‘Ceniza en la boca’: la herida invisible de la migración

El actor mexicano Diego Luna estrena su cuarto largometraje como director, una adaptación de la novela homónima de Brenda Navarro

La Vanguardia, Camila Beraldi/Barcelona, 09-10-2026

En una habitación a oscuras, en México, Isabel (Adriana Paz) se despide entre lágrimas de sus hijos. “Tengo que irme. Cuida bien de tu hermano”, le pide a Lucila (Anna Díaz). Ocho años después, Lucila viaja a España con su hermano menor, Diego (Sergio Bautista), para reencontrarse con la madre que se marchó prometiendo que algún día volverían a estar juntos.

Ambientada entre México y España, Ceniza en la boca sigue a una joven que intenta construirse una vida en un país donde se habla su idioma, pero donde eso no basta. Compartir la lengua no la protege del racismo ni de la precariedad, ni de la sensación de no pertenecer del todo a ningún lugar.

Obligada a sostener económicamente a la familia, Lucila encuentra trabajo como niñera del hijo pequeño de una arquitecta (Irene Escolar), mientras se hace cargo de Diego, cada vez más conflictivo y a punto de ser expulsado del colegio. En un impulso, sigue a su amiga Jimena (Laura Gómez) hasta Barcelona en busca de independencia. Allí empieza una relación con un músico inglés (Charlie Rowe), a quien oculta que se gana la vida cuidando a personas mayores y repartiendo comida a domicilio.

La película adapta la novela homónima de la escritora mexicana Brenda Navarro y supone el cuarto largometraje de ficción dirigido por Diego Luna, después de Abel (2010), César Chávez (2014) y Mr. Pig (2016). Actor desde niño, Luna ha desarrollado una carrera que alterna las grandes producciones (incluida su participación en el universo de Star Wars ) con un cine más autoral, que también impulsa como productor desde La Corriente del Golfo, la compañía que fundó junto a Gael García Bernal. “Nunca ha sido más pertinente hablar de migración. Estoy muy ilusionado de poder contar esta historia. Soy muy afortunado de colaborar con este equipo, voces diversas y enriquecedoras que están aquí por las razones correctas”, ha explicado Luna.

La película se estrenó fuera de concurso en el Festival de Cannes y, tras su paso por la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián, obtuvo el Premio Agenda 2030 Euskadi Basque Country, que distingue obras que conectan el cine con cuestiones sociales y territoriales.

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