La Policía identifica a militares marroquíes en el desalojo de El Trampolín
Los soldados alegan que son en realidad desertores y que no quieren regresar a su país por las consecuencias. Utilizaban elementos del Ejército como sacos de dormir militares
ABC, , 07-10-2026La Policía Nacional identificó a militares marroquíes entre los inmigrantes que estaban alojados en la playa de El Trampolín, según avanzan fuentes policiales a ABC. Estos soldados admitieron que pertenecían al Ejército del régimen de Mohamed VI, pero insistieron en que eran desertores y no querían regresar a su país. Una versión que genera recelo entre los agentes españoles que han confirmado una máxima que lleva rondando desde hace meses en la población de Ceuta.
El desalojo de El Trampolín, donde se estima que estaban congregados más de 3.000 personas, se desarrolló con un operativo exitoso por parte del dispositivo de la Policía Nacional, que contó con la colaboración de la Guardia Civil y de las Fuerzas Armadas. Los agentes utilizaron el mismo método empleado días atrás en la zona de Benítez: reunir a los inmigrantes que entraron en la invasión a Ceuta y trasladarles en autobuses hasta la zona próxima a la frontera con Marruecos.
En ese punto se produjo una «parada técnica», como ya informó ABC, donde se les informaba de su situación. Tenían dos opciones: volver a Rabat o quedarse en Ceuta durante meses esperando que se resuelva de forma negativa su situación y ordenar su expulsión. Estos desalojos se han saldado con el retorno voluntario de al menos 1.100 personas. Unas marchas que han aliviado la situación en la ciudad autónoma.
Así, el operativo de El Trampolín contó con cerca de trescientos agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de Sevilla, Zaragoza, de la VI (Pamplona y Bilbao), de la VII (Valladolid) y de la Unidad Central de Intervención(UCI). Estos antidisturbios fueron los primeros que levantaron a los inmigrantes que llevaban en ese punto prácticamente desde el inicio de la invasión del pasado 30 y 31 de julio.
Precisamente, estos policías fueron los que identificaron a militares de Marruecos entre las personas que iban a abandonar la playa. No se escondían. Dormían en sacos militares y portaban diferentes elementos del Ejército del país vecino como cantimploras. Estos soldados admitieron su condición a los agentes españoles y les dieron una explicación de su estancia en Ceuta: «No queremos volver por miedo a las represalias».
Un argumento que no llegó a convencer a los efectivos policiales. «Quizás han fallado en su misión y al ser detectados, su historia se desmorona», señalan estas fuentes. Varios de estos individuos evitaron pasar por el triaje y regresaron a su casa en Marruecos. Los antidisturbios detectaron movimientos extraños en varios sujetos de interés que pernoctaban en la playa de El Trampolín. «Había inmigrantes con perfil militar que se fijaban mucho en cómo hacíamos las cosas, en el equipo que llevábamos…», describe a este diario uno de los miembros del operativo al que sorprendió que todos portaban teléfonos móviles para comunicarse entre ellos.
El trabajo de los antidisturbios en la playa fue acompañado por sus compañeros de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de Sevilla, Logroño, Santander, Badajoz y Córdoba. Van cambiando de ciudades cada quinces días para que puedan descansar los componentes de estos grupos y tampoco haya carencias de seguridad en sus propias demarcaciones.
Los miembros de la UPR eran los encargados del traslado de los inmigrantes a la frontera y después al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE), que es la instalación temporal ubicada en El Tarajal donde se produce la recepción inicial, asistencia médica, identificación y trámites de extranjeros en situación de llegada irregular. La tramitación de los expedientes se está agilizando en las últimas jornadas.
Uno de los principales objetivos es filiar a los menores que aún permanecen en las calles. La Policía ha detectado que hay varios grupos numerosos de inmigrantes que se han escondido en zonas rocosas para evitar ser filiados. Una de las hipótesis que se plantean es que tengan antecedentes y órdenes de expulsión de nuestro país y por ello intentan extender su permanencia ocultos el máximo tiempo posible.
Se buscan a propietarios de ‘pisos-patera’
Otro de los factores que están preocupando a los agentes es la infinidad de ‘pisos-patera’ que hay en la barriada de El Príncipe. Más de una decena de personas están haciendo negocio con la invasión a Ceuta y ocultando en sus viviendas, o en inmuebles de alquiler, a inmigrantes. Muchos de ellos se escapan cuando se percatan de la presencia policial. En una de las últimas intervenciones, la propietaria de la casa se marchó y ahora se encuentra en busca y captura por una orden judicial.
En estas diligencias, los agentes son cautelosos porque intentan detener a los organizadores de estos complejos pero también quieren identificar a los ocupantes para que no se escapen del triaje. Hay organizaciones criminales que acompañan estos servicios con la promesa de trasladarles en embarcaciones a la Península. Para ello, los marroquíes son capaces de pagar cantidades que oscilan entre los 6.000 y los 8.000 euros. Hay sujetos que incluso están alquilando o vendiendo sus propios documentos para que puedan viajar en barco a otros puntos de España. Esta dinámica está siendo perseguida de forma activa por la Guardia Civil y por la Policía Nacional.
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