En España hay más de 4.000 mujeres mayores de 50 años que han sufrido mutilación genital
Un estudio europeo advierte que necesitan cuidados sanitarios posmenopausia, porque aumentan los riesgos de salud, además de secuelas psicológicas
Canarias 7, , 23-09-2026Una población oculta para las estadísticas requiere un cuidado especial por parte de la sanidad pública. Son las mujeres que tienen más de 50 años, y empiezan a notar los cambios hormonales de su cuerpo, a las que, además, les han extirpado el clítoris, por lo general durante la infancia.
En España, 4.365 mujeres han sufrido la mutilación genital femenina y tienen más de esa edad, según un estudio publicado en ‘The Lancet’ este miércoles. «A medida que las mujeres con mutilación genital superan su etapa reproductiva, tienden a desaparecer de la investigación, las guías clínicas y las políticas sanitarias», mantiene el artículo ‘Visibilizar a las mujeres mayores con mutilación genital femenina: nuevas estimaciones para la UE-27, Noruega, Suiza e Islandia, e implicaciones para la política sanitaria y la investigación’. «No obstante, los cambios propios de la menopausia pueden interactuar con las cicatrices, la anatomía alterada y otras consecuencias, agravando potencialmente la sequedad vaginal, el síndrome genitourinario de la menopausia y la susceptibilidad a lasinfecciones».
En una segmentación por edades de ese mapa invisible, serían 3.225 las mujeres entre 50 y 64 años que fueron sometidas a la ablación; 742 mujeres entre 65 y 4 años, y 398 mujeres con más de 75 años, según los resultados del estudio de Livia Ortensi, investigadora de la Universidad de Bolonia, Italia. Ante la carencia de historiales médicos específicos, obtuvo las cifras con «estimaciones indirectas basadas en censos, publicadas recientemente». Lo que resalta el estudio es que se está dando «un cambio demográfico importante: el envejecimiento de las poblaciones migrantes», lo que deja al descubierto a un «grupo considerable de mujeres que viven con la mutilación genital más allá de la edad reproductiva».
La estimación para Unión Europea es que residen unas 163.000 mujeres mutiladas de 50 años o más, lo que representa una tercera parte del total de mujeres afectadas de 15 años en adelante (más de medio millón). Son 96.000 entre 50 y 64 años; 38.000 de 65 a 74 años, y casi 30.000 con más de 75 años. Provienen sobre todo de Indonesia, Egipto y Somalia pero, de las que residen en España, la mayoría llegó de tres países: Guinea (29%), Nigeria (16%) y Senegal (11%). Dentro de Europa, por países, los que tienen más de este tipo de casos son Francia, con 38.500; Países Bajos, con 32.000, e Italia con 26.000.
Normalizar los síntomas
Este grupo de mujeres de más edad son las que tienen mayor prevalencia. Aumenta del 41% entre las mujeres de 50 a 64 años al 49% entre las de 65 a 74 años, y al 58% entre las de 75 años o más, «lo que concuerda con los efectos de cohorte en los países de origen. La distribución varía considerablemente en toda la zona de estudio. Francia, los Países Bajos, Italia y Alemania registran las cifras estimadas más elevadas, mientras que Grecia y Polonia presentan una prevalencia estimada particularmente alta», asegura el estudio, que se basa en datos recopilados en 2021.
Entre las medidas sanitarias que habría que poner en marcha con ellas se cuentan las de la salud mental. «Pueden persistir consecuencias psicológicas en etapas posteriores de la vida: se sabe poco sobre cómo evolucionan con la edad la depresión, la ansiedad y el estrés postraumático relacionados con la mutilación genital femenina», refiere el artículo que se publicará en la edición impresa de noviembre. «Asimismo, es posible que las mujeres mayores normalicen los síntomas genitales relacionados como parte del envejecimiento, lo que podría retrasar la búsqueda de ayuda o la revelación de su situación».
Sin embargo, esas prestaciones sanitarias podrían verse afectadas. «El acceso a la atención también puede verse limitado por barreras interconectadas relacionadas con la edad, el género, la situación migratoria, el idioma, la cultura y la desventaja socioeconómica, incluidas las diferencias en la forma en que se comprenden y expresan el dolor y los síntomas asociados a la menopausia», advierte la autora, que también calcula la prevalencia de la ablación entre mujeres nacidas en países donde se practica. Para el caso español, esa prevalencia está en el 49%. Un reto de la salud que permanece fuera del radar.
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