El Gobierno impulsa el “retorno voluntario” de decenas de migrantes a Marruecos con el desalojo de las playas de Ceuta
La mitad de los magrebíes que continuaban en el último tramo de Benítez marchan de regreso al país vecino para evitar el triaje obligatorio y la posterior denegación de asilo
El País, , 30-09-2026Aún no había amanecido cuando los agentes antidisturbios bajaron a la arena de Benítez. En el último tramo de la playa, ubicada a pocos metros de El Trampolín, permanecían aún unas 400 personas de origen magrebí —casi todos hombres— que entraron en Ceuta con el cruce masivo y que malvivían en tiendas improvisadas. Buena parte de este asentamiento fue desalojado ya el domingo, pero todavía quedaban decenas de cabañas que finalmente han sido eliminadas mediante un segundo operativo celebrado este martes. A las ocho de la mañana, los policías empezaron a exigir a los migrantes que abandonaran las tiendas. “¡Todo el mundo fuera!”, gritaba una agente. Dentro de los cobertizos los migrantes despertaban del sueño nocturno y salían con sus enseres. “¿A Marruecos?, ¿a Marruecos?”, preguntaban una y otra vez ante el temor a ser deportados. Luego fueron trasladados en distintos autobuses con rumbo al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) situado en el paso de El Tarajal, pero cerca de dos centenares acabaron volviendo de regreso al reino alauí. En el otro lado del paso fronterizo, gendarmes marroquíes los montaban en otros vehículos y los llevaban hasta distintos puntos del país vecino.
A primera hora de la mañana, antes de dejar la playa de Benítez, la policía agrupó a los migrantes junto a la pared para controlar el flujo. Mientras esperaban a los autobuses custodiados por la Policía Nacional, los magrebíes —en su gran mayoría hombres adultos, pero también menores adolescentes— manifestaban rotundamente que no querían volver a Marruecos. El sol ya había salido dando paso a un día despejado en Ceuta, por lo que desde la playa de Benítez se veía con total claridad el peñón de Gibraltar, ya en la Península, donde quienes se jugaron la vida entre el 30 y el 31 de julio anhelan un futuro con más luz. La resistencia a volver al reino alauí hizo que incluso una treintena de los desalojados este martes rompiera el cordón policial y emprendiera la huida a la carrera. Los agentes solo lograron regresar a media docena.
Un intérprete explicó en árabe entonces a los concentrados que todos iban a ser trasladados en varios autobuses al paso de El Tarajal, en la frontera, donde está situado el CATE. Ese es el centro donde se toman sus datos, lo que se conoce como filiación, y que supone el paso previo para tramitar el expediente de expulsión. Una vez allí, la policía les ofrecía dos caminos: pasar dentro del CATE, ser filiado y luego realojado en el recurso de Loma Colmenar; o de lo contrario emprender el “retorno voluntario” a Marruecos en ese mismo instante. Este periódico comprobó cómo decenas de personas tomaron la segunda vía, portando la bosa con sus pocos enseres y caminando de vuelta al reino alauí. Volvían por una puerta distinta a la que cada día toman quienes también regresan motu proprio.
Un migrante vuelve “voluntariamente”, en el paso de El Tarajal de Ceuta, este martes.
Un migrante vuelve “voluntariamente”, en el paso de El Tarajal, este martes.
Manu Brabo
La diferencia entre unos y otros es que, en el caso de los primeros llegados desde la playa, son desalojados de la arena e introducidos en los autobuses obligatoriamente. Después se les plantea las dos alternativas: ingresar en el CATE o el regreso voluntario a Marruecos. “Es un retorno voluntario, pero en realidad es casi obligado”, señala un policía nacional desplazado en la zona. En el segundo escenario, los migrantes llegan caminando por su propio pie hasta la valla —sin ser conminados a marcharse—, aunque igualmente empujados a abandonar Ceuta por la asfixia que supone el paso de los días.
Pero, en cuanto al primer grupo —los expulsados de la playa de Benítez—, ¿por qué retornan “voluntariamente” si llevan dos meses aguantando a la intemperie y si, además, pocos minutos antes expresaban que no querían irse a Marruecos? Con el desalojo, los migrantes se ven en la decisión de entrar o no en el CATE. La abogada de oficio, Carmen García, explica qué supone ese dilema: si los migrantes entran en el centro de estancia temporal, serán filiados y por tanto arrancará el proceso de devolución o expulsión y/o la solicitud de protección internacional. A los migrantes procedentes de Marruecos casi con total seguridad el asilo les será denegado, al considerarse un país seguro. En el futuro esa resolución implicará que, si intentan entrar de nuevo a Ceuta, ya cuentan con un asilo negativo y su expulsión podrá repetirse sin mayores problemas. Sin embargo, cuando se marchan “voluntariamente”, evitan ese triaje y el consiguiente informe desfavorable. Así tienen un plan b. Es decir, si vuelven a intentar entrar, no podrán ser devueltos sin más y aún podrán pedir el asilo, que alarga el proceso.
Policías antidisturbios se despliegan durante el operativo de desalojo en playa de Benítez de Ceuta.
Policías antidisturbios se despliegan durante el operativo de desalojo en playa de Benítez.
Manu Brabo
En total, unas 200 personas que estaban en la playa de Benítez este martes regresaron bajo esa fórmula. El resto pasaron al CATE y a los menores se les trasladó en una furgoneta a un centro para su acogimiento. En Madrid, el ministro Ángel Víctor Torres, al cargo del mando único, destacó que se estaban produciendo retornos en un “número importante, una vez que ya están incoándose los expedientes de devolución”. Según el Gobierno, 8.243 personas han regresado desde el 10 de agosto (1.134 en la última semana). De ellos, han retornado voluntariamente 7.794 migrantes y 449 son expulsiones.
Policía marroquí: “Llevarlos a sus ciudades”
La imagen de los desalojados de la playa de Benítez abandonando Ceuta por una puerta distinta a la usual generó el nerviosismo de otros migrantes que estaban en las inmediaciones del paso de El Tarajal. “¡Los están devolviendo a Marruecos!”, exclamaban. Eso pensaban también los ceutíes que andaban por la zona, apuntando a que los estaban echando sin más. En el otro lado de la frontera, en el acceso de Fnideq, los migrantes que esa mañana se habían despertado en Benítez eran retenidos por los agentes de la policía marroquí, que los iban introduciendo en otros autobuses.
La prensa no podía acceder a ese espacio fronterizo marroquí ni tampoco en el del lado español para preguntar a los migrantes por el motivo de su partida. En la ciudad de Castillejos tampoco sabía nadie dónde iban a parar. Un policía marroquí aseguró a EL PAÍS que a distintos puntos de Marruecos, en “sus ciudades de origen”. La duda es dónde exactamente y si volverán o no a intentarlo de nuevo. La policía espera proceder con el desalojo de El Trampolín los próximos días, por lo que podrían aumentar los retornos “voluntarios” bajo esa fórmula.
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