De Minneapolis a Nueva York: agentes del ICE han estado involucrados al menos en siete tiroteos en 2026
La agencia lleva una racha de al menos cuatro personas fallecidas en esos incidentes, dos de ellos eran ciudadanos estadounidenses
El País, , 09-10-2026Renée Good, Alex Pretti, Julio César Sosa, Lorenzo Salgado, Joan Durán, Wilber Garcés. Son los nombres conocidos de las personas que han recibido disparos de agentes migratorios en 2026 en medio de operativos que han sido fuertemente criticados por las tácticas violentas empleadas por los funcionarios. Los dos primeros eran ciudadanos estadounidenses y protestaban por la detención de migrantes en su ciudad, en Minneapolis. Ambos murieron.
Entre estos casos, solo uno de los agentes involucrados ha sido presentado ante la justicia por mentir sobre las circunstancias que le llevaron a dispararle al migrante involucrado. Del resto, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) ha mantenido sus identidades anónimas. Es poco lo que se conoce sobre las acciones disciplinarias que ha tomado la agencia y nada lo que se sabe sobre las investigaciones que puedan estar llevando a cabo.
Este jueves se suma una historia más a la lista. El alcalde de Nueva York, el demócrata Zohran Mamdani, informó que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) le disparó a un hombre que iba con un niño de 5 años dentro de su auto.
“Se trata de una situación inaceptable e increíblemente grave”, condenó Mamdani.
Aunque se desconocen las circunstancias que generaron los disparos del agente, el DHS confirmó que se trata de un hombre de origen dominicano, que tras los disparos fue trasladado a un hospital y se encuentra vivo. Aseguran que el incidente está siendo investigado.
Estos son los casos más cuestionados en los que agentes migratorios han disparado contra personas en 2026:
Renée Good, 7 de enero
Fue herida de bala por un agente migratorio en Minneapolis a plena luz del día durante una redada en la zona. Tenía 37 años y tres hijos, de 15, 12 y 6 años.
Ese día, Good era parte de una protesta ciudadana por la fuerte presencia del ICE y de la Patrulla Fronteriza en su ciudad. En videos compartidos en redes sociales, se pudo ver que ella estaba dentro de su camioneta, bloqueando la vía y tocando la bocina. Un oficial se acercó a su auto grabando con su celular. Le ordenaron que bajara del coche y Good comenzó a avanzar lentamente para alejarse. Uno de los agentes disparó una vez a través del parabrisas. Mientras el coche se apartaba, disparó dos veces más a través de la ventanilla abierta del conductor. Uno de esos disparos alcanzó a Good en la cabeza. El funcionario fue identificado como Jonathan Ross.
Memorial improvisado en honor a Renee Good, quien murió tras recibir un disparo mortal de un agente del ICE el 7 de enero.
Memorial improvisado en honor a Renée Good, en Minneapolis, Minnesota.
Angelina Katsanis (AP)
Su muerte generó fuertes críticas, incluso entre republicanos, por la violencia en la actuación de los agentes. El DHS catalogó el incidente como “terrorismo doméstico”. La secretaria del Departamento en ese momento, Kristi Noem, acusó a Good de “acosar” a los agentes y defendió el uso de la fuerza letal al asegurar que el agente se sintió amenazado. Esto aumentó la indignación y elevó el tono de las protestas.
La de Good fue la primera muerte de un ciudadano estadounidense a manos de un agente de inmigración en este Gobierno de Donald Trump. Congresistas siguen exigiendo el resultado de la investigación sobre este caso.
Su familia demandó al Gobierno de Estados Unidos y a varios funcionarios.
Julio César Sosa, 14 de enero
Este caso es el único que ha llevado a un agente migratorio —Christian Castro, de 52 años— ante un tribunal.
El incidente por el que Castro está encausado ocurrió el 14 de enero de 2026, cuando el ICE estuvo desplegado en Minneapolis en el marco de la Operación Metro Surge, una campaña de control migratorio en Minnesota que inició a finales de 2025 con unos 3.000 funcionarios fuertemente armados, enmascarados y a bordo de coches sin identificar. Se trata de la misma operación por la que protestaba Renee Good.
Ese día, cuenta el Minnesota Reformer, Castro y un agente más iniciaron una persecución en auto a un migrante que terminó en su vivienda. Una declaración jurada del FBI citada por el medio explica que los agentes lo confundieron con otro hombre hispano al que buscaban. Este logró refugiarse en la casa: Castro disparó contra la puerta e hirió en la pierna al venezolano Julio César Sosa, de 24 años. La misma bala luego se incrustó en la pared del dormitorio de un niño, dice el diario al citar documentos de la acusación.
Tras el altercado, Castro dijo a investigadores federales que Sosa y el hombre al que perseguían lo habían atacado con una pala y una escoba cuando él llegó a la vivienda. Pero videos de seguridad contradijeron su versión, según documentos judiciales.
Tras el suceso en el que resultó herido Sosa, un juez de Minnesota consideró que existían elementos suficientes para imputar a Castro por cuatro cargos de agresión con un arma de fuego derivados del enfrentamiento, así como un delito menor por mentir a sus superiores para justificar el tiroteo.
