La doble brecha salarial de las mujeres extranjeras: peores empleos y sueldos más bajos
Las mujeres de origen extranjero tienen mayores tasas de paro, empleos de peor calidad y mayor parcialidad, además de un doble perjuicio: respecto a las mujeres autóctonas y a los hombres inmigrantes. La directora de Ikuspegi, Julia Shershneva, lo ha confirmado en el Congreso de la Brecha Salarial.
Gara, , 24-09-2026Dentro de la población de origen extranjero, las mujeres cuentan con empleos de peor calidad y sueldos más bajos, de hasta 6.000 euros anuales menos que un varón inmigrante. Así lo ha corroborado este miércoles la directora de Ikuspegi–Observatorio Vasco de Inmigración y directora en Sociología por la EHU, Julia Shershneva, en el marco del V. Congreso Internacional sobre Brecha Salarial. Durante su ponencia, ha detallado el papel de la población inmigrante en la CAV en el contexto laboral, especialmente el relativo a las mujeres extranjeras, las cuales viven un doble perjuicio: tanto respecto a las mujeres autóctonas como a los hombres inmigrantes.
En primer lugar, ha hecho un repaso a los datos migratorios desde 2003, cuando Araba, Bizkaia y Gipuzkoa recibieron a 66.000 personas extranjeras. Tras la crisis de 2008 se vivió un periodo de recesión que llegó a resultar en un saldo migratorio negativo; es decir, durante un par de años hubo más ciudadanos que emigraron de los que llegaron. Si bien en 2015 las cifras repuntaron, destacando la mano de obra que llegaba para trabajar en los sectores de la construcción o la hostelería, en 2020, coincidiendo el cierre de fronteras derivado de la pandemia de covid-19, se vive otro parón, el cual no se reactiva hasta 2022. Actualmente, la población extranjera representa el 15,4% del total en la CAV, y el saldo migratorio es de unas 20.000 personas anuales, entre llegadas y salidas.
Según Shershneva, a nivel social se vive una «falsa percepción», ya que la mayoría de inmigrantes no vienen de la África subsahariana ni del Magreb, sino de América, concretamente ocho de cada diez. «Más del 83% de esas 20.000 personas vienen de algún país latinoamericano», ha confirmado la directora de Ikuspegi. Además, del total de inmigrantes sudamericanos, casi el 60% son mujeres que, tal como ha advertido la ponente, se emplean principalmente en el servicio doméstico. Como dato que corrobora esta información, ha destacado que el 95% de las personas empleadas en este sector son mujeres, en el cual trabajan una de cada tres extranjeras.
Sin embargo, a pesar del «desequilibrio» por sexo entre la población inmigrante, a día de hoy hay más hombres que mujeres afiliados a la Seguridad Social, una realidad que la investigadora ha achacado a que el servicio doméstico es «un sector de difícil inspección, en el cual trabajar sin contrato o en situaciones de inestabilidad se dan con mucha frecuencia».
En este punto es cuando aparece de manera más clara la brecha salarial: a pesar de que la población de origen extranjero «no es homogénea» en cuanto a que «existe mucha diversidad respecto a la procedencia», para Shershneva hay «una constante preocupante, y es que las mujeres, independientemente de su origen, quedan peor paradas que los hombres». En este sentido, ha apuntado a unas tasas de paro mayores, empleos de peor calidad, poco cualificados y mayor parcialidad.
«Las mujeres de origen extranjero están doblemente perjudicadas: respecto a las mujeres autóctonas y también respecto a los hombres de origen extranjero. Les afectan factores como la discriminación, la homologación y otro tipo de obstáculos, que provocan que terminen en aquellos sectores más precarios, con menos cualificación y, por tanto, con sueldos más bajos», concretamente de hasta 6.000 euros anuales o, lo que es lo mismo, un 23% menos que los hombres de origen extranjero, ha apuntado Shershneva.
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