Merz reacciona al batacazo electoral con el endurecimiento de su política migratoria
El canciller desoye las peticiones de dimisión y ordena revocar el estatus de protección a los refugiados sirios
Diario Vasco, , 21-09-2026El canciller alemán, Friedrich Merz, presentó este lunes una postura inmovilista en su segunda valoración de las elecciones del pasado domingo en Berlín y Mecklemburgo – Pomerania Occidental. No sólo no respondió a las peticiones de dimisión, incluso desde su propio partido, sino que insistió en que su gabinete seguirá el curso de las reformas estructurales porque la nación «las necesita» y se dio «semanas, meses, para seguir entendiendo este cambio profundo, un cambio en la estructura de partidos que tiene lugar no sólo en Alemania, sino también en otros países».
Se refería al hecho de que tanto su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), como los socialdemócratas (SPD), las formaciones sobre las que ha pivotado la política germana desde la fundación de la República Federal, estén quedando incluso sin presencia parlamentaria a nivel regional. Merz no mencionó concesiones en sus planes ni habló de poner fin al cordón sanitario, sino que espera recuperar votos endureciendo la política migratoria con medidas que hasta hace poco sólo habría propuesto la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
El Ministerio del Interior confirmó este lunes que ordenará a la Oficina Federal de Migración y Refugiados en las próximas semanas que revoque el estatus de protección de los refugiados sirios. El portavoz de política interna del grupo parlamentario de la CDU, Alexander Throm, precisó que «la revisión debería comenzar con jóvenes que viajen solos, que reciban asistencia social, es decir, que no trabajen y dependan del Estado». «Personas como médicos o enfermeros que trabajan tendrán la opción de un permiso de residencia laboral», añadió. Se trata del golpe final a la puerta que abrió Angela Merkel a la población llegada de Siria en plena crisis de los refugiados.
Throm asumió que «es necesario un mejor programa para promover el retorno voluntario de refugiados sirios», que actualmente reciben del Estado alemán primas de 1.700 euros por persona, hasta 4.000 por familia, más la cobertura de los gastos del viaje si deciden volver ‘motu proprio’. «Es más barato que las deportaciones», justificó. El Gobierno de Merz inició la revisión en enero y un total de 1.900 sirios perdieron su estatus de protección hasta junio. Actualmente hay 912.386 ciudadanos de ese país en territorio germano, de los que 14.579 han recibido la notificación y deben marcharse. Según los líderes de AfD, sin embargo, de nada servirá a los grandes partidos imitar las políticas de los extremos.
«La negativa de Merz a aprender nada de Angela Merkel está tomando venganza estos días. Aquella CDU parece ajena, y quizá lo es: un complejo programático, un contenido de conservadurismo liberal, centro burgués y la famosa imagen cristiana del hombre», señala el editor del diario ‘Frankfurter Allgemeine’, Jürgen Kaube, sobre la tozuda intención de Merz de darle la vuelta al partido y hacerlo girar a la derecha. «Se que he tenido una parte importante en este resultado, pero las razones van mucho más allá de mí», se defendía este lunes el canciller, que engloba el cambio político alemán en otro global que fluye con el movimiento de las placas tectónicas geopolíticas.
Al igual que los gobiernos de Rusia y Estados Unidos se implicaron en la reciente campaña electoral, con apoyos explícitos a AfD, los líderes de este partido mencionaron en su valoración de los resultados el giro en materia internacional que están dispuestos a iniciar incluso desde el poder regional. Dado que en la mitad este de Alemania es la formación más votada, con excepción de los 900 kilómetros cuadrados que ocupa Berlín, se sienten legitimados para comenzar a implementar en bloque su propia política exterior.
La dirección de AfD confirmó que prepara una reunión con Kirill Dmitriev, asesor económico cercano al jefe del Kremlin, Vladímir Putin, para discutir la reanudación del suministro de gas ruso a Alemania pese a las sanciones europeas. Y esperan contar también con la participación de los representantes estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, con quienes Dmitriev se ha reunido ya en Moscú, aunque Washington asegura que no han sido informados ni invitados.
El atlantismo, que forma parte del ADN de la CDU, está lanzando a los brazos de AfD a todos esos ciudadanos de la antigua República Democrática Alemana que aprendieron ruso como primera lengua extranjera en el colegio y fueron instruidos en el amor a la «madre Rusia». También influye el miedo a saber que el país está en la diana nuclear de Putin por su ayuda a Ucrania. Pero Merz está convencido de que sólo es cuestión de tiempo, si reduce con agilidad el número de refugiados y logra apuntalar la coalición de gobierno con los socialdemócratas, que no le va a resultar sencillo.
Los líderes socialdemócratas Bärbel Bas y Lars Klingbeil criticaron este lunes las reformas que tan cuidadosamente negociaron en el acuerdo de alianza con Merz y advirtieron de que «el SPD ha escuchado a los votantes y está cambiando de dirección». «No podemos seguir así sin más (…) apoyamos esta coalición, pero no puede continuar como ha sido en los últimos meses. Son necesarios cambios y vamos a iniciar conversaciones con los socios sobre la dirección clara de seguir», avanzó Bas.
En la alianza se impone una sensación de frustración y desconcierto. Incluso el líder de la hermana bávara de la CDU, la Unión Socialcristiana (CSU), Markus Söder, admitió que «la ola azul y el frente rojo han podido con nosotros y, al final, dos coaliciones de izquierda antisemita y con relación con criminales van a gobernar tras estas elecciones regionales».
A los conservadores alemanes les resulta imposible entender por qué hoy parecen prescindibles. En los alrededor de 28.000 días que han transcurrido desde la fundación de la República Federal se han sucedido los gobiernos con la Unión Cristianodemócrata (CDU) al frente. Helmut Kohl ocupó el poder 5.870 días, Angela Merkel solo diez menos y Konrad Adenauer, 5.144. Los otros dos cancilleres de este partido, Ludwig Erhard y Kurt Georg Kiesinger, sumaron algo más de 1.000.
En total, la República Federal ha estado gobernada por la CDU durante el 70% de su duración: más de 53 años. Ahora, ni siquiera tiene asiento en el Parlamento de Mecklemburgo, del que Merkel fue presidenta en los noventa.
En total, la República Federal ha estado gobernada por la CDU durante el 70% de su duración: más de 53 años. Ahora, ni siquiera tiene asiento en el Parlamento de Mecklemburgo, del que Merkel fue presidenta en los noventa.
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