Alex Pretti, 24 de enero
Era un enfermero que trabajaba en una unidad de cuidados intensivos en Minneapolis. También participaba en una manifestación contra las detenciones de migrantes en su ciudad. En un video que circuló por redes sociales ese día, se vio a media docena de agentes intentando inmovilizarle esa mañana; le golpeaban hasta que cayó al suelo y se escuchó un disparo. Pretti murió ese día.
Momento de la detención de Alex Pretti, en Minneapolis, el 13 de enero.
Max Shapiro (AP)
El DHS dijo que Pretti portaba un arma de fuego con dos cargadores ese día. La Casa Blanca después colgó una foto en redes sociales con la supuesta pistola, pero nunca con Pretti empuñándola o apuntándola contra los agentes.
El gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, tuvo que salir nuevamente a exigir explicaciones. Condenó la situación: “Están sembrando el caos y la violencia”.
En este caso tampoco se conoce el resultado de una investigación federal.
Lorenzo Salgado Araujo, 7 de julio
A las 6.30 am de ese día, Salgado Araujo, de 52 años, recogió al último de sus pasajeros, su hermano Víctor, de 44 años. En la parte trasera de la van ya iban sentados José Trinidad Rojas, de 51, y Daniel Tirado Pantoja, de 43. Todos iban a trabajar en una obra en construcción en Houston. Rodaban camino a la Interestatal 10 cuando vehículos sospechosos iniciaron una persecución “peligrosa”. La persecución acabó cuando Lorenzo Salgado detuvo la van a un lado en la calle Canal.
Un agente se acercó rápidamente por la ventana del copiloto, les dio el grito de alto y casi inmediatamente disparó e hirió a Salgado en un costado. “Me mataron”, gritó Salgado, que poco después fue bajado de la van, igual que el resto de los pasajeros.
Salgado murió ese mismo día. El resto de pasajeros fue trasladado a un centro de detención del ICE y recientemente fueron liberados a través de peticiones de habeas corpus.
Agentes del ICE después de disparar a Lorenzo Salgado Araujo, el 7 de julio.
Aunque el DHS ha dicho que están realizando una investigación, no han informado las razones por las que el agente disparó contra Salgado. La versión de los testigos es que Salgado nunca intentó dañar a los agentes con su vehículo; ninguno estaba al frente. El DHS tiene una historia distinta, pero ha reconocido que ninguno de los pasajeros de la van era buscado por la agencia.
Hasta ahora, la única investigación que va avanzando es la de la Oficina del Fiscal del Condado Harris. Un gran jurado ha escuchado los testimonios de los tres sobrevivientes y estaría por decidir si el condado avanzará con una imputación en este caso.
Joan Durán, 13 de julio
Apenas una semana después de la muerte de Salgado a manos de agentes del ICE, se repitió la historia. Esta vez en Biddeford, Maine. El colombiano de 26 años, Joan Sebastián Durán, murió tras ser herido de bala en su auto por un agente del ICE. Y como sucedió en Houston, la víctima no era la persona que buscaban los agentes.
Varios testigos vieron cómo agentes federales corrían detrás del coche blanco de Durán, que tenía agujeros de balas en el parabrisas. El colombiano murió por herida de bala.
Poco después del suceso, varios residentes protestaron en el lugar, tanto por lo ocurrido con Durán como por la reciente muerte de Salgado.
La explicación del Gobierno, casi 12 horas después de los hechos, fue que los agentes actuaron en defensa propia.
Poco después de esta muerte, se conoció que el ICE había ordenado a sus agentes suspender las paradas de vehículos para arrestar a migrantes. Pero el presidente Trump dejó sin efecto la medida y más casos como los de Salgado y Durán se han ido sumando.
Wilber Garcés, 20 de septiembre
Este venezolano de 28 años fue herido de bala por un agente del ICE en un operativo en Austin que inició luego de que él recogiera un pedido de comida que iba a repartir con la aplicación DoorDash.
El DHS explicó tras el operativo que Garcés iba a ser detenido en respuesta a una orden final de deportación. Pero su abogada ha asegurado que esa orden fue emitida en ausencia por un error del tribunal.
Los hechos que rodearon la detención de Garcés están siendo investigados por autoridades federales y locales. Uno de los dos agentes implicados en el operativo encendió su cámara corporal solo hasta un punto. Por eso, decenas de congresistas están pidiéndole a la agencia que se abstenga de deportarle: Garcés es testigo material en el caso.
Fotograma de la cámara corporal del agente de ICE en el momento de la detención de Wilber, en Austin, Texas.
Video de la cámara del agente del ICE durante la detención de Wilber Rafael Garcés, en Austin, Texas, el 20 de septiembre.
Immigration and Customs Enforcem
Después de recibir el disparo en la espalda, Garcés fue trasladado a un hospital, pero le dieron de alta menos de cuatro horas después de haberlo ingresado y fue trasladado a un centro del ICE. Pasó más de una semana con la bala en la espalda, pese a que un médico especialista alertó de que no operarle podía causarle daños permanentes.
Diez días después del operativo y sin que su abogada estuviera al tanto, el Gobierno federal le imputó cargos por agresión, resistencia a la autoridad e interferir e impedir el trabajo de los funcionarios federales. Fue trasladado a una cárcel y sigue a la espera de su juicio.
Hasta ahora, se desconocen detalles de una investigación sobre las razones por las que el agente disparó. Igual que en casos anteriores, ninguno de los funcionarios federales en la escena tenía cámara corporal encendida.
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