La extrema derecha pone a las ONG en la diana en Ceuta con bulos que prenden la violencia
La diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras sufrió una agresión en su coche al ser confundida con activistas de la ONG Negu Gorriak, que llegaban este domingo a Ceuta para prestar ayuda humanitaria.
Público, , 22-09-2026Julia Ferreras todavía estaba en shock cuando, horas después del ataque, trataba de explicar qué había ocurrido en el puerto de Ceuta. “Pensé que no saldríamos de allí. Venían a lincharnos”, contaba la diputada de Ceuta Ya! en la Cadena Ser. El domingo, el coche en el que se encontraba junto al activista Rafael Borrego y la abogada especializada en derechos humanos Sofía Cánovas fue rodeado y atacado por un grupo de manifestantes.
Según su testimonio, durante el ataque varias personas intentaron abrir las puertas del coche para sacarles del interior y golpearon el vehículo hasta destrozar las lunas y el espejo retrovisor.
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Los atacantes no les esperaban a ellos, sino que les confundieron con el colectivo navarro Negu Gorriak/Derecho a Techo, a los cuales querían impedir su llegada a la ciudad para prestar ayuda humanitaria. El ataque se produce en medio de una oleada de violencia contra las ONG que, según ha recogido Público, llevan semanas sufriendo agresiones, insultos y bulos contra sus trabajadores por ofrecer ayuda humanitaria a los migrantes.
¿Cómo se organizó el ataque?
Un audio reenviado a un grupo de vecinos en el que se alertaba del supuesto carácter “peligroso” y “proetarra” de Negu Gorriak fue el que encendió la alarma y dio paso a la convocatoria de una protesta para impedir la llegada de la asociación navarra al puerto de Ceuta, según recoge elDiario.es. “Apoyan a la banda terrorista de ETA. Son los que van persiguiendo a niños de 12 años y les dan palizas por llevar la bandera de España, a militares, a ancianos. Es gente muy peligrosa. No se van a cortar ni un pelo a la hora de atacar a la Policía y a los caballas”, asegura el audio procedente, según el citado medio, de la cuenta de Instagram “La Voz de Pamplona”, una delegación del Movimiento Cívico del Pueblo, un grupo de ideología ultraderechista. Un bulo que primero fue compartido en una conversación privada en Instagram y después reenviada en distintos chats, entre ellos el grupo de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta.
Junto al audio y la convocatoria para la protesta también se difundió una fotografía de varias personas de la organización navarra y de la imagen de un SEAT gris con la matrícula visible. El vehículo de la foto era del mismo color que el de la diputada ceutí, aunque de una marca diferente.
Cuando los manifestantes vieron a Rafael Borrego en la zona, lo confundieron con un integrante del colectivo y empezaron a increparle y rodearlo hasta que llegó la diputada y pudo resguardarse en el coche. Fue en ese instante cuando empezaron a golpear el vehículo, que algunos medios como El Imperial, vinculado a Falange, y HerQles relacionado con Revuelta, subieron vídeos de los hechos señalando que el coche de la diputada era de una de las ONG que “ayudan a los invasores en Ceuta”.
Desde dentro del coche no paraban de repetir que se habían confundido de personas y Ferreras asegura que, pasados unos minutos, algunos de los atacantes llegaron a reconocerla, pero eso no hizo cesar el ataque. “Eran mis vecinos. Yo reconocí muchas caras (…) Cuando me identifico, se escucha que da igual, que la política es igual de mierda”, explicaba. De momento, al menos una persona ha sido detenido por estos hechos.
Las ONG, objetivo de la ultraderecha
Para las organizaciones que trabajan con las personas migrantes, la agresión de este domingo es el resultado de semanas de discursos de odio y bulos fabricados desde la extrema derecha.
Negu Gorriak no es la primera ONG señalada a base de bulos en Ceuta. No Name Kitchen explicaba a este medio hace unos días cómo a la organización se le llegó a acusar de repartir spray de pimienta entre los migrantes, de comprar material en Mercadona para fabricar cócteles molotov e incluso de estar siendo investigada por el Gobierno. Aunque los mensajes fueron eliminados y tanto Mercadona como el Ministerio del Interior desmintieron algunas de estas acusaciones, la organización asegura que ha llegado a recibir más de 3.000 amenazas de muerte.
Además, Cruz Roja también está siendo atacada por “ayudar antes a los de afuera, que a los españoles”. En redes sociales critican que la organización no se haya desplegado para asistir a los afectados de los incendios de este año. Sin embargo, los registros de la ONG muestran que movilizó a 967 personas para estos efectivos y que ha proporcionado alojamiento a cerca de 5.900 afectados entre el 11 de junio y el 15 de septiembre.
“Esto ocurre porque hay un trabajo previo por parte de la ultraderecha de crear un estado de ánimo y de opinión que criminaliza a cualquiera que defiende los derechos humanos y que plantee que las personas migrantes también son sujetos de derechos”, explica a Público José Miguel Morales, director general de Sur Acoge, fundación que se encuentra en el terreno.
Aunque Morales advierte de que el problema va más alla, ya que el actual clima de odio podría pasar factura para el futuro de la sociedad ceutí. “La crisis humanitaria pasará, aunque tarde unos meses, pero en Ceuta, si no se frena el discurso de odio, quedará instalada una división social y un conflicto entre comunidades que destroza la ciudad”, denuncia.
Para solucionar la situación actual, insiste en que es necesario descongestionar la ciudad y, para ello, son necesarios los traslados a la península. “Son urgentes y no se están produciendo, en parte, por el bloqueo de la derecha política. Si no hay una atención humanitaria a las personas que están en la calle, la situación para los Ceutís será peor”, concluye.
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