Ceuta, el síntoma de una violencia política alimentada por la polarización y la normalización del odio
En las últimas semanas se han sucedido los empujones a periodistas de RTVE en actos de la ultraderecha, la paliza en Oviedo a dos militantes de izquierda y el ataque en Ceuta contra una diputada.
Público, , 22-09-2026“Pensé que no saldríamos de allí. (…) Yo recibía patadas por la ventana del piloto. Y de una de esas patadas reventaron el espejo retrovisor [del coche]. Venían a por nosotros, venían a lincharnos”. Julia Ferreras ha relatado a primera hora de este lunes la agresión que sufrió un día antes a manos de varias decenas de vecinos, mientras intentaba salir del Puerto de Ceuta. La diputada en el parlamento de la ciudad autónoma reconoció haber pasado mucho “miedo”. El vehículo contra el que se dirigían los ataques también llevaba en su interior al activista Rafael Borrego y la abogada de derechos humanos Sofía Cánovas. “La verdad es que ha sido todo bastante impactante, (…) había personas de setenta años tirándonos cosas”, han detallado las víctimas de la agresión en la Cadena Ser. La Policía Nacional solo ha detenido de momento a un ceutí de 21 años sin antecedentes penales.
Ceuta no es más que la punta del iceberg. La semana pasada, cinco jóvenes fueron detenidos por los puñetazos y patadas que recibieron dos militantes de izquierda, Rubén Rosón y Jorge Fernández, en las fiestas de San Mateo (Oviedo). Los agentes investigan un posible delito de odio y han confirmado que los ataques tuvieron lugar entre gritos de “rojos de mierda”, “maricones de mierda” o “arriba España”. El listado continúa. A principios de septiembre, reporteros y periodistas de RTVE como Mikel Etxarri y Jesús Poveda también fueron blanco de la violencia ultra mientras cubrían una manifestación en la que participaron PP y Vox. “Nos daban patadas en las espinillas para que no se viera en cámara”, relató uno de los afectados en declaraciones a Público. Los actos vandálicos contra sedes del PSOE también se han vuelto a intensificar en las últimas semanas, con consignas xenófobas en los locales de Ferrol, Marbella, Úbeda (Jaén) y O Vicedo (Lugo).
“Las agresiones e insultos dirigidos contra figuras políticas o activistas sociales y periodistas son expresiones ineludibles de violencia política. El objetivo implícito suele ser el de coartar su libertad de expresión o imponer una hegemonía ideológica mediante la intimidación. El terrorismo es una forma arquetípica de violencia política, pero también lo es cualquier acción abusiva que busque amedrentar o silenciar a los adversarios”, explica Jerónimo Ríos, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. “La violencia política no es la que ejercen solamente los políticos, sino la que se hace en nombre de alguna causa política. Los insultos en redes y el acoso a periodistas o la quema de contenedores son también actos de violencia política”, coincide Armando Zerolo, coordinador del libro La derecha desnortada (Península).
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