Los conductores del bus del Valladolid en el que se coló un menor marroquí: «Pensábamos que Latasa nos estaba vacilando»
Diego Fernández y José María García muestran el hueco del bajo del vehículo donde viajó el adolescente y reconocen que sacaron a tres migrantes más durante el partido contra el Ceuta
Canarias 7, , 22-09-2026«Vino Latasa y nos dijo que estaban escuchando golpes», comienza José María García ‘Chema’ para los jugadores del Real Valladolid, que ejercía de segundo conductor en el viaje del Pucela a Ceuta.
El chófer de la empresa Cabrero, que acompañó a Diego Fernández que habitualmente viaja con el equipo, admite que sí habían hablado previamente de la posibilidad de que alguien se pudiese colar en el autobús del equipo. «Habíamos revisado los distintos maleteros del vehículo. De hecho, lo habíamos hecho en la estancia del equipo en Marbella, antes de viajar a Ceuta», afirma José María, que explica que el bus blanquivioleta es especial, y tiene distintos compartimentos para todo el equipaje deportivo y técnico con el que viaja un equipo profesional de fútbol.
A Chema García, que iba en el asiento abatible de la parte delantera del autobús, le salió un «no seas cabr…», cuando Juanmi Latasa se acercó para decirle a los conductores que estaban escuchando unos golpes en la parte trasera. «Ahí hay alguien», les espetó.
«Yo sí me lo creí enseguida, porque le vi muy serio, y pensé: a ver dónde se nos ha metido, porque hemos tenido mucho cuidado», interrumpe Diego, que en ese momento llevaba el volante.
«Paramos la música, redujimos la velocidad y entonces escuchamos los golpes que venían de debajo de esta trampilla», explica Diego Fernández, que muestra una superficie por la que se puede entrar al autobús desde la parte de abajo y por la que los mecánicos acceden al eje posterior del autobús cuando hay que hacer algún tipo de intervención en esta pieza. Eso sí, lo hacen desde la parte de arriba, nunca de abajo, ante el escaso hueco que hay para acceder a un área que los propios conductores desconocían.
«Hay que pensar que el autobús no levanta más de 30 centímetros del suelo y que solo se ven el eje y las ruedas, y no lo que hay encima», añade de inmediato Diego, que está descubriendo el hueco en el que se coló un menor marroquí en Ceuta mientras atiende a El Norte de Castilla.
La empresa Cabrero ha elevado el autobús para averiguar dónde viajaba el joven magrebí que aprovechó el paso del Estrecho de la expedición blanquivioleta para llegar a la Península.
Cuando los conductores bajaron del autobús, el menor estaba aún escondido en los bajos del vehículo y fueron ambos los que trataron de sacarle, con el consejo del doctor Alberto López Moreno, de no tocarle mucho, al quejarse el menor marroquí de 17 años de la espalda. «Nos dijo que no le tocásemos por si tenía algún tipo de lesión grave… Así que se quedó todo el rato en el suelo tumbado, sin salir incluso en su totalidad del autobús, hasta que llegó la Guardia Civil», indica Chema.
«No le pasaba nada, porque enseguida cuando llegaron los agentes, le levantaron, le pusieron en pie y él sacó una gorra que llevaba en el bolsillo de ‘Calvin Klein’ y se la puso», añade el segundo chófer de la caravana pucelana mientras se asoma a un hueco de unos 60 centímetros en la que iba el polizón.
«Eso se mueve todo», subraya Diego, que describe además cómo el inesperado pasajero tuvo que «pasarlas canutas» con los baches que había en la carretera entre Algeciras y Sevilla. «Daría los golpes y gritaría, porque estaba ya tocado», admiten, al tiempo que Chema da gracias de que no hubiesen tenido que utilizar la suspensión del vehículo.
«Este autobús viene con un extra que permite bajarlo para personas con movilidad reducida, y hacer más fácil el acceso, y ese hueco se comprime… No sé cuanto, pero sí, la suspensión pudo matarle», agrega Chema, que también admite que si se hubiese soltado y hubiese caído, el otro autobús en el que viajaba el resto de la expedición blanquivioleta (técnicos y ‘staff’) le hubiese arrollado.
La teoría del estadio
Los dos conductores tienen su propia teoría de dónde se introdujo el menor marroquí en el vehículo. «Hemos estado muy pendientes del autobús en todo momento, salvo durante el partido, mientras estábamos jugando con el Ceuta en el estadio», señalan.
«Se dio la circunstancia de que a Diego le dolía la cabeza y fui al autobús a por un espidifen. Cuando llegué, una persona estaba sacando a tres personas que se habían intentado meter en los bajos… Yo creo que este chico ya estaba dentro», valora Chema, que enseguida explica que en el Estadio había seguridad y que se sabía que el autobús del Real Valladolid podía ser objeto de este tipo de prácticas para llegar a la Península.
«Tuvo que ser ahí. La otra opción es en el puerto mientras estábamos cenando unas pizzas… y que se aprovechara de toda la movida que había con la manifestación que estaba allí», comenta el conductor habitual de los blanquivioleta.
«Nosotros lo revisamos todo y el autobús pasó los controles policiales… Pero no le vieron. De hecho, teníamos ganas de levantar el autobús para ver dónde podía ir metido», agrega el propio Diego.
Tras conocerse la noticia, los dos profesionales indican que hay muchos «colegas» que les han llamado o se han puesto en contacto con ellos para interesarse por la fórmula del polizón, para tener cuidado para cuando les toque viajar a Ceuta. «Hay algunos que ya directamente han dicho que no mandan el autobús», concluyen.
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