Ceuta recibe hoy aún conmocionada a los Reyes
En el contexto de la visita de Felipe VI y la Reina, la crisis sigue sin resolverse, evoluciona y cambia de escenario
La Vanguardia, , 13-10-2026En el monumento a los soldados españoles “muertos gloriosamente” en la guerra de África que se encuentra en el interior de la muralla de Ceuta, frente al Palacio de la Asamblea y el Parador donde hoy dormirán los reyes Felipe y Letizia, los ceutíes encendieron velas con imágenes de vírgenes y santos cuando el 30 de julio la ciudad estuvo al borde del colapso tras la entrada masiva de 80.000 migrantes desde Marruecos. Junto a todos los cirios y los restos de cera por “la invasión” –como llaman aquí a lo ocurrido para resaltar que se trata de una violación de la soberanía nacional desde Rabat–, hay carteles en los que se lee el mensaje que más se ha extendido desde el estallido de esta crisis, que ha tenido graves consecuencias económicas, sociales y, sobre todo, de seguridad: “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”. A este lema se suman otros como que “Ceuta necesita coordinación, no improvisación” y que “Ceuta no pide privilegios, pide respaldo”. Cuando escriben y pronuncian estos mensajes como si fueran mantras, los ceutíes se hacen la misma pregunta: “¿Dónde están mis derechos?”
En este contexto llegan los Reyes a Ceuta para la que será su primera visita a la ciudad autónoma desde la proclamación de Felipe VI en 2014. La gran mayoría les recibirá con ilusión y orgullo porque en Ceuta, como ha destacado el presidente Juan Vivas tantas veces, “la gente se siente igual o más española que en cualquier otro lugar de la Península”.
Desde que se conoció la agenda oficial de los Reyes, muchos ceutíes han ido a los lugares que visitarán para decidir dónde se colocan y qué les dicen. Necesitan saludarles y contarles cómo se sienten después de todo lo vivido desde julio. Otro sector más reducido, no obstante, aunque aplaude que “por fin” vengan, considera que “llegan tarde”. “Ahora han despejado todo. En las playas no hay asentamientos y todo está mejor”, afirma un vecino. Aunque haya diferencias de opiniones, a todos les une un sentimiento de pena y tristeza, de incertidumbre y vulnerabilidad, que se percibe en sus caras.
Una joven que regenta un bar, frente a un supermercado en el que desde el inicio de la crisis se produce un relevo diario de militares para que los ceutíes puedan hacer la compra con cierta paz, lamenta que los Reyes no vayan a ver cómo estaban las cosas antes de los desalojos. Repite que lo han pasado mal. Verán, sin embargo, los problemas de ahora, porque esta crisis no parece que vaya a desaparecer. Aunque existe la percepción de que tras el viaje de Felipe VI y Letizia todo volverá a la normalidad en Ceuta, lo cierto es que esta crisis no deja de evolucionar y cambiar de escenario. Tras el desalojo de un asentamiento, los migrantes se desplazan a otros puntos de la ciudad. Muchos migrantes deambulan por las calles y pasan horas y horas en el paseo de la playa Benítez o en las inmediaciones de los campamentos levantados por el Gobierno. Tras el desalojo el pasado domingo del Guano, en las playas del norte ya no quedan más campamentos, pero crece la presencia de marroquíes en situación irregular a la entrada de las naves del Tarajal. Otros continúan escondidos en las barriadas de El Prínc ipe y Los Rosales. Aquí, cuando parece que se da un paso para recuperar la normalidad, se retrocede en otro sentido y en otra parte.
Por eso, entre los ceutíes se ha extendido la idea de que “lo que verán los Reyes en el día de hoy” –cuando salgan de la muralla para ir al cementerio y a la barriada Manzanera, donde sobre todo viven militares y agentes de la Guardia Civil, para visitar un colegio público– no refleja la realidad de lo que viven en su día a día.
Pese a todo, ayer, día de la Fiesta Nacional, para preparar la visita de los Reyes, en la céntrica cafetería Abaris, se repartieron 10.000 banderas de España. Su propietario, Nabil Haddu Abdeselam, un conocido empresario hostelero ceutí, distribuyó otras 10.000 con su furgoneta blanca, en la que ha colocado un vinilo con banderas de España, Ceuta y Europa unidas. “La visita del Rey es un soplo de aire fresco para Ceuta”, asegura Nabil, de 50 años, nacido en la ciudad e hijo de inmigrantes marroquíes. “Soy español, soy musulmán y defiendo mi trocito de tierra llamado España”, reivindica. Solo ha visto una vez a Juan Carlos I y la reina Sofía en Ceuta y ahora espera con ilusión la llegada de Felipe VI y Letizia. “El Rey va a saludar a los ciudadanos, va a visitar un colegio, el cementerio musulmán y, además, va a dormir en Ceuta. ¿Cuándo ha dormido un monarca aquí? A nosotros eso nos llena de orgullo”, explica. Reconoce que hay una parte de la población que considera que “tenían que haber venido antes”, pero asegura que son muchos los que van a recibirlos con los brazos abiertos. “Va a haber gente que se acerque al Parador para intentar hablar con él. Queremos que nos digan que están aquí y que no nos preocupemos porque nos hemos sentido muy abandonados”, añade. Para Nabil, que insiste en que no está en contra de la inmigración sino de que se produzca de forma descontrolada, la presencia de los Reyes es también una forma de reivindicar que Ceuta es España.
(Puede haber caducado)