Sánchez, en la ONU: “Ceuta saldrá de la crisis sin convertir al inmigrante en un enemigo, respetando derechos humanos”
El presidente lanza en su último viaje a Nueva York antes de las elecciones su discurso más anti Trump y llama al optimismo de los progresistas
El País, , 24-09-2026Si las encuestas aciertan esta vez, la de este año puede ser la última cumbre de la ONU de Pedro Sánchez como presidente. Lo único seguro es que es su último viaje a Nueva York antes de las elecciones. Y el presidente y su equipo parecen haber tomado en serio ese momento especial a la hora de elaborar un discurso ante la asamblea de la ONU diferente, mucho más político de lo habitual, mucho más épico, casi como una especie de legado o de arranque de campaña electoral. En él, después de ocho años en La Moncloa, Sánchez ha hecho un constante llamamiento a los progresistas a combatir las ideas de la ultraderecha que él ha visto avanzar en todo el mundo, también en España, mientras estaba en el poder. El líder del PSOE, que en el mundo del progresismo internacional es un referente, ha hecho una llamada al optimismo, a la posibilidad de vencer a esa ola de derecha que arrasa en América y Europa, y sobre todo a defender otra manera de ver el mundo y de gestionar los problemas, incluida la crisis de Ceuta, que ha citado expresamente.
Sánchez asegura que la crisis se acabará resolviendo, pero no a través de un “atajo”, volcando el odio contra los inmigrantes, sino con una visión de respeto a los derechos humanos de las personas que han cruzado la frontera, a su modo de ver engañadas pensando que podrían quedarse en Europa si lo hacían. “En Ceuta, la desigualdad, la desesperación y la desinformación han alimentado una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años. Sé que, en momentos así, la tentación es elegir el atajo. Ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad. Pero España no va a hacerlo. Y tampoco Ceuta. Porque su ciudadanía está demostrando que se puede afrontar una crisis sin renunciar a la decencia, manteniendo la legalidad y respetando los derechos humanos. Y saldremos de ella más fuertes precisamente por eso”, ha clamado Sánchez, siempre en tono épico.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, en la sede de la ONU en Nueva York, el 23 de septiembre.
Eduardo Munoz (REUTERS)
El presidente defiende que España va a seguir tratando de manera diferente a otros tanto los conflictos de la inmigración como todos los demás. “Porque España no elige el camino más fácil. Elige el camino más justo. Lo sabe el mundo entero. Y las fuerzas reaccionarias que quieren destruir el orden multilateral no paran de atacarnos por ello. Quieren que nos acobardemos. Quieren que nos rindamos. Quieren que acabemos creyendo que los ODS son causas perdidas. Que defender el bien común es ingenuo. Que cooperar es un acto de debilidad. Pues bien. Yo estoy aquí para decirles —alto y claro— que se equivocan y que no nos vamos a callar. Los españoles no vamos a dar un paso atrás. No vamos a dejar de creer que la humanidad puede seguir progresando y que, entre todos, podemos construir un mundo mejor. Y no vamos a hacerlo, porque queremos cumplir con nuestros hijos e hijas”, ha insistido el presidente.
La visión de Sánchez es clara. Para él, un grupo de dirigentes reaccionarios —no ha citado a Trump, pero se ha referido a él muy claramente en casi todo el discurso, después de hacer el gesto político de no acudir a la recepción que ofreció en Nueva York—, ayudado por otro de “tecnooligarcas”, está intentando destruir la ONU y todo lo construido alrededor del multilateralismo para volver a un mundo sin reglas donde prima la ley del más fuerte. Y la única manera de impedirlo es luchando desde el progresismo. “Subo a esta tribuna con un solo objetivo: defender aquello que muchos están intentando destruir. Vengo a reivindicar los principios y ambiciones que inspiraron la creación de esta organización, hace 81 años. Principios y ambiciones que varios gobiernos aquí presentes desprecian y pretenden desmantelar”, dijo nada más arrancar el discurso.
“Han pasado ocho años desde la primera vez que me dirigí a esta Asamblea. Desde entonces, han cambiado varias cosas en el mundo. Y lamento decir que muchas lo han hecho a peor. En 2018, los 193 países que integramos este organismo acabábamos de aprobar la Agenda 2030. Hoy, sin embargo, estas ideas están siendo atacadas por entidades y gobiernos reaccionarios que quieren devolvernos a un pasado gris”, ha insistido.
