Psicoanálisis de la crisis de Ceuta y Melilla
Los malos presagios van impregnando sectores cada vez mas extensos del Inconsciente Colectivo en España
La Vanguardia, , 13-10-2026* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia
Últimamente, la “invasión” sufrida por Ceuta, ha sembrado la inquietud y ha provocado una crisis política. Como estos escritos no pretenden ser políticos, vamos a centrarnos en el tema de la inquietud. El desasosiego que la acompaña ha llegado al grado de angustia en amplios sectores de la población, y así lo ha manifestado alguno de sus representantes.
Uno de ellos, es el articulista asiduo colaborador de La Vanguardia, Juan José Lopez Burniol. Recojamos su testimonio (Ante otro 98: el desastre final). Nos dice: “Este artículo evoca lo que fue para España el desastre de 1898, cuando perdió la guerra con EE.UU. y los restos del imperio colonial (Cuba, Puerto Rico, Filipinas, y Guam). España se quedó “sin pulso”, sumida en una sensación de fracaso colectivo (…) Esto dio lugar a la Dictadura del General Primo de Rivera, años después”.
Continua, diciendo: “Hoy, la reivindicación de Ceuta y Melilla por Marruecos amenaza con provocar una crisis mucho más grave que la de 1898 (…) Ambas están vinculadas a la Corona española desde los siglos XVI y XVII, no son colonias, son parte integrante de España, y sus ciudadanos son españoles”.
Nos recuerda que España está sola, como en el siglo XIX lo estuvo frente a EE.UU., y que no puede esperar ayuda de nadie: ni de la Unión Europea (“carece de política exterior y de defensa. No es un actor político global. Cada país va a la suya”),ni de los EE.UU. (“el Comité de Asignaciones Presupuestarias del Congreso, dice que Ceuta y Melilla están en territorio marroquí, y son administradas por España”).
Pero lo más impactante del artículo, es su parte final. Atentos: “Si por todos estos factores, España cede la soberanía sobre Ceuta y Melilla, o la somete a mediación, el desgarro que sufrirá será letal (….) la Constitución y el Régimen de 1978 serán abrogados, y su lugar lo ocupará una República presidencialista Plurinacional y Confederal. Finis Hispaniae”.
Es decir, el Apocalipsis. La destrucción de España, según el autor. Recojamos ahora un segundo testimonio. Antoni Puigvert (La impotencia) nos dice: “Tras el consenso de 1978 ha retornado el espíritu de la guerra civil, de momento sin violencia física, pero sí con violencia institucional (…) no hay espacios “sagrados” respetados por todas las partes (…) ni en política (Ceuta) ni en vivienda, inmigración, enseñanza (…) y sin estos espacios, no hay nación verdadera(…) llevamos décadas de confrontación de las tres Españas: la “Nacional”, la “Roja”, y la no asimilada a la matriz castellana (…) nada positivo nos une. Solo compartimos el odio, la aversión o el miedo a los partidos diferentes del nuestro (…) sin hoja de ruta que los socios de investidura han sido incapaces de trazar, la Presidencia deviene impotente”. Seguro que López Burniol añadiría: “impotente para evitar el desastre”.
Examinemos ahora estos testimonios, y la realidad que describen, con la lente psicoanalítica.
A lo largo de estos escritos, hemos descrito a España como una Familia Disfuncional, en la que la Madre (Castilla) repudió al Padre (Aragón – Catalunya) y a toda su descendencia en 1523, tan solo 11 años después de promulgado el Pacto Fundacional del Estado Español en 1492, al ser excluido aquel, de la gobernanza y comercio con Sudamérica. Y que a esto siguió el Maltrato de la Madre hacia sus propios hijos, que culminó con los Secesionismos del siglo XVII, la pérdida del Imperio colonial, y sigue en nuestros días (vivienda, enseñanza, inmigración, pensionistas), y un largo etcétera que hemos descrito prolijamente en escritos anteriores.
Hasta ahora hemos descrito el peligro de involución y autodestrucción de esta Familia Nacional Disfuncional, a través de la actitud suicida de atacar al Padre personificado esta vez en Catalunya, a la que se ha disociado de Aragón.
Hemos dicho y repetido, que ninguna Familia, ni individual ni nacional, ha sobrevivido al asesinato del Padre a manos de la Madre con la complicidad de toda o parte, de su descendencia; en los escritos sobre la España Catalana, la Catalunya española, el conflicto aparentemente ferroviario de Rodalies Barcelona, el Psicoanálisis del Maquiista, y la “Operación Cataluña: Matar al Padre” (Psicoanalisis del Parricidio hispano).
Pero he aquí, que ahora surge otra “Alerta Roja”: el mismo peligro, pero procedente de otra vía. La del maltrato a los hijos. El primer testimonio hace un vaticinio: Ceuta y Melilla, podrían ser abandonadas. Y la consecuencia de ello sería la autodestrucción de España. Lo que él llama “otro 1898: el desastre final”.
El segundo testimonio no lo verbaliza así, pero abunda en lo mismo: en la autodestrucción del país. No en la forma apocalíptica y catastrofista en que la predice el primero, sino a cámara lenta.
Cuando escribe “nada positivo nos une. Solo compartimos el odio, la aversión o el miedo a los partidos diferentes del nuestro (…)” nos está diciendo, que en esta desdichada Familia Disfuncional Española, al ver a la Madre intentar matar al Padre, y maltratar a los hijos (vivienda, pensiones, enseñanza, salarios) una parte demasiado extensa de la prole, solo han aprendido a maltratar, maltratarse, y matarse entre sí.
El vaticinio, no expresado en palabras, es el mismo que el del primer testimonio. Diferente en la forma, idéntico en el fondo. La conclusión, es que estos malos presagios van impregnando sectores cada vez mas extensos del Inconsciente Colectivo. Es decir, el “malestar de país” va en aumento.
El testimonio de Lopez Burniol, apunta además, en otra dirección. Dice, que cuando se le pregunta por la posible solución al conflicto que anuncia, y a la desazón creciente del país, para evitar que se cumpla el vaticinio, responde: “Hace falta que surja un líder que despierte a los españoles de su letargo, por estar dispuesto a defender los derechos de España por todos los medios sin renunciar a ninguno”.
Es significativo y grave, muy grave, que una persona de la talla y categoría intelectual de López Burniol, acaricie la ilusión de un Líder, es decir, de un Gran Líder Carismático que va a actuar como un verdadero Mesías. A uno le hace pensar en el “Gran Hermano” de George Orwell.
Y no es el unico que lo piensa, y manifiesta a través de La Vanguardia. Ivan Redondo, ex – Jefe de Gabinete del Presidente del Gobierno, escribe lo mismo casi con las mismas palabras. He aquí, el significado profundo del Vaticinio: el peligro de autodestrucción del país, no es una fantasía, ni una quimera de ninguna mente calenturienta. Es una realidad, que mentes lúcidas como las de los testimonios citados, manifiestan mediáticamente para sensibilizar a la población, pero sobre todo, a la clase dirigente que está al timón en el momento actual.
Como siempre he escrito aquí, yo no invoco a ningún Mesías. Yo abogo por el relevo generacional que lleve el timón, al amplio sector de la prole de esta Familia, que a pesar de la disfuncionalidad, han podido hacer un crecimiento sano, resolviendo satisfactoriamente el Complejo de Edipo a través del Amor. Como explicaba en un escrito anterior: Psicoanalisis de la España Edípica.
Brindemos por ello. Mirando al cielo. Porque jun bridis mirando al cielo, es juna loración.
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