existencia aún de acontecimientos sin revelar.
En su comparecencia en el Congreso, Robles fue rotunda en defensa tanto de los servicios de inteligencia —cuestionados por las alertas previas al asalto— como de las Fuerzas Armadas. Lo que no sabía la ciudadanía es que la Armada había jugado un papel relevante ante la incursión en aguas españolas de buques marroquíes.
Llamada del Rey
Precisamente este martes los Reyes han estado en la ciudad autónoma en una visita histórica en la que Felipe VI denunció la «violación» de la frontera. «La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación», recalcó el Rey ante la sociedad ceutí.
El 7 de septiembre, el Rey convocó a la ministra de Defensa y a la cúpula de las Fuerzas Armadas a una reunión en el Palacio de la Zarzuela para analizar la situación de Ceuta «desde el punto de vista de la defensa». La reunión se produjo en plena polémica sobre la gestión que hacía el Gobierno de la crisis y solo un día antes de que el Consejo de Ministros aprobase la desclasificación de los documentos de los servicios de inteligencia. Aunque públicamente se enmarcó en la «normalidad», la imagen no gustó en el Palacio de la Moncloa.
(Puede haber caducado)