Este movimiento reaccionario, según Sánchez, “en realidad va contra las corrientes estructurales de la historia y se construye sobre tres pilares equivocados. El primero es el egoísmo. La absurda creencia de que el mundo es un juego de suma cero en el que la ganancia de unos implica necesariamente la pérdida de otros. El segundo es la ignorancia. Una ignorancia colosal y desvergonzada, que desprecia la ciencia y asume que hay países tan poderosos que pueden abusar del resto y no necesitan a nadie para prosperar. Y el tercero, el peor de todos, es la crueldad. Una crueldad que ya ni se inmuta al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros”, ha lanzado, en tono cada vez más duro.
Pedro Sánchez, defiende ante la Asamblea General la gestión humanitaria de la crisis migratoria de Ceuta.
Eduardo Munoz (REUTERS)
Ahí ha llegado su visión casi como legado, como observador privilegiado durante ocho años en el poder del crecimiento de la ultraderecha. “A lo largo de estos ocho años he visto a estas fuerzas reaccionarias —egoístas, ignorantes y crueles— crecer. Las he visto lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes. Las he visto tratar a millones de seres humanos como si fueran ganado y retirar su ayuda a quienes más sufren la pobreza y la enfermedad. Las he visto contaminar la atmósfera y el océano como si fueran de su propiedad. Y conspirar para destruir esta organización y todo lo que ella representa. Ser testigo de estas cosas ha transformado mi forma de entender el mundo. Pero no me ha hecho perder la esperanza. Porque, a lo largo de estos ocho años, también he visto cosas maravillosas que me hacen seguir confiando en la humanidad”, ha lanzado como llamada al optimismo progresista.
“He visto a millones de personas movilizarse en defensa de la naturaleza, la paz y los derechos civiles. He visto a miles de activistas y servidores públicos enfrentarse a los poderes reaccionarios, a sabiendas de que ponían en peligro sus carreras y sus propias vidas. He visto a científicos conseguir avances que creíamos imposibles. Y a muchos gobiernos hacer lo correcto: apostando por la cooperación, la justicia social y la sostenibilidad medioambiental”, ha insistido en la parte más positiva del discurso.
A partir de ahí, Sánchez propone cambiar radicalmente la ONU para lograr su supervivencia, quitando el derecho de veto de los cinco fundadores en el Consejo de Seguridad y ampliando el poder para que puedan tenerlo más países, eligiendo por primera vez a una mujer y además latinoamericana como secretaria general, reforzar organismos como la Corte Penal Internacional, “imponer a los tecno-oligarcas una regulación estricta que controle el funcionamiento de las redes sociales y el desarrollo de la inteligencia artificial”.
Sánchez ha cerrado reivindicando la posición “valiente” de España, que “se ha opuesto a todas las guerras de agresión allí donde se han desencadenado. Ya sea en Ucrania, en Líbano o en Irán”. “Nos hemos negado a aumentar nuestro gasto militar al 5%. Y hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para evitar agresiones contrarias a la Carta de las Naciones Unidas. Sancionando a los agresores rusos. Imponiendo un embargo de armas a Israel. Impidiendo que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional. Y condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza. Y frente a la motosierra que ha recortado casi un tercio de la ayuda mundial al desarrollo en apenas dos años, España ha duplicado su inversión en cooperación y ha aumentado su contribución al sistema multilateral un 60%”, ha exhibido.
Y ha rematado con la idea de que las siguientes generaciones juzgarán qué hizo cada uno en estos años, y él y España, asegura, habrán estado en el lado correcto de la historia. “Dentro de unos años, las generaciones futuras mirarán hacia atrás y nos preguntarán qué papel jugamos cada uno de nosotros. Nos preguntarán qué hicimos cuando algunos países empezaron a quebrar las reglas y otros decidieron hacer la vista gorda. Y, cuando eso ocurra, queremos poder decirles que no dejamos de luchar. Nosotros no. Queremos poder decirles que nos dejamos la piel para legarles un mundo más pacífico, más sostenible y más justo. Eso es lo que esperamos decirles. Y ese es el compromiso que quiero dejar en esta tribuna. No en mi nombre, sino en el del país al que represento”, ha rematado el presidente en su último discurso en la ONU antes de unas elecciones en las que se juega la posibilidad de ser reelegido o abrir paso a un Gobierno del PP y Vox que cambie por completo la visión política dominante en España.
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