Los Reyes visitarán Ceuta y Melilla el 13 y 14 de octubre sin Sánchez

El Gobierno insiste en que la visita, la primera del reinado de Felipe VI a las ciudades autónomas y aún bajo el impacto de la crisis fronteriza de julio, ha sido «consensuada»

Diario Vasco, María Eugenia Alonso, 01-10-2026

La histórica visita de los Reyes a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, aún bajo el impacto de la crisis fronteriza del 30 y 31 de julio, tiene ya fecha. Y es una fecha cargada de simbolismo. Se producirá justo después del 12 de Octubre, la fiesta nacional, los días 13 y 14. El Gobierno y la Casa Real enviaron este jueves un comunicado conjunto en el que subrayan que se trata de un viaje «consensuado». La Moncloa aspira así a acallar las críticas de la oposición, que durante todo el mes de agosto acusó directamente al Ejecutivo de obstaculizar y vetar el desplazamiento del Rey por «miedo» a las represalias de Marruecos.

Esta será la primera ocasión en la que Felipe VI pise los enclaves norteafricanos desde su proclamación como monarca en junio de 2014 y la segunda en la que lo hace un jefe del Estado en democracia. La anterior se produjo en 2007, 32 años después de la llegada al trono de Juan Carlos I. Hasta entonces, el último rey en visitarlos había sido Alfonso XIII, en 1925, 82 años antes. Pero las diferencias son notables. Aquel viaje del hoy rey emérito y de la reina Sofía se diseñó principalmente como un acto de restitución, un intento de saldar una deuda histórica e institucional con los ciudadanos ceutíes y melillenses. Este tiene un cariz de urgencia y, sobre todo, de reafirmación de la soberanía.

Que el Ejecutivo haya estado implicado no es circunstancial. La Constitución deja claro que el Rey necesita el refrendo y la autorización del Gobierno para sus actos oficiales y que es este el que dirige la política exterior. Y este viaje, por doméstico que sea, resulta especialmente sensible en términos diplomáticos. Marruecos, que nunca ha abandonado sus aspiraciones anexionistas sobre las ciudades autónomas, respondió a la visita de Juan Carlos de Borbón con la retirada de su embajador en Madrid durante varios meses, lo que abrió la mayor crisis bilateral del mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Y eso a pesar de que el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, había tratado de allanar en secreto el camino durante semanas.

Sánchez no hace más que insistir en que la buena relación con el vecino del sur, al que el grueso de los grupos parlamentarios culpa de la avalancha de julio, es crucial para garantizar el retorno de los migrantes irregulares. Y, desde que empezó a barajarse la posibilidad del viaje en agosto, comentaristas políticos y analistas marroquíes han alentado la idea de que una visita de Felipe VI – que el pasado 31 de julio hizo saber su «gran preocupación e indignación» por lo ocurrido – debe ser leída como una «provocación».

El presidente del Gobierno, en todo caso, no acompañará al monarca. Tampoco lo hizo Zapatero en 2007. En La Moncloa sostienen que no hay un mensaje político tras esa decisión y que lo habitual es que el Rey vaya acompañado únicamente por un ministro de jornada, que en este caso será, con probabilidad, el ministro de Política Territorial y mando único para la crisis de Ceuta, Ángel Víctor Torres. Con Juan Carlos I viajó la entonces ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado. Pero es cierto que sí ha habido ocasiones en las que el Rey y Sánchez han hecho visitas juntos. Por ejemplo, a las zonas afectadas por la dana que asoló parte de la Comunidad Valenciana en 2024. Un precedente incómodo, porque el presidente tuvo que ser evacuado de urgencia por su equipo de seguridad tras sufrir una agresión en Paiporta.

El jefe del Ejecutivo no ha vuelto a Ceuta desde el mismo 31 de julio, cuando, antes de partir de vacaciones, denunció una «violación» de la integridad territorial española y prometió poner «todos los recursos del Estado» para garantizar la seguridad. Al día siguiente, el ministro de Transportes, Óscar Puente, publicó un mensaje en X que lo ha perseguido hasta ahora: «Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez. Y una vez más la resuelve solo y con otros muchos deseando que fracase y poniendo palos en las ruedas». Fuentes gubernamentales reconocen que entonces pensaron que en 72 horas retornaría voluntariamente el 90% de los inmigrantes y que podría volverse a la normalidad. Dos meses después, el Ejecutivo estima que aún quedan 10.000; el Gobierno ceutí eleva la cifra a 13.000.

En este tiempo, el jefe del Estado ha recibido al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en el Palacio de Marivent y se ha pronunciado con contundencia sobre la crisis migratoria. Esta misma semana, en la cena de gala que ofreció al presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, en el Palacio Real, elevó la tensión al plano internacional, calificó los asaltos de «inaceptables» y exigió un refuerzo de la colaboración europea. «No podemos afrontar solos una responsabilidad que es de todos», reclamó.

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