La política migratoria de Trump ya está frenando la economía de EE.UU.

CaixaBank Research estima caídas de productividad y tensiones en el mercado laboral

La Vanguardia, Piergiorgio M. SandriPiergiorgio M. Sandri/Barcelona, 04-10-2026

El muro migratorio que ha levantado el presidente Donald Trump amenaza con convertirse en un bumerán económico. Así se desprende de un estudio de CaixaBank Research al que ha tenido acceso este diario titulado Políticas migratorias Trump 2.0: ¿el fin del American Dream?

Las medidas puestas en marcha por el magnate están destinadas a reforzar el control de la frontera, restringir el acceso al asilo, ampliar las facultades de detención y expulsión y revisar distintas vías de inmigración legal y humanitaria. Tras este cierre del grifo, en conjunto la inmigración neta acumulada entre el 2025 y el 2030 sería aproximadamente 3,5 millones inferior a la prevista antes de la llegada de la actual Adminis­tración, de acuerdo con estimaciones del Congreso de EE.UU.

Resulta imposible que este menor flujo no acabe teniendo consecuencias: se traducirá en un menor impulso demográfico, tensiones en segmentos específicos del mercado laboral y una posible erosión de la capacidad de Estados Unidos para atraer talento internacional. “Algunas estimaciones atribuyen a la menor inmigración entre el 40% y el 60% de la desaceleración de la creación de empleo no agrícola observada durante el 2025”, subraya el estudio de CaixaBank Research. Sectores intensivos en mano de obra como construcción, hostelería y manufacturas ya reportan dificultades, al no llegar esta población en edad de trabajar, vacantes que se quedan sin cubrir y contrataciones que no llegan a realizarse.

No obstante, las restricciones migratorias no se han limitado a empleos de menor cualificación sino que ahora alcanzan a estudiantes, investigadores y trabajadores con estudios superiores. En el ámbito universitario, las nuevas matriculaciones internacionales para este curso académico cayeron un 17% en otoño del 2025, por las dificultades para la obtención de visados y restricciones de viaje.

“Esta tendencia podría limitar la disponibilidad del capital humano necesario para aprovechar plenamente el actual ciclo inversor en IA y traducirlo en ganancias de productividad”, subraya la investigación. Porque EE.UU. tradicionalmente es un país de inmigrantes, de atracción de capital humano del exterior, y esto está en la base de su desarrollo tecnológico de las últimas décadas.

La inmigración es un debate muy presente en las democracias occidentales. El trabajo de CaixaBank Research hace un paralelismo con el Brexit para alertar de que los objetivos que las restricciones migratorias pretenden lograr, como la expectativa de mejorar las oportunidades laborales de la población nativa, a menudo no se cumplen. “La evidencia posterior de estas medidas apunta a efectos limitados sobre los salarios y el empleo, mientras que los principales ajustes se producen a través de cambios tecnológicos, reorganizaciones productivas o una menor actividad económica en los territorios más afectados”.

David Martínez, autor del estudio, indica que las barreras a los flujos migratorios siguen la misma lógica que los aranceles, restringen la entrada de productos del exterior que compitan con los nacionales para protegerlos. “Pero en esta traslación hay que contar con las decisiones de las empresas y las tecnologías que hay disponibles”, advierte.

“En los años sesenta, EE.UU. suspendió el programa de atracción de temporeros mexicanos. Lo que se produjo cuando se restringió su entrada no fue una mayor contratación de población nacional, fue una sustitución por maquinaria”, recuerda.

Martínez subraya que “cuando expulsas a un determinado segmento en tu proceso productivo, todo el conjunto recibe este impacto negativo. Muchas veces las medidas de política económica se piensan en términos muy estáticos y parciales, ¿no?”.

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