El delegado del Gobierno de Ceuta dimite recordando que avisó «semanas antes» al Ejecutivo de la avalancha de inmigrantes
Miguel Ángel Pérez anuncia que deja la política porque su familia «no se merece esta presión»
La Voz de Galicia, , 28-09-2026El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha presentado su dimisión este lunes. Una decisión que, según el mismo ha dicho, había tomado ya hace algún tiempo y se la había comunicado al ministro y mando único para la crisis de Ceuta, Ángel Victor Torres. Además, ha señalado que «semanas antes» ya había avisado al Gobierno central de la movilización que se estaba produciendo en Marruecos para pasar la frontera, ha recalcado.
El delegado ha presentado su renuncia por escrito «esta misma mañana», y ha anunciado también su dimisión como secretario general del PSOE y candidato a la Presidencia de la Ciudad. Deja la política, ha dicho, porque su familia «no se merece esta presión». Ha insistido en que desde Delegación han «sufrido una campaña de rumores, de amenazas» e incluso, ha añadido, le han llegado a «poner una corona de flores en la puerta». «Eso también es violencia», ha espetado.
Pérez Triano recordó que tiene «unas competencias limitadas» y que él no puede «decidir si se abre una frontera o se despliega al Ejército». «Es más, semanas antes ya habíamos avisado» al Gobierno central, ha recalcado.
Iniciativa propia
Desde el entorno del Ejecutivo central insisten en que la salida responde estrictamente a una iniciativa propia vinculada al desgaste de los últimos meses. Sin embargo, la marcha se produce en un escenario de altísima tensión política y civil, marcado por la persistente inestabilidad institucional en la gestión fronteriza de la ciudad autónoma, casi dos meses después de la entrada masiva de miles de migrantes desde Marruecos los pasados 30 y 31 de julio.
La continuidad de Pérez Triano estaba en entredicho desde que el Ejecutivo desclasificó el 9 de septiembre los documentos y comunicaciones de los servicios secretos en los días previos al asalto. Entre ellos figuraba un aviso remitido el 29 de julio a su jefe de gabinete, Gonzalo Sanz: el CNI había detectado convocatorias en redes sociales y grupos de mensajería marroquíes para acceder a Ceuta al día siguiente por la valla y a nado por el espigón del Tarajal. Pérez Triano negó tener constancia de los mensajes y de la llamada entre Sanz y el agente. El jefe de gabinete, en cambio, aseguró haberle hecho partícipe de todo. A las 48 horas dimitió y atribuyó su salida a la discrepancia de versiones con el delegado.
En Moncloa siempre han asegurado que el delegado del Gobierno, también líder de los socialistas ceutíes, seguía conservando la confianza de Pedro Sánchez. Negaban, y aún niegan, que el mensaje del agente del CNI a Sanz constituyera realmente un aviso que realmente anticipara un asalto de la envergadura del que finalmente se produjo y defendían que, de haberlo sido, no debería haberse sustanciado a través de un «wasap ambiguo» a un «cargo menor».
La situación de Pérez Triano era, aun así, muy compleja. A la tensión en las calles se unía el frente judicial. La Audiencia Nacional asumió la investigación abierta contra el delegado, después de que el Juzgado de Instrucción número 6 de Ceuta aceptara inhibirse a favor de la jueza María Tardón; la causa nació de una denuncia de Manos Limpias y la Fiscalía de Ceuta llegó a apuntar a que sus decisiones y posibles omisiones pudieron influir en el desarrollo de la crisis. La dimisión se produce en la semana en que Tardón escuchará a los primeros testigos, el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, el miércoles y el propio Sanz el jueves.
El delegado que siempre estaba en la foto se marcha con la gran mancha de los avisos del CNI
melchor saiz-pardo
Miguel Ángel Pérez Triano, el maestro sin formación en seguridad pública que ha ocupado durante meses uno de los puestos más sensibles en la organización territorial del Estado, se marcha. Deja la Delegación del Gobierno en Ceuta después de menos de ocho meses en el cargo y con una crisis que terminó colocándole exactamente donde durante semanas había evitado estar: en el centro del foco. Su versión sobre los avisos previos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) quedó enfrentada a la de quien era su jefe de Gabinete, Gonzalo Sanz, mientras la Fiscalía ha reclamado investigar sus decisiones y eventuales omisiones durante la entrada masiva del 30 y 31 de julio.
Hasta que estalló la batalla por los avisos, Pérez Triano había desempeñado durante la crisis un papel público singular. Estaba en casi todas las imágenes, pero pocas veces era quien llevaba el peso de las explicaciones. Conforme los ministros fueron desembarcando en Ceuta durante agosto, el delegado se convirtió en una presencia prácticamente fija de la fotografía institucional: junto a Fernando Grande-Marlaska, Sira Rego, José Manuel Albares, Mónica García, Carlos Cuerpo y otros miembros del Ejecutivo. Recibía, acompañaba, asistía a reuniones, aparecía en las ruedas de prensa. Con frecuencia, el micrófono y los anuncios eran para el ministro de turno.
Su rostro terminó siendo uno de los más reconocibles de la crisis precisamente por esa sucesión de visitas. Una presencia constante, muchas veces uno o dos pasos por detrás del responsable del Gobierno que había viajado desde Madrid. Mientras el Ejecutivo desplegaba ministros para explicar seguridad, menores, sanidad, acogida, economía o política exterior, Pérez Triano permanecía en ese segundo plano institucional.
