Tres años después, Israel ha perpetuado el horror en Gaza
Cuando se cumplen tres años del inicio de las operaciones genocidas masivas contra la población palestina de Gaza, Israel ha cronificado el horror y, además de las matanzas que continúan, ha destruido la vida de los supervivientes. La economía, la educación, la salud y los servicios públicos han colapsado bajo las bombas y el asedio.
Gara, , 08-10-2026El genocidio contra la población palestina, ahora con sordina, continúa a diario tres años después del 7-O. La cifra oficial de 74.250 muertos, más del 3% de la población que tenía Gaza y que puede ser en realidad el doble aumenta cada día con nuevas muertes. Si durante los primeros días las matanzas llegaban a las 200 personas diarias, ahora son en torno a las cinco, pero no se detienen.
Solo la parte palestina cumple el alto el fuego pactado en 2025, mientras que Israel ha matado a 1.467 personas desde entonces.
Ayer mismo, el Ejército israelí acabó con la vida de tres personas más, una de ellas un miembro de los equipos de Protección Civil, Mohamed Tamus, alcanzado cuando se dirigía a evacuar a un grupo de heridos en los alrededores del hospital Kamal Adwan.
Tamus era un voluntario que prestaba asistencia humanitaria a los gazatíes desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023. Durante el funeral, el director de la Defensa Civil recordó que en estos tres años Israel ha matado a 150 trabajadores de este cuerpo.
VIDAS DESTROZADAS
Para los supervivientes, la vida también ha quedado destrozada. La economía, la educación, la salud, la infraestructura y los servicios públicos han colapsado bajo las bombas y el asedio sionista.
Las familias palestinas tienen que luchar cada día por conseguir los escasos alimentos, agua y necesidades básicas. Ya no hay hogares, sino trincheras de subsistencia.
Su vida diaria está ahora organizada en torno a la supervivencia: recoger agua, cargar un teléfono, cocinar, lavar y moverse entre servicios. Todo requiere un esfuerzo antes innecesario y la mayor parte de la población depende de la asistencia humanitaria.
Forzada a múltiples desplazamientos durante estos tres años, el 94% de la población de Gaza sigue necesitando urgentemente refugio. El 65% de los hogares son ahora tiendas de campaña o chabolas improvisadas bajo plásticos, chapas o entre las ruinas de los edificios. Muchas familias también carecen de ropa de cama adecuada, utensilios de cocina o instalaciones de saneamiento, lo que convierte cada día en una pesadilla.
Algo tan básico como el agua es otro de los retos. La electricidad depende de los generadores y el combustible y las piezas de repuesto son cada vez más escasos. Los daños en carreteras, transporte, telefonía o internet han desestructurado la Franja.
También las empresas han sido destruidas solo queda un 6% de la industria y agricultura que sostenía a la Franja y las familias han perdido sus ingresos. El PIB per cápita se situó en 212 dólares en 2025, alrededor del 17% de su nivel de 2022.
Uno de los mayores golpes lo ha recibido la educación de un pueblo altamente alfabetizado. El 98% de las escuelas han sido dañadas o destruidas. Unicef calcula que alrededor de 700.000 niños de 4 a 17 años han perdido casi tres años consecutivos de educación presencial.
Tiendas de campaña improvisadas han sustituido a las escuelas pero unos 200.000 niños no tienen acceso a ningún tipo de educación.
COLAPSO SANITARIO
Israel también ha llevado al colapso al sistema de salud de Gaza, dañando los 36 hospitales de la Franja. Solo 19 de ellos están funcionando actualmente, y ninguno a plena capacidad, con escasez de medicamentos, equipos médicos y combustible. Tratamientos del cáncer, diálisis y enfermedades crónicas han quedado cortados. Este colapso es más grave por las condiciones de hacinamiento, falta de agua y redes de saneamiento destruidas, un escenario propicio para la expansión de enfermedades.
El Ejército israelí no solo no se ha retirado, como se había acordado, sino que ha incrementado la zona que ocupa, ya el 70% de la Franja, empujando a los palestinos a hacinarse en un área cada vez más pequeña lejos de sus hogares, las mejores tierras de cultivo y otros recursos.
La ofensiva israelí también ha degradado seriamente la administración civil y los sistemas de orden público, contribuyendo a la falta de seguridad.
Asedios y detenciones en Cisjordania
Como es habitual, después de haberse victimizado, Israel lanzó ayer una brutal campaña de represión sobre los palestinos en Cisjordania. Si el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, llegó a alertar a alertar de un «posible escenario de guerra con la Autoridad Palestina», fue el Ejército israelí el que lanzó varias operaciones en diversas localidades en las que impuso toques de queda, las cercó, llevó a cabo interrogatorios a las personas que iba deteniendo sobre el terreno y derribó al menos una casa. Declaró que su objetivo era detener a «decenas» de personas a las que acusa de «expresiones de apoyo a la masacre del 7 de octubre».
En una de estas operaciones, en la localidad de Burqa, entre Nablus y Tulkarem, el Ejército mató a un palestino al respaldar un ataque de colonos que habían herido previamente a varias personas durante la cosecha de aceitunas. En los últimos tres años, Israel ha matado al menos a 1.115 palestinos en Cisjordania.GARA
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