Albares y el marroquí Burita se ven en Nueva York para agilizar la devolución de inmigrantes y prevenir nuevos saltos

Fuentes de Exteriores señalan que Marruecos ha reiterado “su plena colaboración” con España en la primera reunión de ambos ministros tras la entrada masiva en Ceuta

El País, Carlos E. Cué, 25-09-2026

Los ministros de Exteriores de España y Marruecos, José Manuel Albares y Naser Burita, llevaban varios días hablando por teléfono, buscándose, pero su encuentro previsto no terminaba de concretarse. Finalmente fue este jueves. Aunque las llamadas han sido tan frecuentes esta semana, en la que había un riesgo cierto de salto masivo el 23, día de las elecciones en este país, que muchos de los puntos centrales de la conversación ya estaban muy hablados. La Asamblea de Naciones Unidas sirvió así de escenario para la primera reunión del los dos ministros de Exteriores tras la entrada masiva en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. Según fuentes de Exteriores, el encuentro se ha producido este jueves en la sede de la ONU, en Nueva York, y ha estado centrado en la crisis migratoria en la ciudad autónoma española.

Albares y Burita han abordado la cuestión de la devolución de los migrantes irregulares que permanecen en Ceuta desde el 30 de julio, según las mismas fuentes, fecha en la que comenzó la avalancha de personas procedentes de Marruecos y que alcanzó entre las 70.000 y las 80.000 personas. En el encuentro de este jueves, Marruecos “ha reiterado su plena colaboración con el fin de que regresen lo antes posible”. Fuentes del Gobierno español consultadas estos días en Nueva York insisten en que la actitud de Marruecos, completamente diferente a la que tuvo en el salto de 2021, les hace pensar que no fueron ellos los que organizaron esto, que se les fue de las manos.

En cualquier caso el trato es muy fluido, ambos ministros hablan casi a diario y sin duda todas las semanas, y los problemas para devolver a los inmigrantes no están viniendo de Marruecos, según señalan estas fuentes gubernamentales, sino del complejo sistema garantista que hace el proceso muy lento porque exige cumplir muchos pasos y dar tiempo para recurrir a los afectados.

El propio Burita explicó esta idea ante la prensa tras verse con Albares. “Si los migrantes en situación irregular no han regresado, si los menores no han regresado, la pregunta no hay que hacérsela a Marruecos, sino a España”, ha insistido. Desde el ministerio de Infancia señalan en cualquier caso que en el pasado Marruecos también dijo que estaba dispuesto a acoger a los menores y después no tramitó los expedientes, aunque esta vez es cierto que aún no se ha llegado a esa fase.

Ambos ministros hablaron también, como han hecho en los últimos días, de la colaboración entre los dos países y las opciones para reforzar el control de la frontera y evitar así nuevos saltos masivos. El Gobierno español insiste en que Marruecos no gana nada con la pésima imagen internacional que ofreció con miles de personas huyendo desesperados de su país, jugándose la vida 141 la perdieron para entrar a España, y por eso no cree que fueran ellos.

Por su parte, el ministro español ha insistido, en la línea habitual en el discurso de Exteriores desde el principio de la crisis migratoria, en que España quiere mantener una buena relación que se base en “la soberanía, a la integridad territorial y a los principios de la declaración conjunta de 2022”.

Pedro Sánchez y su equipo, con Albares a la cabeza del contacto directo con Marruecos, han apostado por mantener la buena relación con Rabat a pesar de que el propio presidente admite públicamente que este país falló en la protección de su frontera y permitió que entraran casi 80.000 personas en dos días en Ceuta. Sánchez y Albares argumentan que con una mala relación con Marruecos sería imposible hacer lo que más necesita ahora Ceuta, que es devolver a todos los marroquíes que entraron en julio y que en su práctica totalidad verán denegadas sus peticiones de asilo si es que las solicitan. Si la tensión con Marruecos subiera y se negara a recibir a sus nacionales, incluidos los menores, o cerrara la frontera, la crisis sería aún peor, argumentan en La Moncloa. Albares ha mantenido desde el primer día que no hay ninguna evidencia de que Marruecos organizara o permitiera por una orden de su Gobierno el mayor salto de la historia de Ceuta. Sánchez insiste en que el CNI y otros organismos siguen investigando para saber exactamente qué pasó, y es probable que haya más informes y más documentos que se hagan públicos, pero la sensación instalada en el Gobierno es que no habrá ninguna prueba de que Marruecos estuvo detrás porque no fue así. La oposición y algunos socios del Gobierno, incluido Sumar, piensan lo contrario, pero el asunto está sometido al análisis del CNI que debería tener conclusiones definitivas en breve.

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