El gran viaje de Jacobo Bergareche, del duelo familiar a la travesía migratoria: "Las historias de los negros son La Odisea de nuestra época"

El escritor publica Tío grande (Libros del Asteroide), una novela que trenza el duelo por su hermano con la historia de un joven migrante africano y el improbable nacimiento de una amistad: "La idea de Estado nación es algo caduco"

El Mundo, Andrés Seoane , 01-10-2026

«La verdad, no sé si es una suerte o no que el libro se publique ahora, con tanta actualidad y tanta polarización. Me preocupa que todo se centre en la política migratoria y se olviden la historia humana y de la literatura», confiesa sincero Jacobo Bergareche (Londres, 1976). Así que rápidamente pasa a contar la génesis de Tío grande (Libros del Asteroide), su nueva novela, que trenza el duelo por la muerte de su hermano Roque con la historia de Amadou, un joven africano que con 12 años emprendió un viaje de hasta Europa que se prolongaría cuatro, y el encuentro improbable entre ambos, atravesado por la amistad, las fronteras, la memoria, el duelo y la necesidad de encontrar un lugar al que pertenecer. «Creo que esta es mi primera novela en mucho tiempo que no es lo que mi editor llama ‘otra historia de pijos’», bromea, en referencia a sus exitosas Los días perfectos y Las despedidas.

El escritor justamente se hallaba con «otra historia de pijos» entre manos cuando conoció a Amadou, un joven guineano que era chico para todo en el local donde en 2023 el escritor celebraba su torneo anual de mus en memoria de su hermano, asesinado en Angola en 2012. Aquella noche, Bergareche sólo quería negociar con él que no cerrase el local antes de que terminara el torneo, que les permitiera seguir jugando un poco más. «Al principio yo lo único que quería era negociar el cierre del local, que no nos echaran sin acabar de jugar, pero entonces él comenzó a narrarme su historia y aquello se convirtió en un intercambio real entre dos personas abriéndose la una a la otra».

Para convencerle, Bergareche empezó contándole la historia de la muerte de su hermano, una pérdida que ya había intentado abordar en Estaciones de regreso, su primera novela, pero que nunca había sentido verdaderamente cerrada. «Nunca llegué a poder profundizar en ello y el libro se fue por otros derroteros…», recuerda el escritor, que, como reconoce, quería conmover a aquel chico para conseguir algo y terminó escuchando una historia que lo conmovió. «’Hola, tío grande, soy Amadou’, se presentó con una sonrisa de esas que te desarma al instante. Y entonces fue él el que me contó a mí su viaje». La conversación se convirtió en un intercambio de ausencias, mientras uno hablaba de un hermano muerto, el otro hablaba de una madre a la que no volvería a ver en ocho años y de los amigos que perdió por el camino.

La novela nace, por tanto, de una historia de duelo, pero enseguida empieza a desobedecer el plan de su autor. El relato de Roque queda en el origen mientras el centro de gravedad se desplaza hacia Amadou, hacia aquel viaje iniciado cuando apenas era un niño y hacia todo lo que significa llegar a Europa después de haber atravesado media África. Bergareche descubrió algo que no estaba buscando, una épica contemporánea al otro lado de la frontera de su propia experiencia. «Si te fijas en la literatura actual, a los blancos ya no nos pasan cosas. La gente escribe libros sobre su divorcio, sobre pequeños dramas cotidianos, pero la épica, esa tradición tan occidental, está en el otro lado. La Anábasis, la Ilíada, la poesía épica… esas historias les pasan hoy a los negros». Y lo resume con una frase que se convierte en una de las claves secretas del libro: «Las historias de los migrantes contemporáneos son La Odisea de nuestra época».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)