Un detenido tras el destrozo por un grupo de manifestantes del coche de una diputada de Ceuta Ya!
La agresión tuvo lugar durante una protesta contra la llegada de la asociación pamplonesa Negu Gorriak/Derecho a Techo, movilizada contra la actuación del Ejército
Diario Vasco, , 21-09-2026La tensión larvada en Ceuta tras más de 50 días desde la entrada de 80.000 personas de forma ilegal en la ciudad autónoma desembocó el domingo en un ataque en el puerto al coche donde viajaba la diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras, el abogado y activista Rafael Borrego, y la abogada de Derechos Humanos de la ONU Sofía Acevedo. Tras personarse Ferreras en la comisaría para denunciar la agresión, la Policía Nacional detuvo a uno de los agresores, bajo la acusación de causar daños en el vehículo y de atentar contra agentes de la autoridad.
El sabotaje se registró durante una protesta organizada por vecinos ceutíes contra la llegada de la asociación pamplonesa Negu Gorriak/Derecho a Techo, que se pretendían llegar a la ciudad autónoma para movilizarse, a su vez, contra la supuesta actuación represiva del Ejército contra los inmigrantes concentrados en las calles y arenales ceutíes. Los manifestantes recibieron a los desplazados al grito de «radicales» y «proetarras» y los acusaron de pretender «romper la convivencia».
En torno a medio centenar de personas se concentraron pasadas las 18.45 horas del domingo en la salida de vehículos del Puerto de Ceuta, por donde estaba previsto que llegara el grupo navarro en una furgoneta, como ellos mismos habían avisado días atrás en sus redes sociales. En torno a las 20.15 horas, algunos de los allí presentes cortaron el paso a un vehículo cuyo copiloto, según aseguraron varios manifestantes, comenzó a grabarles y a burlarse de ellos.
Pero no se trataba de la furgoneta de Negu Gorriak, sino del coche de la diputada Ferreras. Un grupo de quienes habían articulado la protesta empezó a lanzar huevos contra el automóvil y a zarandearlo, lo que requirió de la intervención inmediata de los agentes de Policía desplegados en la zona.
Desde dentro del vehículo, los agredidos intentaban demostrar que no eran ellos los miembros de la Negu Gorriak/Derecho a Techo: «¡Que no somos nosotros, que os habéis confundido. Que somos de Ceuta!», gritaba Julia Ferreras a los manifestantes. El vídeo fue grabado por Rafael Borrego. Este lunes, todavía con el temor en el cuerpo, la diputada relató en la Ser el ataque sufrido: «Muchísimo miedo, pensé que no saldríamos de allí. Venían a lincharnos», narró, compungida.
«Los discursos que llevamos escuchando todos estos días al final nos llevan a este tipo de situaciones en las que vale, es una confusión, pero es que da igual quién estuviese en ese coche. No podemos ir a destrozar el coche ni a linchar a nadie porque piense diferente, porque venga de un lugar diferente, porque entonces creo que se está repitiendo una serie de confusiones en nuestra ciudad que ya empieza a ser un patrón», arguyó la diputada de izquierdas ceutí, crítica con la derecha por tildar de «invasores» a quienes entraron en la ciudad a finales de julio.
«Todas las manifestaciones son legítimas», quisio aún así subrayar Ferreras, al tiempo que pedía «dejar de echar gasolina a un fuego ya encendido». «Eso es responsabilidad de los que nos gobiernan. La derecha está alentando esto», recriminó al PP y Vox. La agresión derivó en un aumento de la tensión, con enfrentamientos entre manifestantes y agentes de Policía. Al llegar refuerzos, los antidisturbios llegaron a lanzar disparos al aire. «¡Id al Trampolín!», conminaron los ceutíes reunidos a los agentes.
Ferreras y sus acompañantes recibieron una oleada de solidaridad, comenzando con el Gobierno ceutí del popular Juan Jesús Vivas, que condenó el sabotaje. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también transmitió su solidaridad: «Vivimos en una sociedad democrática que nos ha costado mucho construir. No podemos permanecer indiferentes ante la normalización del odio. La violencia nunca es el camino». Sánchez también exhibió su reconocimiento «a la labor humanitaria de todos los integrantes de las ONG» que están desplegados en la ciudad autónoma atendiendo la crisis migratoria.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se sumó a las expresiones de repulsa, pero con un matiz no menor. En un tuit, el jefe de la oposición subrayó que «en democracia, la violencia se condena siempre» acompañándolo del titular sobre el detenido por atacar el coche de la diputada de Ceuta Ya!, pero no solo: también de una relación más amplia de otras informaciones que dejan constancia de las agresiones sexuales registradas en la ciudad autónoma desde el 30 de julio y de ataques contra las fuerzas de seguridad protagonizados por inmigrantes.
La asociación Negu Gorriak/Derecho a Techo, situada en el ámbito de la izquierda abertzale, anunció el pasado viernes que viajaría a Ceuta con ayuda humanitaria y con el objetivo principal de «poner el cuerpo como escudo ante la violencia sin precedentes que están sufriendo las personas refugiadas». Un gesto, describió, de «desobediencia» y «resistencia» frente a la supuesta violencia que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el Ejército estarían ejerciendo contra los «refugiados», como el grupo denomina a las personas migrantes en situación irregular que están en la ciudad desde la entrada masiva de hace casi dos meses.
Pero para los ceutíes contrarios a su presencia, se trata de «radicales» movilizados para azuzar tensiones. «Aquí no queremos radicales. No tiene que venir nadie a hacerse cargo de los migrantes, se hace cargo el Gobierno de la ciudad y de la nación», profirió una de las vecinas. Otro de los participantes invitó a los miembros de la entidad a llevar su ayuda humanitaria a Marruecos, donde «les hace más falta». «Tienen unos planes que son incompatibles con la convivencia que tenemos aquí en Ceuta», zanjó.
El colectivo pamplonés sostiene que las condiciones de vida de los migrantes en Ceuta «empeoran de forma paralela al trato recibido por la policía y el ejército» y denuncia lo que considera una «zona altamente militarizada», así como supuestos «ataques racistas y fascistas» y una actuación violenta por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Sus mensajes no han gustado entre la sociedad ceutí, que desde que tuvo conocimiento de su llegada comenzó a difundir carteles llamando a la ciudadanía a concentrarse contra su visita. Se propusieron «echarlos», como hicieron con los grupos de ultraderecha, como Núcleo Nacional o Alvise Pérez, llegados hace más de un mes.
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