El equipo de Fernando Simón desmiente a Mónica García y relaciona el aumento de la tuberculosis con la inmigración
Un informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias sostiene que la tasa de la enfermedad es cuatro veces superior en los nacidos fuera de España
ABC, , 25-09-2026La primera visita de la ministra de Sanidad, Mónica García, a Ceuta tras la llegada masiva de inmigrantes que tuvo lugar el pasado 30 de julio estuvo marcada por sus declaraciones sobre la xenofobia. En ese momento, a mediados de agosto, y ante las peticiones de los profesionales sanitarios de que reforzara el control de las infecciones en la ciudad autónoma, dijo: «Asociar inmigración con enfermedad es injusto y xenófobo». Los inmigrantes, insistió, «no traen enfermedades, pueden enfermar ahora por condiciones de insalubridad».
Tesis que la ministra de Sanidad ha defendido en estos dos meses de crisis, también sanitaria, en la ciudad autónoma, pese a que los casos de sarna, tuberculosis o varicela, entre otras infecciones, no han dejado de aumentar desde la invasión. Pero un informe de su departamento, concretamente del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), dirigido por Fernando Simón, contradice ahora a Mónica García y relaciona el aumento de la tuberculosis en España con la inmigración.
En concreto, el informe ‘Situación de la tuberculosis en España 2026’, con fecha del 21 de septiembre, sostiene que el aumento de la incidencia de tuberculosis en nuestro país «se concentra especialmente entre las personas nacidas fuera de España, cuya tasa de notificación es más de cuatro veces superior a la registrada en la población nacida en el país», así como en los menores de cinco años, grupo en el que también aumentó la enfermedad. Y admite además que proceder de países con alta incidencia de la enfermedad aumenta el riesgo de transmisión.
En el informe, el CCAES apunta a que la tuberculosis continúa siendo un problema de salud pública a nivel mundial, con 10,7 millones de casos y 1,2 millones de muertes en 2024. Sin embargo, asegura que ese mismo año se observó un ligero descenso en la incidencia tras tres años consecutivos de aumentos, una bajada que se vio tanto en la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como en la Unión Europea.
Aumento de casos
En España, sin embargo, aunque el informe sostiene que es un país de baja incidencia, en 2024 se dio un aumento del 10 por ciento en el número de casos, en contraste con el resto de Europa, donde la tendencia fue a la baja. Según el informe del Ministerio de Sanidad, mientras la tasa de notificación en población nacida en España fue de 5,4 casos de tuberculosis por cada 100.000 habitantes, la de las infecciones en nuestro país de población nacida en otro estado fue de 23,4 casos por cada 100.000 personas. Las autonomías con mayores tasas de notificación de la enfermedad fueron Ceuta, Cataluña, Galicia y el País Vasco.
Pero el informe constata también que esa diferencia en el número de casos entre los nacidos fuera de España y los nacidos en nuestro país ha ido en aumento desde 2015. Y ese incremento, añade, se ha pronunciado más desde 2020. En 2024, asegura, se declararon en nuestro país casos de tuberculosis en personas con 75 nacionalidades diferentes, pero nueve países concentraron el 72,2 por ciento de las infecciones de los nacidos fuera de España, especialmente Marruecos y Perú.
Entre los países de procedencia de las personas infectadas destacaron Marruecos y Perú
En esta línea, el informe incide en que el aumento de la tuberculosis en España se produce «en un contexto de importantes diferencias geográficas en la carga de enfermedad» y se refiere a la elevada incidencia en África e Hispanoamérica. «Esta situación puede influir en los patrones de presentación de la enfermedad observados en España, donde se observa un incremento de casos principalmente en personas nacidas en otro país, entre las que se encuentran grupos de especial vulnerabilidad, como son, entre otros, los casos de personas migrantes procedentes de países de alta incidencia de tuberculosis», dice.
De países de alta incidencia
El riesgo de tuberculosis para la población general es bajo, apunta el análisis del CCAES, que destaca la consolidación de los sistemas de vigilancia epidemiológica, el diagnóstico precoz, la investigación de contactos y el acceso al tratamiento. Pero eleva a moderada la probabilidad de transmisión para la que define como población vulnerable, «especialmente la población nacida en países de alta incidencia de tuberculosis y aquellas personas que presentan otros factores de vulnerabilidad como dificultades de acceso al sistema sanitario, edad menor de 5 años, sinhogarismo, condiciones de hacinamiento u otras circunstancias socioeconómicas desfavorables».
Y hay un nivel mayor de riesgo, pues el organismo dependiente del Ministerio de Sanidad afirma que la exposición y la probabilidad de transmisión es moderada-alta en los inmigrantes que llegan a las costas de forma irregular, como ha ocurrido en Ceuta, porque «generalmente presentan simultáneamente varios factores de vulnerabilidad como procedencia de países de alta incidencia de tuberculosis, condiciones de hacinamiento y dificultad de llevar a cabo el estudio de contactos por limitaciones en la identificación y la alta movilidad entre diferentes comunidades autónomas».
Sanidad admite que proceder de países con alta incidencia de tuberculosis aumenta el riesgo de transmisión
Para ello, justifica que estas personas tienen mayor probabilidad de estar expuestas a la bacteria, así como de enfermar tras infectarse. También se refiere a las dificultades para el diagnóstico y tratamiento que se dan muchas veces en estos casos, que pueden conllevar a retrasos en la detección y, por tanto, al aumento del riesgo de que aparezcan más infecciones.
En 2024 se registraron 38.259 casos de tuberculosis en los países de la Unión Europea, con una tasa de notificación de 8,4 casos por cada 100.000 habitantes. El 23,1% de todos las casos correspondieron a Rumanía, que cuenta con una tasa de 46,3 casos por 100.000 habitantes. Pero mientras muchos de los estados consiguieron bajar sus cifras, nuestro país forma parte de la lista que más ha aumentado su tasa desde 2020 junto a Chipre, Croacia, Italia, Luxemburgo, Polonia y República Checa.
Con estas cifras, considera el organismo, resultará complicado alcanzar los objetivos establecidos en la Estrategia Fin de la Tuberculosis de la OMS y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que marcan para 2030 la desaparición de la enfermedad. El CCAES destaca así la necesidad de implantar el Plan de Prevención y Control de la Tuberculosis en España 2026-2030.
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