Marruecos vota bajo la sombra de la crisis de Ceuta y la abstención
El presidente de la Federación de Fútbol, Fouzi Lekjaa, se posiciona como posible primer ministro
Diario Vasco, , 21-09-2026La población marroquí acude este miércoles a las urnas bajo la sombra de la crisis de Ceuta y la abstención, dos caras de una misma moneda, la de la frustración de una juventud que mira más hacia Europa que a su propio país en busca de un futuro mejor. En el plano internacional, estas elecciones legislativas no son decisivas para la emergencia provocada por la entrada masiva de inmigrantes en la ciudad autónoma española, porque la diplomacia y la agenda exterior vienen marcadas por el Palacio Real. Y, en el plano doméstico, los jóvenes demuestran cada vez menos interés en los partidos políticos. De hecho, las personas de entre 18 y 24 años apenas representan el 3% del censo electoral inscrito.
La última vez que los marroquíes acudieron a las urnas para elegir a los miembros del Parlamento fue en 2021 y la abstención rozó el 50%, una cifra que además no representa la apatía real, ya que el dato no se calcula sobre la población total en edad de votar, sino sobre el censo de personas registradas de forma activa. Esto significa que, en realidad, tres cuartas partes de la población en edad de votar se quedó en casa. Y para estas elecciones las previsiones son parecidas, ya que se estima en 28 millones los potenciales votantes, pero solo están inscritas 17 millones de personas.
Asimismo, hace cinco años, el partido de centroderecha Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI), de Aziz Ajanuch, obtuvo el 29% de los votos y logró formar gobierno junto al Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) y el nacionalista Istiqlal. En esta ocasión se espera una reedición del Ejecutivo, pero con una sorpresa casi de última hora, un as bajo la manga para tratar de incentivar el voto: la irrupción del presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, que se inscribió en PAM a finales de julio y muchos analistas ven como el futuro primer ministro del Gobierno del Mundial.
Lekjaa se ha convertido en el protagonista de una campaña en la que no hay muchos más alicientes. Con él, su partido aspira a ganar las elecciones y a elevar la participación entre un electorado que se ha ido alejando de las urnas en los últimos años. La abstención es especialmente alta entre los jóvenes, que hace un año salieron a las calles para exigir mejores servicios públicos bajo el lema «No queremos Mundial, queremos Sanidad».
Fueron las manifestaciones antigubernamentales más importantes desde las protestas del Rif en 2016 y fueron violentamente reprimidas. El Gobierno se vio obligado a hacer movimientos: anunció un incremento del presupuesto para educación y sanidad, así como programas para fomentar la inclusión política de los menores de 35 años. Sin embargo, un año después, la generación Z sigue sumida en la precariedad y la insatisfacción, una situación que alimenta el éxodo hacia España.
Y es que Marruecos vive una gran paradoja, crece a un ritmo por encima del 4% gracias a una inversión pública masiva en infraestructuras, sobre todo de cara al Mundial de 2030, la consolidación de su potente hub de automoción y el dinamismo del sector servicios. Pero la tasa de paro juvenil supera el 35% y afecta especialmente a quienes tienen una titulación universitaria por un desajuste entre el sistema educativo y las necesidades empresariales. Asimismo, en los trabajos cualificados, el salario supera con creces la renta mínima, pero existe una gran bolsa informal en los oficios menos cualificados.
Todo ello en medio de una gran desconfianza hacia el Majzén, el círculo de poder en torno a la monarquía, que la población percibe como un nido de corrupción. La apatía viene también de unas elecciones que no se ven como determinantes, porque las decisiones importantes se siguen tomando en Palacio; el rey Mohamed VI designa al primer ministro entre el partido más votado y se reserva todo el poder en cuestión de política internacional, defensa, interior y asuntos religiosos.
A las legislativas solo pueden presentarse aquellos partidos que no cuestionen la monarquía, la integridad territorial (básicamente, la marroquinidad del Sahara Occidental) ni el islam. Durante la campaña, algunos partidos han reivindicado Ceuta y Melilla, pero en realidad ese es un asunto reservado para el rey.
La figura de Lejkaa, un tecnócrata con popularidad y modelo de éxito por sus triunfos deportivos, quiere romper con esa percepción de que estas elecciones no son más que una competición entre partidos sin capacidad de decisión. Pero las miradas no solo están en Marruecos, lo están también en la frontera con Ceuta, que las autoridades alauíes han sellado para evitar nuevos cruces masivos como el de julio.
(Puede haber caducado)