‘Ceniza en la boca’: Diego Luna ante el dolor del desarraigo migratorio

La adaptación de la novela de Brenda Navarro explora con delicadeza el vacío familiar y la vida precaria en Madrid y Barcelona de una joven mexicana

El País, Elsa Fernández-Santos, 09-10-2026

Ceniza en la boca es un viaje de ida y vuelta. Basada en la novela homónima de Brenda Navarro, la nueva película del actor Diego Luna se adentra en el dolor y el desarraigo migratorios desde la mirada de una veinteañera mexicana que llega a Madrid con su hermano adolescente para reencontrarse con su madre. Desde su debut en la ficción en 2010 con Abel, y tras su biopic sobre el sindicalista César Chávez o la road movie Sr. Pig, Luna regresa a México, pero desde Madrid y Barcelona, las dos ciudades españolas que Ceniza en la boca retrata desde la inmigración mexicana.

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La película engancha con su panorámica urbana, observada desde la mirada periférica y solitaria de su protagonista, Lucila, interpretada con enorme convicción por Anna Díaz. Sus enormes ojos negros guían la película. Es ella la que recorre con ímpetu las calles, la que trabaja cuidando a bebés o ancianas para empleadoras a veces demasiado desagradables. La que dice al chico que le gusta que es universitaria porque le da vergüenza contarle que se gana la vida como rider. Su precaria adaptación a España, también con sus momentos de luz y alegría, con sus buenas amigas y sus ganas de vivir, es el eje de la trama, sobre todo en su primera parte, y lo que mejor funciona.

Anna Díaz, en ‘Ceniza en la boca’.
Con la magnífica fotografía de Damián García, Luna mezcla un estilo veraz y callejero —cercano a ese realismo social europeo refundado en el nuevo siglo por los Dardenne— con planos fijos en los interiores. Los recovecos de esos espacios, observados desde puertas y ventanas, muestran su soledad y las dificultades de sobrevivir, física y emocionalmente. El contraste entre la calle y los interiores le sirve al director para ahondar en el aislamiento que sufren Lucila y, sobre todo, su hermano, por la ruptura con su país y su cultura.

Desde el principio queda claro cuál es la carga de ella. En el prólogo, vemos a la madre abandonar su hogar en México para huir a España en pos de una vida mejor. La responsabilidad de la hermana mayor ante su súbita orfandad y la de su hermano pequeño es su losa, y toda la tragedia que emana de la película está encerrada en ese abandono y en ese peso.

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Luna muestra sus mejores cartas en ese recorrido por Madrid y Barcelona en el que la precariedad y la añoranza se cruzan de la mano de una joven que quiere adaptarse, vivir, trabajar y disfrutar, pero no puede por el desgarro familiar que sufre. Ceniza en la boca seguramente es la mejor película de Luna hasta la fecha por cómo logra transmitir con tacto y sensibilidad el calvario de sus personajes, su viaje de ida y vuelta al vacío.

Ceniza en la boca
Dirección: Diego Luna.

Intérpretes: Anna Díaz, Adriana Paz, Irene Escolar, Laura Gómez, Luisa Huertas, Sergio Bautista.

Género: drama. México, 2026.

Duración: 97 minutos.

Estreno: 9 de octubre.

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