Los 100 bulos de Ceuta: migrantes que llegan por túneles, agua en mal estado y falsas entradas masivas

La crisis migratoria de la ciudad autónoma se ha convertido en el episodio más significativo de desinformación desde la dana de Valencia

El País, Juana Viúdez, 08-10-2026

“Decían que habían entrado 800 migrantes por Benzú, pero al hacer una inspección por el monte solo se veían unas cabras”, cuenta un agente de Ceuta. El 23 de septiembre, día en el que se celebraban las elecciones parlamentarias en Marruecos, la ciudad volvía a estar en vilo ante el temor de que repitiera una entrada masiva como la de los 30 y 31 de julio, en la que unas 80.000 personas accedieron a la ciudad en cuestión de horas. Un falso aviso de entrada, de entre 200 y 800 personas, según los mensajes, corrió por los chats y canales de Whatsapp de vecinos y puso en alerta a los medios. Varias fuentes policiales negaron que hubiera llegado a cruzar alguna persona, pero la noticia salió en varias televisiones. Hubo un intento de entrada de algo más de un centenar de migrantes, que se frenó desde Marruecos, pero esta información ni corrió, ni caló tan rápido como la inicial.

Los bulos, noticias falsas que se difunden para manipular, y las informaciones equivocadas, fruto de errores o negligencias profesionales, han copado el día a día tanto de los periodistas que han cubierto la crisis migratoria de Ceuta, como de los gabinetes de comunicación que responden a las consultas de los periodistas. “Por magnitud y dimensión, ha sido el episodio más significativo de desinformación después de la dana de otoño de 2024”, destaca Ramón Salaverría, catedrático de periodismo en la Universidad de Navarra y coordinador del Observatorio Ibérico de Medios Digitales (Iberifier). Este organismo, financiado por la Comisión Europea, ha contabilizado en estos dos meses un centenar de bulos relacionados con Ceuta.

Y con las aguas algo más habituadas a la crisis que todavía continúa, esas noticias falsas siguen circulando en redes sociales cerradas como WhatsApp o Telegram, y en otras abiertas como TikTok o Instagram. Se expanden desde cuentas que no están vinculadas a ningún medio de comunicación, solo con pantallazos o con fotos bajo las que se incluyen advertencias tan obvias como “incluye contenido multimedia generado por IA”. En ellas se puede leer: “Última hora, encuentra en Ceuta nuevos túneles donde no paraban de entrar inmigrantes”, “la Guardia Civil investiga si 95 menores han entrado en los últimos días en Ceuta por un nuevo túnel” o “inmigrante tira un ladrillo a un bebé en Ceuta”.

Combo de diferentes bulos compartidos por redes
La entrada de migrantes a través de túneles, como los usados en investigaciones de tráfico de hachís y que están sellados por orden judicial, ha sido descartada por diferentes fuentes policiales. En la agresión del ladrillo, fue un joven ceutí, menor de edad, quien se lo lanzó a una mujer que tenía un bebé en brazos después de que ella tirara abajo la pared que estaban levantando junto a su ventana. En la obra había inmigrantes irregulares, pero no eran los agresores, coinciden varias fuentes.

“La clave para que estas historias conecten es que la ciudadanía esté en una situación crítica, como ocurre en Ceuta. La tendencia a dar crédito a situaciones que puedan dar una explicación a lo que se está viviendo es mucho mayor, incluso si no hay evidencia empírica de que sea así”, añade el profesor Salaverría. Y los creadores de la desinformación juegan precisamente a eso. Carlos Arcila Calderón, catedrático de Comunicación de la Universidad de Salamanca, añade que estas noticias falsas se propagan más rápido porque son “más espectaculares”. “Y si se añaden prejuicios o elementos de odio, en este caso contra los migrantes, se multiplica la velocidad”, subraya, citando un estudio internacional en redes sociales de 2025 del que es coautor. Se popularizan términos negativos hacia los migrantes, como “invasión”, para deshumanizar el problema; se les relaciona con delincuencia e inseguridad, o se les infantiliza, resume. “Los mensajes no se quedan ahí, lo hemos visto en Torre Pacheco, en investigaciones que hemos hecho con el Ministerio del Interior, estos picos de mensajes con representaciones negativas y de odio hacia los inmigrantes, llevan a una mayor probabilidad de ejercer violencia contra los inmigrantes y los refugiados”, advierte.

Las características de Ceuta, una ciudad de 83.000 habitantes que vive pendiente de los movimientos de la frontera con Marruecos, hacían hasta hace unos años que los medios locales funcionaran como un corroborador de historias, cuenta Pablo Matés, director del diario digital Ceuta al Día y con más de 20 años de experiencia profesional. “Para cuando tú publicabas casi cualquier cosa, la gente ya la sabía, pero buscaban verla para comprobar que era cierta, pero de años para acá eso ya no funciona”, mantiene.

En esta crisis, su diario ha hecho desmentidos “casi a diario”. “Uno de los más graves, que la ciudad desmintió en dos ocasiones, ha sido que el agua no es potable”, detalla. Como los migrantes se habían asentado alrededor de la desalinizadora, se empezó a cuestionar en redes que el agua estuviera contaminada. “Acemsa [la empresa municipal del agua] acabó enviando nota para negarlo. Volvió a hacerlo al pasar las semanas”. “Nos pasa como a todos, que los bulos corren más y la credulidad es máxima”, añade.

En esa lucha también ha estado el diario local El Faro de Ceuta, que ha detectado la difusión de “vídeos viejos” de otras entradas masivas como si fueran actuales; otros en los que salían menores de una alcantarilla y que en realidad estaban grabados en el paso fronterizo de Beni Enzar, en Melilla; o la propia entrada falsa de los 800 migrantes el día de las elecciones, entre otros muchos. Las dos principales plataformas de verificación de datos en España, Maldita y Newtral, también han informado sobre decenas de bulos relacionados con la crisis ceutí.

Algunas de esas informaciones no contrastadas surgieron a partir de testimonios de programas de televisión. La historia de las 68 menores migrantes, entre 10 y 14 años, que vivían en un orfanato en Marruecos y a las que unos militares marroquíes sacaron a las cinco de la mañana para ir a Ceuta diciéndoles que allí iban a tener “una vida mejor” tampoco se ha corroborado. Un vecino la relató el 16 de septiembre en El Programa de Ana Rosa, en Telecinco. Fuentes de la ciudad autónoma, encargada de la tutela de los menores migrantes, aseguran que no manejan “ninguna información” sobre este caso. “Otro bulo”, zanjan en su departamento de Comunicación.

“A las redes sociales llega cualquier locura, pero el periodista no lo puede publicar si no tiene confirmación, y tampoco se puede ver todo lo que se mueve en algunas plataformas, como los grupos de Whatsapp o Telegram”, argumenta Carlos Elías, catedrático de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y al frente de la Cátedra Jean Monnet UE, desinformación y noticias falsas. Elías incide en que los algoritmos potencian “de forma brutal” los contenidos por los que se interesan los usuarios y dejan a quienes los reciben aislados en una burbuja. “Siempre abogo por la alfabetización mediática, creo que los periodistas tenemos que dar clase en los institutos o colegios para enseñar el sistema mediático. Los medios tradicionales, tienen un enfoque o la línea ideológica, pero llaman para contrastar, ver qué fuente es válida y qué fuente no. Unos pueden estar a favor y otros en contra, pero ninguno dice locuras. Ninguno dirá que la tierra es plana”.

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