Vivas agradece al Rey su «aliento» y «confianza» para «resistir» y vislumbrar la salida de la crisis
El presidente de Ceuta reclama la vuelta a la normalidad tras la «invasión» y proclama que «un caballa nunca se rinde»
Diario Vasco, , 13-10-2026En un escenario de profunda carga institucional y emocional, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, pronunció este martes un discurso también histórico con motivo de la visita oficial de los Reyes. Evocando la canción de Joan Manuel Serrat para proclamar que «hoy es un gran día», el mandatario local expresó el sincero agradecimiento de un pueblo que ve en la Corona un faro de confianza indispensable para «resistir» y vislumbrar la salida del complejo túnel en el que la ciudad se encuentra inmersa desde hace dos meses y medio. Con firmeza y cercanía, Vivas dio la bienvenida a los monarcas a «su casa», recordando que Ceuta representa, ante todo, la esencia misma de España en la orilla sur del Estrecho.
El presidente autonómico repasó los casi 400 años de lealtad inquebrantable a la Corona, un vínculo sellado en 1640 cuando los ceutíes eligieron voluntariamente formar parte de España, lo que motivó que el rey Felipe IV concediera a la localidad los títulos de Muy Noble, Leal y Fidelísima. Vivas subrayó que este legado histórico y multicultural —enriquecido por las huellas de Roma, la Hispania visigoda, el esplendor de Al Ándalus y el impulso fundacional de Portugal— no es un elemento del pasado, sino un título plenamente vigente que los ciudadanos defienden hoy en día a base de coraje, superando amenazas y asedios de enorme envergadura.
Sin embargo, el núcleo más urgente de la intervención giró en torno a la gravísima crisis humanitaria y de seguridad que padece la autonomía. Vivas recordó con crudeza los trágicos acontecimientos de los días 30 y 31 de julio, cuando cerca de 80.000 personas fueron utilizadas para vulnerar de forma masiva e irregular la frontera exterior de la Unión Europea. Esta «invasión», que se cobró la irreparable pérdida de al menos 141 vidas, fue concebida y organizada deliberadamente para desestabilizar la soberanía nacional, quebrar la economía local y poner en jaque los servicios fundamentales de salud y educación. El dirigente advirtió de que la ciudad se ha convertido en una auténtica «olla a presión» debido al deterioro de la tranquilidad y la pérdida de libertades de sus habitantes.
A pesar de las heridas y de que «han intentado cortarle las alas», el presidente proclamó con orgullo que la ciudad sigue en pie porque «un caballa nunca se rinde». Este espíritu de resistencia se mantiene firme gracias al respaldo unánime de millones de españoles que entienden que «si naufraga Ceuta, naufragamos todos». En este sentido, Vivas formuló tres demandas legítimas y urgentes: el retorno inmediato a su país de origen de todos los inmigrantes que accedieron ilegalmente en julio, el establecimiento de unas bases sólidas que marquen un antes y un después en materia de seguridad, y la adopción de medidas para que ninguna decisión vital o soberana de la ciudad dependa de las presiones de un tercer país.
El mandatario autonómico se mostró convencido de lograrlo gracias «aliento» del jefe del Estado quien desde el primer momento, hizo patente su «preocupación e indignación» por lo ocurrido y con el que ha estado en permanente contacto para «Muchas gracias por vuestro apoyo y cariño a Ceuta y a los ceutíes; muchas gracias por vuestro permanente interés en «conocer la evolución de la situación». «Muchas gracias por vuestra defensa, sin paliativos, del carácter europeo de nuestras fronteras y de la necesidad de garantizar su seguridad», apuntó bajo la atenta mirada de los monarcas y del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.
Finalmente, en el emblemático salón inaugurado en 1927 por Alfonso XIII, Vivas ha hecho entrega a Felipe VI de la Llave de Oro de la Ciudad, definiendo a Ceuta como un prodigio de la naturaleza donde conviven en armonía diferentes credos y culturas. El mandatario concluyó reafirmando que la identidad de la región es «España hasta la médula», un sentimiento compartido por todos los ceutíes, «recen como recen y se llamen como se llamen», antes de cerrar su intervención con los vibrantes vivas a Ceuta, a España y al Rey.
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