La Ceuta que recibe a los Reyes: “Empezamos a ver la luz al final del túnel”

Felipe VI y doña Letizia llegan a una ciudad autónoma muy distinta a la de hace dos meses

El País, Virginia Martínez, 13-10-2026

Son las once de la noche en Ceuta. Hace poco más de dos meses de la entrada masiva a la ciudad autónoma y el centro está lleno de gente tomando algo en los bares o conversando en las calles. Entre ellas, tres chicas ceutíes de unos 20 años que caminan juntas y se cruzan a su paso con otros grupos de jóvenes vestidos para ir de fiesta. Algunos son incluso adolescentes. De repente, las chicas se sobresaltan: un hombre de tez morena, enfundado en un traje de neopreno y gafas de buceador, sube cuesta arriba mientras habla por el móvil en videollamada. Va muy agitado, como con cara de haber logrado algo importante. “¡Ay, ay, ay!”, gritan ellas del susto a su paso. “¡Pensaba que era otro que había entrado!”, exclaman.

Las chicas habían confundido al buceador con un migrante que hubiera entrado a nado a Ceuta, como ocurrió hace más de dos meses, cuando irrumpieron unas 80.000 personas en la ciudad autónoma. De quien se trataba, en realidad, era del participante de una prueba deportiva nocturna que se celebra anualmente: el ascenso acuático al Foso Real, ubicado junto a las murallas renacentistas de la ciudad, en el centro histórico. La noche de natación acabó con fuegos artificiales.

Ambiente de normalidad en el centro de Ceuta, este lunes.
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Pero esa no era la única competición prevista en la urbe ceutí en un solo fin de semana. También se disputó un campeonato europeo de triatlón organizado por la Federación Española. Uno de los organizadores, que acudía a Ceuta por quinto año consecutivo para el evento, se sorprendía de que la cosa no está “tan mal como cree la gente en la Península”, salvo por la intensa presencia policial y militar, que ofrecen una apariencia de “estado de sitio”. En la ciudad autónoma hay desplegados unos 1.700 agentes en el marco del operativo especial, que durará al menos hasta el 31 de diciembre. Algunos siguen apostados en las entradas de supermercados. Otros centran sus esfuerzos en convencer a los migrantes para que vuelvan “voluntariamente” a Marruecos.

El episodio vivido por las chicas en la noche del viernes 2 de octubre resume el estado de ánimo en Ceuta. Todo el mundo reconoce en privado que la situación ha mejorado, pero la preocupación sigue intrínseca entre los ceutíes. “Empezamos a ver la luz al final del túnel, vamos perdiendo poco a poco a la ansiedad”, reconoce así el dueño de un negocio de hostelería, vecino de Benítez, de 37 años y con un hijo pequeño. “Hay mucha diferencia, todavía no hay normalidad, pero hay mucha diferencia”, apunta un taxista.

Banderas de España y de Ceuta en un edificio del Paseo Alcalde Sánchez Prados en Ceuta, este lunes.
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Que Ceuta empieza a recuperar el pulso, aun con la congoja, también se refleja en la gran afluencia de ceutíes departiendo en los bares, en las calles y en los parques, celebrando bodas y bautizos. Y con conversaciones que ya no siempre tienen que ver con la entrada masiva de finales de julio. Como sí ocurría a mediados de agosto, cuando el caos succionaba la ciudad. Eso sí, el sentimiento de rechazo hacia el Gobierno de Pedro Sánchez, por su gestión tardía de la emergencia, sigue siendo totalmente predominante.

La afluencia de las manifestaciones que se convocan cada varios días ha disminuido mucho. El fin de semana de la inmersión en el Foso Real y del triatlón europeo, apenas un centenar de personas secundaron la concentración celebrada el sábado por la noche. “Nos venden Sol para tapar las sombras de Ceuta”, rezaba una pancarta en alusión a las protestas por la vivienda. Un campamento con una decena de tiendas se mantiene frente a la Delegación de Gobierno en señal de protesta contra La Moncloa, pero la olla a presión que bullía en la ciudad autónoma se ha ido aliviando.

