Burnham considera una «dejación de funciones» no revisar las relaciones con la UE tras el Brexit
El primer ministro británico anuncia una cumbre con Bruselas para el 20 de noviembre con la que aspira a impulsar el crecimiento económico y frenar la inmigración ilegal, aunque insiste en que no cuestiona el resultado del referéndum de 2016
Diario Vasco, , 12-10-2026El primer ministro británico, Andy Burnham, ha defendido este lunes ante la Cámara de los Comunes la necesidad de revisar las relaciones de Reino Unido con la Unión Europea, al considerar que mantener el actual marco de cooperación tras el Brexit supondría una «dejación de funciones». En una intervención parlamentaria centrada en la política exterior y la seguridad nacional, el jefe del Gobierno ha anunciado que Londres y Bruselas celebrarán una nueva cumbre el próximo 20 de noviembre, en la que intentará alcanzar acuerdos comerciales, energéticos y migratorios. Burnham ha insistido, sin embargo, en que su propuesta responde a un planteamiento pragmático y no supone cuestionar el resultado del referéndum de 2016.
«El statu quo no es suficientemente bueno para Gran Bretaña», ha afirmado el primer ministro, quien ha defendido que el país debe examinar con serenidad las posibilidades de mejorar sus vínculos con el bloque comunitario. «Si realmente queremos promover el crecimiento, controlar la inmigración y defender nuestros valores y nuestra seguridad, es una conversación que debemos mantener», ha sostenido. A su juicio, renunciar a explorar estas posibilidades constituiría una «grave dejación de funciones».
La cumbre del 20 de noviembre, que se celebrará en Bruselas con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, representa la primera gran oportunidad para materializar este acercamiento. Según Burnham, los acuerdos que están sobre la mesa podrían aportar a la economía británica el equivalente a más de 10.000 millones de libras anuales de aquí a 2040.
Entre las prioridades figura un pacto para facilitar el comercio de alimentos y bebidas, uno de los sectores más afectados por las barreras burocráticas surgidas tras la salida británica de la UE. El primer ministro ha recordado que cargamentos enteros de productos frescos pueden perderse por retrasos administrativos y que determinadas exportaciones, como las patatas de siembra escocesas o algunos mariscos galeses, siguen sujetas a prohibiciones. También ha señalado que los controles sobre el salmón escocés suponen pérdidas de alrededor de 100 millones de libras en exportaciones.
El Gobierno pretende además avanzar en la conexión de los sistemas energéticos, la cooperación sobre emisiones contaminantes y un programa de movilidad juvenil.
En materia migratoria, ha defendido una colaboración más estrecha con las autoridades europeas para intercambiar información policial, antecedentes penales y pruebas electrónicas que permitan combatir las redes dedicadas al tráfico de personas. El objetivo, ha explicado, es reforzar la lucha contra la inmigración irregular sin renunciar al control británico sobre sus fronteras.
La propuesta ha provocado las críticas inmediatas de la oposición conservadora. Su líder, Kemi Badenoch, ha acusado al primer ministro de intentar desmontar los acuerdos alcanzados tras el Brexit una década después del referéndum. Ha advertido de que Bruselas es un «negociador difícil» y ha sostenido que Burnham ha revelado de antemano todas sus cartas, debilitando así la posición británica.
La controversia se produce además después de que Burnham asegurara durante el fin de semana que Rusia había interferido en la campaña del referéndum de 2016, aunque el premier precisó que el Gobierno considera legítimo el resultado de aquella consulta y que no cree que las actuaciones rusas determinaran su desenlace. Badenoch ha exigido explicaciones sobre el origen de las afirmaciones del primer ministro, mientras que Nigel Farage, líder de Reform UK, rechazó las acusaciones de injerencia rusa.
Burnham ha tratado de separar ambas cuestiones. Su objetivo inmediato, ha explicado, es conseguir resultados concretos en noviembre y abrir después un debate sobre las alternativas a largo plazo. «En cada etapa, los británicos tendrán la última palabra», ha afirmado.
Más allá del Brexit, una de las declaraciones más relevantes de la jornada ha estado relacionada con la seguridad nacional. Burnham ha asegurado que es «altamente probable» que el presunto complot contra la base aérea de RAF Fairford, en Gloucestershire, fuese coordinado desde Irán y «casi con toda seguridad» dirigido por la Guardia Revolucionaria iraní.
El incidente, ocurrido a finales de septiembre cerca de unas instalaciones utilizadas por bombarderos estadounidenses, provocó una investigación aún en curso por parte de la Policía Antiterrorista y la detención de varios sospechosos. El primer ministro ha anuncido nuevas sanciones contra Teherán para restringir su capacidad de operar contra intereses británicos.
«No toleraremos estas amenazas en nuestro territorio», ha advertido. El Gobierno, ha añadido, intensificará las medidas contra las redes criminales utilizadas por Irán y sus fuentes de financiación.
Burnham también ha alertado sobre la campaña rusa de ataques híbridos y sabotajes en Europa y ha anunciado una nueva colaboración con el canciller alemán, Friedrich Merz, para combatir estas amenazas. En relación con Ucrania, ha reiterado el respaldo de Londres frente a la intensificación de los ataques rusos contra objetivos civiles.
Burnham ha concluido su comparecencia recuperando el mensaje que había trasladado hace unos días a la Asamblea General de Naciones Unidas: «Gran Bretaña ha vuelto», una declaración con la que pretende proyectar la imagen de un Reino Unido dispuesto a recuperar protagonismo internacional, reforzar su seguridad y redefinir su relación con Europa diez años después del referéndum que decidió su salida de la Unión Europea.
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