Ante la exclusión, trabajo decente

Diario de Noticias, Trini Díaz, José Donazar, Eduardo Gorriz, Alberto Goñi, Ana Martínez, Guillermo Múgica y Sagrario Soto., 02-10-2026

Con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que se celebra el 7 de octubre, desde la Pastoral del Trabajo de Navarra / Lanaren Pastoraltza Nafarroa alzamos nuestra voz bajo un lema que interpela a nuestra sociedad: “Ante la exclusión, trabajo decente”. Lo hacemos desde el evangelio y la doctrina social de la Iglesia, convencidos de que toda persona tiene derecho a vivir con dignidad y de que el trabajo debe estar al servicio de esa dignidad.

El evangelio nos recuerda: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era forastero y me acogisteis”. Y añade: “Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,35.40). Estas palabras nos invitan a mirar a quienes viven situaciones de pobreza, precariedad o exclusión.

Navarra disfruta de elevados niveles de empleo y bienestar, pero no podemos olvidar que en 2025 el 16,5% de la población estaba en riesgo de pobreza o exclusión social, según la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE). Tras esta cifra hay personas y familias que no llegan a fin de mes, jóvenes que no pueden emanciparse, mujeres que soportan una mayor precariedad y personas migrantes que encuentran mayores obstáculos para acceder a un empleo digno.

Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), correspondientes al segundo trimestre de 2026, sitúan la tasa de paro en Navarra en el 8,1%. Pero tampoco podemos conformarnos con este dato general: el desempleo alcanza el 9,2% entre las mujeres, frente al 7,1% entre los hombres, y se dispara hasta el 27,3% entre las personas menores de 25 años. Estas cifras muestran que el acceso al empleo sigue marcado por importantes desigualdades de género y edad.

Tener trabajo no siempre significa vivir dignamente. El trabajo decente necesita estabilidad, salario justo, derechos, seguridad, igualdad y condiciones que permitan también cuidar y conciliar. Como recuerda León XIV en Magnifica Humanitas: “El trabajo no es un simple instrumento, sino que expresa y acrecienta la dignidad de nuestra vida”.

El trabajo decente tampoco puede desligarse del derecho a un techo digno: sin vivienda accesible, la exclusión se perpetúa, aunque exista empleo. La dificultad para emanciparse golpea especialmente a la juventud que tiene que hacer frente a alquileres desorbitados y precios inasumibles. Cuando el derecho a la vivienda se subordina a la lógica especulativa, el trabajo pierde su capacidad de sostener una vida digna. En Navarra, 21 municipios han sido declarados zonas de mercado residencial tensionado. Las medidas adoptadas han comenzado a contener los alquileres, pero hay que seguir avanzando.

También es necesario reconocer el valor social de los cuidados, una tarea imprescindible que continúa recayendo mayoritariamente sobre las mujeres y que con demasiada frecuencia se desarrolla en condiciones precarias. Del mismo modo, debemos proteger a las personas migrantes frente a la explotación y la discriminación, especialmente cuando desempeñan trabajos esenciales para nuestra sociedad.

La doctrina social de la Iglesia nos recuerda que la economía debe estar al servicio de la persona y del bien común. Por eso, la solidaridad no puede limitarse a atender las consecuencias de la pobreza. Debe comprometerse también con la transformación de sus causas.

Por eso, desde la Delegación Diocesana de la Pastoral del Trabajo de Navarra / Lanaren Pastoraltza Nafarroa reclamamos políticas que garanticen empleo digno, salarios justos, derechos laborales, igualdad, cuidados reconocidos y vivienda asequible.

Queremos una Navarra donde trabajar permita vivir y donde vivir dignamente no sea un privilegio.

Ante la exclusión, trabajo decente.

En nombre de la Delegación Diocesana de la Pastoral del Trabajo de Navarra / LanarenPastoraltza Nafarroa

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