La convocatoria adelantada de las elecciones fue acogida con gran entusiasmo entre buena parte de los consultados, con Sánchez en la diana. También el viaje de los Reyes este martes. Muchos achacan la mejoría de la situación a la visita de Felipe VI y la reina Letizia, afirmando sin lugar a dudas que se ha hecho “un lavado de cara” solo cuando se supo que vendría el jefe del Estado, el 1 de octubre. El ministro Ángel Víctor Torres, al frente del mando único, prometió a unas vecinas ceutíes el 24 de septiembre que las playas estarían despegadas para el 15 de octubre. Más de dos meses y medio después del cruce, así se ha cumplido. Aunque decenas de personas que estaban en los asentamientos desmantelados huyeron a esconderse en los montes o a refugiarse en los barrios periféricos. También se ven intervenciones frecuentes de la Policía, sobre todo por la noche, relacionadas con personas migrantes.

Los ceutíes rechazan la “nueva normalidad” en la que conviven con 10 recursos de acogida del Gobierno central para adultos, con 7.400 plazas disponibles, y otros 20 centros del Ejecutivo ceutí para menores extranjeros no acompañados, con 2.827 chicos filiados. “Solo podremos volver a la normalidad cuando se retornen a todas las personas”, insisten los vecinos y también el presidente de la ciudad, el popular Juan Jesús Vivas. Un mes después de la vuelta al cole, la asistencia es de en torno al 90%.

Playa de la Ribera en Ceuta, este lunes.
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El viernes, en uno de los colegios más céntricos, niños y profesores entonaban el himno de España, con la música a toda pastilla, con motivo de la fiesta de la Hispanidad. Un himno que suena a su vez en el palacio de Gobierno, que por la noche se ilumina con los colores de la bandera, cuando el reloj marca el punto. En el ámbito sanitario, de las 212 camas hospitalarias disponibles, 93 están ocupadas, y 13 corresponden a personas inmigrantes. El personal sanitario sigue bregando unas urgencias más presionadas, pero no como en los altos niveles de mediados de agosto.

Desalojos
El episodio vivido por las tres chicas y el buzo ocurrió hace ya 10 días. Todavía quedaba por delante en Ceuta el desmantelamiento del asentamiento de El Trampolín, completado este domingo con el desalojo del espacio de El Guano, donde están las duchas de la playa. También quedaba por materializarse el retorno “voluntario” de unas 3.000 personas a Marruecos, lo que eleva a unos 12.000 los migrantes retornados al país vecinos desde el 10 de agosto. Tras este último desalojo, esa zona playera ya está libre de campamentos. En una calle cercana se ubica la tienda Súper Kiko, cuya imagen se viralizó por instalar una verja para separar la fila de migrantes de la del resto de clientes. Hoy la imagen es ya distinta: la verja está arrimada a la pared y todo el mundo accede por el mismo sitio al establecimiento de Benítez.

La tienda Súper Kiko, en la playa de Benítez de Ceuta, el 8 de octubre.
V. M.
Todavía quedan varios asentamientos en otros puntos de la ciudad, como en las naves de El Tarajal o junto al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes. Y se sigue viendo a grupos de migrantes y de menores en el paseo marítimo, apostados en los riscos junto al mar o sentados en bancos. Dentro de las naves de El Tarajal está también el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), donde puede verse a decenas de policías de Extranjería trabajando en los triajes. Junto al CATE se plantea el dilema de los “retornos voluntarios”: filiación e ingreso en un centro de acogida o regreso ipso facto a Marruecos. Se han completado hasta 4.039 triajes en adultos.

Donde sobre todo hay decenas de migrantes sin filiación todavía es en las barriadas periféricas y en los montes, donde se guarecen quienes han escapado de los desalojos de las playas. El pasado jueves, al caer el sol, decenas de hombres subían a El Príncipe con bolsas blancas de plástico, similares a las de comida que reparte Cruz Roja, y se aposentaban en las plazas. “Es como si fuera Tetuán”, comenta un ceutí musulmán. En el vecindario, uno de los más conflictivos de España, no se ve a ninguno de los 1.700 agentes que patrullan la ciudad. “Ceuta es una, no dos”, se queja un camarero por las diferencias con las barriadas.

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