Defensa traslada a la Fiscalía el informe de Amnistía sobre vejaciones de militares a inmigrantes en Ceuta para "preservar el buen nombre de las Fuerzas Armadas"
"Me pusieron bridas y me metieron en el maletero. Cuando me sacaron, me amordazaron la boca y me pegaron la cara contra un árbol y así me pegaron porrazos y puñetazos. Cuando terminaron, me tiraron por un terraplén", dice un joven en el informe de la ONG
El Mundo, , 01-10-2026Tras la publicación del informe hecho público por la ONG Amnistía Internacional, que denuncia torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes a migrantes por parte de miembros de las fuerzas armadas españolas en Ceuta tras la entrada masiva de finales de julio el Ministerio de Defensa ha acordado remitirlo a la Fiscalía y al Juzgado de Guardia de Ceuta, instando al Mando de Operaciones a investigar y dilucidar posibles responsabilidades individuales para preservar el buen hacer y nombre de las Fuerzas Armadas.
Cuando se cumplen dos meses del acceso irregular a la ciudad autónoma de decenas de miles de migrantes más de 80.000 personas, según la entidad los pasados 30 y 31 de julio, la ONG ha dado a conocer los resultados de una visita realizada del 10 al 15 de septiembre.
Durante su estancia, la organización entrevistó a más de 65 personas migrantes y solicitantes de asilo, entre ellas 31 menores de entre 13 y 17 años y 26 mujeres, dos de ellas embarazadas, documentó 22 testimonios directos de abusos y se reunió con periodistas, ONG, la Fiscalía y representantes del Gobierno ceutí. Desde Amnistía Internacional denuncian que los migrantes malviven a la intemperie sin comida suficiente ni acceso a asistencia sanitaria adecuada.
La organización ha compartido por carta las conclusiones de su investigación con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, a quienes piden “acciones urgentes” que proporcionen ayuda humanitaria, una acogida digna y atención especializada a los menores y colectivos en riesgo, así como facilitar su traslado a la Península y pedir a las Comunidades Autónomas que cumplan con la legislación vigente en la reubicación de menores no acompañados.
Asimismo, la entidad alerta del “contexto de creciente deshumanización de las personas migrantes y la intensificación de los discursos de odio” a raíz de esta crisis migratoria, apuntando que los mensajes de odio en redes sociales aumentaron un 76% en agosto según datos de Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), y denunciando que la retórica estigmatizante también se dirige contra activistas y defensores de los derechos humanos.
Torturas y tratos vejatorios
Durante la investigación, la organización ha documentado gráfica y audiovisualmente los cuerpos magullados de migrantes compatibles con golpes de porras reglamentarias, apuntando directamente a unidades de Regulares y de la Legión. La ONG señala lesiones graves, como golpes en la cabeza, fracturas y traumatismos, y documenta casos en los que algunos militares habrían actuado de noche y encapuchados para propinar palizas o rociar a los migrantes con espray irritante antes de expulsarlos sumariamente por la valla del Tarajal.
Entre las prácticas degradantes, Amnistía Internacional cita insultos, amenazas constantes para que abandonen la ciudad, hostigamiento para impedirles dormir por la noche y transitar de día, obligar a los jóvenes a raparse el pelo, vejaciones como hacer que se arrodillen para besar una cruz cristiana cuando son musulmanes, el robo de dinero y la confiscación o rotura de teléfonos móviles, o retirarles la comida si se niegan a cumplir una orden. También se han documentado vejaciones de carácter sexual a mujeres marroquíes, incluyendo comentarios vejatorios por parte de militares hacia mujeres embarazadas.
Otro de los jóvenes entrevistados por la ONG.
Otro de los jóvenes entrevistados por la ONG.EFE
“Me pusieron bridas y me metieron en el maletero. Cuando me sacaron, me amordazaron la boca y me pegaron la cara contra un árbol y así me pegaron porrazos y puñetazos. Cuando terminaron, me tiraron por un terraplén”, dice un joven cuyo testimonio se recoge en el informe con marcas en las muñecas que pudo constatar la organización.
Otro chico marroquí contó que llevaba 25 días sin poder caminar tras haber sido empujado por un militar desde una altura elevada (de más de seis metros) después de ser despertados y acosados por un grupo de militares mientras dormía a las puertas de la Ermita de San Antonio. A este testimonio se suman los de otros afectados que denuncian haber sido golpeados estando inmovilizados con bridas.