El problema para el delegado comenzó cuando el debate dejó de girar sobre lo ocurrido después del 30 de julio y se trasladó a las horas anteriores. Ahí apareció el CNI.
El aviso tiene fecha, hora y destinatario. El 29 de julio, a las 13.52, un agente del servicio de inteligencia escribió al gabinete de la Delegación: «En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana las 20h». Añadió que la convocatoria pretendía aprovechar la Fiesta del Trono y que existían dos grupos con un total de 180.000 seguidores. Esa cifra medía la difusión potencial de aquellos grupos, no era una previsión de que fueran a entrar 180.000 personas.
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Aquella noche hubo más. A las 21.34 consta una llamada desde el gabinete al CNI que duró once minutos. El registro acredita la conversación, pero no permite conocer lo que se dijo ni quién pudo escucharla. Al día siguiente, la frontera quedó desbordada.
La cadena de información tampoco había comenzado esa tarde. El 27 de julio el propio gabinete de Pérez Triano había comunicado al CNI que se celebraba una reunión urgente con la Ciudad, la Policía Nacional y la Guardia Civil por el aumento de las entradas a nado. Ese mismo día Inteligencia distribuyó una nota estratégica que advertía de una presión elevada sobre Ceuta y Melilla. El 29, además, el CNI trasladó la convocatoria tanto a una unidad de Información de la Guardia Civil como a los servicios secretos marroquíes.
También la Policía había elevado el nivel de preocupación. La nota TIFA-3136 del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras, distribuida a los puestos fronterizos aquella noche, contemplaba un escenario coordinado de entrada a nado y salto de la valla con probabilidad media-baja, pero con riesgo «extremo».
La primera explicación de Pérez Triano fue mucho más rotunda. El 2 de agosto aseguró: «No tuvimos ningún tipo de información hasta que empezamos a ver a esas personas entrar por la frontera de esa manera». Una semana después calificó lo sucedido el día 30 de «completamente inesperado y repentino», aunque reconoció que la Delegación conocía el incremento previo de la presión migratoria y había pedido y adoptado algunos refuerzos.
La versión fue estrechándose conforme aparecían nuevos datos. Después de que la ministra de Defensa, Margarita Robles, explicara públicamente la actividad previa del CNI, la Delegación sostuvo el 25 de agosto que «no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio».
La desclasificación del 9 de septiembre puso sobre la mesa el wasap de las 13.52 y la llamada de once minutos. Pérez Triano aseguró entonces que él no había conocido aquella comunicación dirigida a su gabinete.
Un día después desplazó el debate hacia el valor del mensaje. «Por supuesto que no es una alerta», afirmó. «Ese mensaje no aporta absolutamente nada nuevo». Su argumento era que las convocatorias en redes ya eran conocidas y que una verdadera alerta de inteligencia debía seguir otros cauces. «Nadie fue capaz de prever lo que ocurrió», defendió.
El hombre que estaba al frente de su gabinete sostuvo por escrito que «la información de mensajería escrita que se transmitió por el CNI el día 29 de julio fue transmitida por mi persona al propio delegado ese mismo día». Sanz dimitió el 11 de septiembre. Las dos versiones quedaron frente a frente: Pérez Triano aseguraba que desconocía el aviso; su jefe de Gabinete afirmaba habérselo comunicado personalmente.Sanz añadió otro elemento. Aseguró que existían «informes que demuestran la labor de aviso y alerta que se realizó desde delegación del gobierno hacia los distintos ministerios». La Audiencia Nacional ha reclamado precisamente reconstruir ese circuito: qué información llegó, quién la recibió, a qué hora, cómo circuló y qué medidas provocó.
La Fiscalía de Ceuta fue aún más lejos al analizar la actuación del delegado. Reclamó investigar su «conducta, intervención y eventual responsabilidad» y examinar «las decisiones adoptadas», «las instrucciones impartidas», la organización de los dispositivos de seguridad y recepción y «la eventual omisión de medidas que pudieran haber resultado necesarias para prevenir o evitar el resultado lesivo». Las diligencias abiertas en Ceuta terminaron remitidas a la causa principal que instruye María Tardón en la Audiencia Nacional.
La magistrada ha ordenado recabar de la Delegación, Interior, Policía, Guardia Civil, Defensa y otros organismos todas las alertas, informes, correos, órdenes de servicio y documentación operativa relacionada con el riesgo de entrada masiva entre el 20 de julio y el 7 de agosto. Quiere conocer también destinatarios, fechas y horas de recepción y, sobre todo, «las medidas adoptadas» ante cada aviso.
Tardón ha citado además como testigo a Gonzalo Sanz para el próximo 1 de octubre. Su declaración deberá precisar cómo y cuándo sostiene que transmitió a Pérez Triano el mensaje que el delegado dijo desconocer.
Pérez Triano había llegado al cargo hacía apenas siete meses. El Consejo de Ministros lo nombró delegado el 10 de febrero. Desde marzo del 2025 era secretario general del PSOE de Ceuta y, hasta asumir la representación del Gobierno, figuraba como asesor político del Grupo Socialista en la Asamblea. Su currículo no es brillante e incluye también la jefatura de la Oficina Única de Extranjería de Ceuta entre el 2019 y el 2021, dos años como asesor técnico docente y una carrera como maestro funcionario.
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