Una herida que costará cerrar en Hondarribia: "¿No había otra solución?"
La comunidad senegalesa muestra su dolor e indignación por el fallecimiento de un vecino que ha sido abatido tras intentar atacar a una ertzaina con cuchillo
Deia, , 29-09-2026Volver a casa bajo el silencio en la madrugada de este martes en Hondarribia daba la evidente sensación de que algo se había quebrado en la ciudad costera, tras el fallecimiento de un hombre tras recibir un disparo por parte de un miembro de la Policía Local, según explica la Ertzaintza, para defender a una agente del Cuerpo. En torno a la una de la madrugada, una nutrida representación de la comunidad senegalesa del municipio, origen del fallecido, regresaba a sus hogares bajo una sensación de indignación, tristeza y, posiblemente, incertidumbre ante lo sucedido. Una herida muy difícil de curar. Tras conocerse los hechos, los amigos y allegados de esta persona se han acercado al lugar del suceso con una pregunta: “¿No había otra solución?”.
Hacia las 21.15 horas, con el cuerpo tapado por lonas y una carpa, la Ertzaintza ha pedido recoger la terraza del bar Hondar, sin permitir salir a la clientela salir por la puerta que daba acceso a la rotonda donde han ocurrido los hechos.
El hermano del fallecido acude al lugar de los hechos
Apenas cinco minutos más tarde, una persona trataba, de forma sosegada, de acercarse al fallecido. Era su hermano, al que por razones de la investigación no se lo han permitido. Sí se ha quedado dentro del cordón policial ante otro establecimiento hostelero en cuclillas, consolado por las personas con las que ha llegado al lugar.
La situación era de una evidente calma tensa entre la comunidad senegalesa. El propio hermano, una vez ha salido del perímetro acordonado, ha señalado que “han matado a una persona que se encarga de una familia muy grande”, remarcando que “no sé si mañana su madre y sus hijos van a comer”.
La población senegalesa es numerosa en el municipio. En torno a un centenar de habitantes de Hondarribia son de dicho origen, muchos de ellos dedicados al siempre duro oficio de la pesca. También hay una asociación de mujeres originarias de esta comunidad, Mankosenegal, cuya presentación estuvo apoyada por el Ayuntamiento de Hondarribia.
En torno a las 23.00 horas, ha llegado una nutrida representación política con la teniente de alcalde, Estitxu Urtizberea, a la cabeza, quien nada más llegar ha tenido una corta charla con uno de los responsables de la Ertzaintza a cargo del operativo. Además, han acudido al lugar de los hechos Lupe Queiruga, Josu Peña y Aitzol Arroyo.
“¿No había otra solución? No se puede hacer esto”
Todos ellos han escuchado con un silencio sepulcral el discurso de una vecina de origen senegalés, que se ha erigido en portavoz improvisada en un discurso en el que flotaba una pregunta en el aire: “¿No había otra solución? No se puede hacer esto”.
En un discurso en el que ha mostrado su rotunda indignación, ha añadido que “pagamos el sueldo de los municipales para que hagan el trabajo, no para que se toquen los huevos ni para que estén matando”, apuntando que “si van a trabajar y eligen ese tipo de trabajo, es para proteger”.
A la par, ha afirmado que su hijo sufrió un episodio racista por parte de la Policía Local tras una situación en la que “se equivocaron de niño, como era negro y mestizo, se equivocaron”, sin que “vinieran a pedirnos perdón”. A medida que proclamaba este discurso de manera improvisada, ha ido aumentando su indignación: “No somos violentos, porque si lo fuésemos, esto estaría quemado ya, porque lo que han hecho no se puede permitir”.
“Empatía antes de matar a una persona”
“Tenemos que ser humanos, tenemos que tener empatía, tenemos que tener corazón antes de matar a una persona”, ha añadido, que ha criticado que “primero han visto la piel de la persona y segundo, que (…) quitamos esta mierda que nos está molestando, pero hay mucha mierda en Irun que está molestando”.
“Cada semana escuchamos que han acuchillado a una persona, pero no es un negro el que lo ha hecho. Cada semana se escucha que han violado a una persona, pero no es un negro el que lo ha hecho. Cada semana se escucha que están vendiendo la puta droga en la frontera, pero no son negros los que lo hacen, esa gente están protegidos”, ha denunciado, antes de volver a la pregunta que flotaba en el ambiente: “¿A este no le han podido buscar una solución antes de matarle? ¿Llamar a más (agentes) para poder parar a esa persona y no quitarle la vida? Porque le han quitado la vida”.
“¿Sus padres, qué? Si tiene hijos, ¿sus hijos qué? ¿Y los hermanos? ¿Le van a devolver la vida? No, no se la van a devolver. ¿Su madre? ¿Tener a su hijo durante nueve meses para que le maten así? ¿No hay otra solución más? Es que no se puede hacer eso”, ha concluido, antes de sentenciar que “queremos al pueblo y respetamos a todos, y parecemos formales pero no somos tontos, retrasados ni idiotas”.
La intervención improvisada ha acabado con alguna lágrima entre los miembros de la comunidad senegalesa, y también de algún representante del Consistorio.
Levantamiento del cuerpo
Casi al mismo tiempo, dentro del cordón policial, poco después de las 23:30, los servicios fúnebres han procedido al levantamiento del cuerpo, sin permitir a ninguno de los presentes tras el cordón policial, entre los que estaba su hermano, ver al fallecido. Todo esto, ante una treintena de personas que han mantenido la templanza a pesar de las circunstancias.
Momento en el que el coche fúnebre se lleva el cuerpo del fallecido en HondarribiaUnai Macias
El coche fúnebre ha salido por el extremo opuesto al que estaban los amigos y familiares del fallecido, ante gritos de “asesinos” y llantos desconsolados de dos mujeres; una de ellas ha tenido que ser incluso sujetada para no irse de bruces contra el suelo, y ha sido ayudada a sentarse junto al portal 20 de la calle Zuloaga.
“Vamos a arreglar esto poco a poco”
El cordón policial se ha mantenido tras la marcha del vehículo de los servicios funerarios, mientras los cuerpos policiales parecían seguir recabando pruebas. Una treintena de vecinos y vecinas de la comunidad senegalesa permanecían en el lugar. En un momento dado, el antes citado miembro de la Ertzaintza a cargo de la operación ha departido unas palabras con el hermano del fallecido, con más personas alrededor que se movían entre la calma y una fuerte indignación por lo ocurrido.
Entre las distintas explicaciones e intentos de comprender la situación, una de las personas cercanas a la víctima ha esgrimido un contundente “un tiro bueno, pero tres…”.
La conversación ha terminado con el hermano de la víctima dejando una frase que ha retumbado tras una tarde dura, lindignación y enfado. Una mano tendida para evitar aún más dolor: “Vamos a arreglar esto poco a poco”.
Diez minutos después, la calle Zuloaga se ha quedado en el más absoluto silencio, mientras todos los presentes enfilaban sus casas con una muy amarga sensación. Una herida abierta que costará sanar.
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