“Tenemos órdenes para que no se sientan cómodos”
La ONG resalta que ha documentado también el “hostigamiento diario de naturaleza racista, xenófoba e islamófoba que parece perseguir el desgaste” de los migrantes, a quienes se impide el paso al centro de la ciudad y a tiendas o supermercados mediante “identificaciones agresivas” por parte de militares, que deciden arbitrariamente según el color de piel o la indumentaria, como el uso de velo en mujeres. Asimismo, la investigación corrobora la existencia de un patrón de perfilamiento racial que afecta tanto a migrantes como a ceutíes de origen marroquí.
Según asegura Amnistía Internacional en el comunicado, un equipo de la entidad presenció cómo un grupo de militares se dirigía a personas racializadas sentadas en un banco cerca del centro de la ciudad para preguntarles “si eran de aquí” y las obligaron a marcharse del lugar.
Al preguntarles los miembros de la organización por el motivo, obtuvieron como respuesta: “Tenemos órdenes para que no se sientan cómodos”.
Falta de asistencia sanitaria
Según denuncia la organización, los migrantes en Ceuta no tienen acceso a asistencia humanitaria y sanitaria adecuada, ya que reciben una sola comida al día, que consistente en una bolsa con pan, agua, atún, zumo y galletas, para la que muchos tienen que caminar durante horas y hacer colas de más de tres horas al sol mientras que la asistencia sanitaria de Cruz Roja se presta al mismo tiempo en otro lugar, por lo que muchos tienen que elegir entre comer o ser atendidos de heridas y enfermedades.
Amnistía también recoge testimonios que señalan la existencia de discriminación y comentarios racistas y xenófobos por parte del personal sanitario al acudir al hospital, dirigiéndose a ellos como “invasores” y obligándoles a permanecer en la calle y no en la sala de espera de urgencias, incluso en el caso de personas con heridas abiertas en la cabeza o menores. La ONG detalla casos específicos, como el de una madre a la que no se le permitió acompañar a su hija de 16 años al interior de urgencias, obligándola a esperar en la carretera hasta que decidieron marcharse sin atención.
Moratones y magulladuras en el cuerpo de un migrante en Ceuta.
Moratones y magulladuras en el cuerpo de un migrante en Ceuta.EFE
Otra de las denuncias de la organización es que cientos de mujeres y menores sin referentes adultos, entre 500 y 700 menores de los más de 2.300 identificados por las autoridades continúan durmiendo en la calle, junto a unas 800 mujeres, siguen durmiendo a la intemperie, en asentamientos informales (como las playas de Benítez y el Trampolín, las Naves del Tarajal o tiendas en Sidi Embarek) sin acceso a duchas, aseos ni agua potable. Además, se han reportado 37 investigaciones judiciales abiertas por violencia sexual contra mujeres y niñas migrantes.
Algunos de estos niños que están solos han relatado que acuden casi a diario a la Policía para pedir protección pero son rechazados de manera constante, ya que los agentes delegan esta responsabilidad en entidades locales, muchas de ellas al límite de su capacidad. Asimismo, la organización alerta de irregularidades en la tramitación de solicitudes de asilo, documentando casos de expulsiones ilegales de ciudadanos procedentes de países en conflicto como Yemen o Somalia sin garantías ni entrevistas de vulnerabilidad.
El odio se extiende por los bulos y la desinformación
Esta situación se produce, concluyen desde la organización, en un contexto de deshumanización e intensificación de los discursos de odio hacia los migrantes por parte de autoridades y políticos. La ONG cita declaraciones estigmatizantes concretas de cargos públicos como el secretario general de Vox en el Congreso, José María Figaredo, abogando por “cazar uno por uno” a los migrantes, o de la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo afirmando que “usan a las mujeres y los niños de atrezo”.
La organización afirma que ha podido comprobar los efectos de esos discursos durante su visita y afirma que la retórica estigmatizante y abusiva no se limita a enfrentar a “los españoles” con “los inmigrantes”, sino que extiende la hostilidad hacia quienes ayudan a las personas migrantes o cuestionan estos discursos, como demuestran los ataques a periodistas de medios como La Sexta, RTVE o eldiario.es, y el acoso a activistas y entidades sociales como Luna Blanca, Brigadas y No Name Kitchen.
La propia delegación de Amnistía Internacional, según explica el comunicado, fue identificada por la Policía durante su investigación, alertada por militares y personal del hospital, y recibió hostigamiento e insultos de un grupo de militares que patrullaba cerca del hospital el 11 de septiembre.
Uno de los militares, relatan en el informe, les espetó: “Perroflautas, ¡A chuparla!”.
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