CCOO acoge el acto feminista contra el fascismo que vetó la Universidad de Sevilla: "Ser demócrata, querida rectora, es ser antifascista"
"Si la Universidad está en esa tesitura hay que defenderla desde fuera también, porque la universidad no es de la rectora es de todos y de todas", reivindica la plataforma Feministas contra el fascismo.
Público, , 23-09-2026La sede del sindicato CCOO rescató este miércoles las jornadas que había organizado la plataforma Feministas contra el fascismo, previstas en principio en dependencias de la Universidad de Sevilla, pero vetadas en la institución, cuya rectora es una mujer, Carmen Vargas Macías, la primera en cinco siglos de historia. En una abarrotada sala que lleva por nombre proceso 1001, diversas portavoces —el acto fue coral e hizo honor al subtítulo del evento, juntas y muy revueltas— reivindicaron el concepto de Kate Millet de “lo personal es político” y lanzaron mensajes de total incomprensión e inquietud ante la actitud de la Universidad, a la que, eso sí, con humor, le agradecieron también la publicidad “gratis”. La periodista y escritora Mercedes de Pablos le recordó, con elegancia: “Ser demócrata, querida rectora, es ser antifascista”.
Este periódico preguntó a la Universidad de Sevilla qué había pasado con estas jornadas y la respuesta oficial que obtuvo fue muy clara: “No se autorizan actos que tengan connotación política. En la universidad no se está contra el feminismo, pero no se hace política”. Mar González, profesora de psicología en la Universidad de Sevilla y excomisionada en el Polígono Sur, señaló, consultada por Público: “Parece incomprensible y lamentable que una universidad pública ponga límites al debate y la reflexión crítica acerca de los problemas que afectan a la sociedad, los nuevos retos a que se enfrenta o los distintos marcos ideológicos, que son pertinentes para explicarlos. La Universidad de Sevilla tiene una función social que no debe eludir, que está en su identidad y aparece definida en sus propios estatutos, incluyendo entre sus objetivos el impulso de la libertad de pensamiento, la participación, la innovación y el espíritu crítico y riguroso, generando espacios de creación y difusión de pensamiento crítico”.
“El feminismo —agregó González— no puede permanecer impasible ante el resurgimiento del fascismo, que conculca derechos y libertades allá donde gobierna. Lo que está en riesgo son los propios principios y valores democráticos, que la sociedad civil tiene el deber de defender. Nuestra universidad tampoco puede sustraerse de esta responsabilidad, como institución pública que es y porque, además, tiene en la memoria los dramáticos efectos de su llegada al poder: represión, encarcelamiento, expulsión, asesinato y exilio de miembros de esta comunidad tras el golpe de estado del que se acaban de cumplir 90 años. Es exigible de una universidad con más de 500 años de existencia que sea fiel a sus principios y valores, así como a su propia historia de lucha por las libertades democráticas cuando carecíamos de ellas. Debe pedir disculpas por una decisión equivocada y proclamar su apoyo al debate plural, su aliento al pensamiento crítico y su defensa de la equidad de género”.
Tras la presentación de las comunicadoras Teresa Tomé y Pepa Violeta abrió la jornada este miércoles por la tarde la filóloga Teresa Alba. Sobre el veto de la Universidad de Sevilla, Alba optó por el humor: “Nos han hecho una publicidad gratuita, magnífica”. Luego lo calificó de “decisión muy extraña”. Luego, tras la emisión de unos vídeos de apoyo de Beatriz Gimeno, Ana Freisas, Tereesa Sáez, Mentxu Gutiérrez, Miguel Lorente y José Ángel Lozoya, tomaron la palabra Vanessa Casado, jurista y secretaria de mujer e igualdad en CCOO Sevilla, y Mercedes de Pablos, quien arrancó con un: “Qué orgullo estar con lo mejor de Sevilla ahora mismo”.
La periodista y escritora quiso recordar justo en el día de su desahucio un “nombre propio”, el de Maricarmen. “Siempre al lado de quien nos necesitan”, dijo De Pablos. “Justo cuando habíamos logrado incluir la igualdad en la cartera de los derechos, [resulta que hoy] se puede invadir un país por el petróleo, se firman documentos donde a niños y niñas se les llama menas, se les pone una estrella amarilla. Hemos confundido lo partidario con lo político y hemos devaluado la palabra ideología”, reflexionó la escritora. “El buenismo como insulto fue la primera batalla ganada por los malos. Fue el primer paso para que el chulo, el bestia de la clase se sintiera impune. La palabra es la realidad nombrada, es la madre de todas las batallas”, agregó. Luego, reivindicó: “El feminismo es la solución, sin feminismo no hay democracia. No queremos un poder falocrático ni un poder jerarquizado y cruel. Más fogones y menos fuegos. Nuestra bandera es estar aquí juntas y muchas gracias a CCOO por ser una vez más nuestra casa”.
Casado confesó que había recibido el veto de la Universidad de Sevilla con “tristeza”. “¿Esto qué es? ¿Ni machismo ni feminismo? ¿Esto qué es?”, se preguntó. “No sabemos bien por qué motivo se nos deniega la celebración de las jornadas porque no ha sido por escrito. ¿Es un problema estar contra el fascismo? No quisiera tener la duda y que la Universidad de Sevilla piense que con la equidistancia va a resolver problemas a los que se enfrenta hoy. Si la Universidad de Sevilla está en esa tesitura hay que defenderla desde fuera también, porque la universidad no es de la rectora es de todos y de todas”, reivindicó. De Pablos quiso también reivindicar la importancia del asociacionismo, atacado por las derechas con la palabra “chiringuito”: “El asociacionismo, aunque sea para cantar jotas, saca de casa. La asociación más baladí saca a las mujeres de su casa y las reúne”.
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