El gas pimienta no solo intoxica el Congreso: el símbolo de las derechas que criminaliza al migrante

Una diputada del PP ha sido expulsada del Congreso por mostrar un bote de spray pimienta. Un asesor del partido lavó el bote en uno de los baños, dejando restos, que intoxicaron a una decena de personas. El spray de gas pimienta, junto al señalamiento de los migrantes como "invasores", ha sido uno de los elementos protagonistas en el discurso de PP y Vox desde que ha empezado la crisis en Ceuta.

Público, Laura Anido, 23-09-2026

La diputada del PP, Ana Vázquez, ha sido expulsada del Congreso este miércoles por portar un arma en el hemiciclo. Se trataba de un bote de gas pimienta, que utilizó durante su intervención en la Cámara Baja, tras asegurar que era el “material escolar básico” de las niñas ceutíes.

Una puesta en escena deliberada con la que la popular pretende mostrar una supuesta imagen de una Ceuta amenazada. Una estrategia que, según explica el politólogo David Lerín a Público, “dramatiza el problema, refuerza la percepción de los migrantes como amenaza y contribuye a la criminalización” de estas personas.

Pero esta vez la toxicidad no se ha quedado únicamente en el discurso. Según ha podido saber este medio, al menos una docena de personas acabaron intoxicadas en el Congreso después de que un asesor del Partido Popular admitiese haber lavado el mencionado bote en un baño, a petición de la diputada.

“Una cosa es denunciar una situación y otra convertir el propio Congreso en un escenario en el que se vulneran las normas de la propia institución”, valora Anna López, politóloga y autora de La extrema derecha en Europa.

Algunos diputados del PP han considerado que la performance de Vázquez ha sido un “error” porque consideran que los focos deberían estar sobre Ceuta. Eso a toro pasado, porque Génova había avalado con anterioridad que la diputada sacase el spray en el hemiciclo al considerarlo apropiado.

El gas pimienta, protagonista en el discurso de la derecha
El spray de gas pimienta ha sido uno de los elementos protagonistas en el discurso de PP y Vox desde que ha empezado la crisis en Ceuta junto al señalamiento de los migrantes como invasores creando una retórica que presenta a los llegados a la ciudad autónoma como auténticos criminales.

Uno de los primeros en llevar el spray a las calles fue el movimiento juvenil ultra Revuelta, vinculado hasta hace unos meses a Vox. El grupo repartió más de 200 botes entre mujeres a las que pedía el DNI para comprobar que eran españolas. Lo presentaron como una respuesta a un supuesto reparto de estas armas por parte de ONG a migrantes, un bulo que circuló por redes sociales y que fue desmentido por la Policía Nacional.

Con la vuelta a las aulas, a principios de este mes, los sprays de defensa personal volvieron a cobrar protagonismo, llegando a agotarse en las armerías de la ciudad. Hasta la periodista Ana Rosa Quintana comenzaba su editorial el día del comienzo de las clases diciendo que comenzaba el colegio “con el gas pimienta en el estuche, junto a los rotuladores” donde criticaban que los migrantes pudiesen “deambular tranquilamente” en el puerto.

La competición entre PP y Vox
Pero el relato sobre el spray pimienta no es el único discurso que emplea la derecha y ultraderecha para mostrar a los migrantes como una amenaza. “Invasores”, “delincuentes” “sicarios”, “hay que cazarlos”, son algunos de las declaraciones ya habituales entre los políticos de PP y Vox.

Un lenguaje político que no es inocuo, según señala la politóloga Anna López, ya que “construye marcos de percepción” que pueden influir directamente en la reacción de algunos sectores de la población. Justo un día después de las llegadas masivas a Ceuta, el portavoz de Seguridad e Inmigración de Vox, defendió el derecho de los ceutíes a usar la violencia para la ‘autodefensa’: “Que cada uno defienda a su familia con todo lo que tenga en su mano. Con un palo y con lo que sea”. Ese mismo día, José María Figaredo el secretario general del partido, también señalaba que había que “cazarlos a todos, uno por uno”, refiriéndose a las personas migrantes que habían llegado a Ceuta. Tan solo unas semanas más tarde ya había “patrullas” vecinales organizando cacerías por las noches para “limpiar Ceuta” y un niño de ocho años que se encontraba en el campamento de El Tarajal fue herido de un disparo con perdigones.

López considera que estos discursos y puestas en escena alimentan la competición política entre PP y Vox. “Aviva la lucha por ver quién ocupa el espacio de provocación, el gesto antisistema o de quién es capaz de llevar más lejos la confrontación”, explica la experta.

Unos movimientos cada vez más radicales por parte de la derecha que, en ciencia política, se explican bajo el fenómeno del desplazamiento de la “ventana de Overton”, es decir, el cambio de los límites de aquello que se considera aceptable dentro del debate público. “Se observa una normalización de discursos que antes eran más marginales o inaceptables en el debate institucional mayoritario”, explica Lerín. Lo que hace unos años se asociaba exclusivamente a la extrema derecha, como la idea de una “invasión”, la deshumanización o las generalizaciones sobre violencia y enfermedades, aparece ahora también en dirigentes del principal partido de la oposición.

Tras estos movimientos de la derecha también hay “un cálculo electoral claro”, según el experto. “La derecha está empleando la crisis para desgastar al Gobierno de Sánchez con sus declaraciones, exigencias de estado de emergencia, o el rechazo a acoger menores en comunidades donde gobiernan”, apunta Lerín.

Las críticas al Gobierno, como recuerdan los expertos, forman pate de la competición política democrática. Sin embargo, la diferencia está en “si se debate sobre la gestión, recursos, fronteras y seguridad”, o se convierte al “inmigrante en el elemento que explica todos los problemas”, puntualiza López.

La politóloga advierte de que ahora estamos en un punto clave, en el que se está construyendo “lo que será aceptable mañana”. En una dinámica de escalada, explica, “lo que ayer parecía extremo puede convertirse mañana en el nuevo punto de partida del debate”. Y aunque hoy desaparezca una noticia, “se va acumulando un poso de miedo, agravio y hostilidad que, cuando aparece un nuevo incidente, ese marco ya está construido y puede volver a activarse con mucha más rapidez y virulencia”.

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