Talayuela, el pueblo de Cáceres que se queda sin profesores de árabe

Vox prometió acabar con el programa educativo que financia Marruecos y el Gobierno rechaza ahora por ilegal el acuerdo alcanzado para sacar del colegio esas clases

El País, Carmen Morán Breña, 21-09-2026

Los alumnos del pueblo cacereño de Talayuela ya no contarán con los dos maestros que tradicionalmente llegaban de Marruecos para ofrecer clases de árabe. El acuerdo de gobierno que alcanzaron el PP y Vox en Extremadura prometía acabar con ese programa este mismo año, pero la comunidad educativa se movilizó para que continuara. No ha podido ser. En un intento por sortear las intenciones de Vox, los dos colegios de Talayuela, los únicos en Extremadura que se habían acogido al programa dada su alta población de alumnos de origen marroquí, alcanzaron un acuerdo con la Consejería de Educación regional y con el Ayuntamiento, también gobernado por el PP y Vox, para buscar una solución. La encontraron sacando del centro escolar las clases de árabe, que se impartirían en unas aulas prestadas por la localidad, pero el Ministerio de Educación no acepta ese arreglo porque “el convenio contempla que esas actividades y su inspección educativa solo se pueden producir en los centros docentes”.

La indignación de los directores ha cambiado de bando. “Por supuesto que el problema lo han causado el PP y Vox, y que se trata de racismo y xenofobia, pero ahora el problema lo está manteniendo el Gobierno que se dice tolerante, progresista e integrador”, critica Alfonso Corrales, director del colegio de infantil y primaria Gonzalo Encabo. “Estábamos todos de acuerdo en sacar esas clases a unas aulas que nos prestan fuera del centro, tanto la Consejería de Educación como el Ayuntamiento, como la embajada marroquí, pero ahora el Gobierno se dedica al politiqueo y no piensa en el daño a los alumnos y a las familias. Esto es como Ceuta, si ellos necesitan agentes y boyas en el mar, nosotros necesitamos a estos profesores. Si el PP se ha movido para sortear la prohibición de Vox, ¿por qué el ministerio no lo hace?”, dice el director.

En una respuesta por escrito enviada a este periódico, el ministerio insiste en lo que ya ha comunicado a Talayuela que el convenio “contempla” que esas clases solo se impartan en los centros escolares. Entienden “los graves perjuicios ocasionados al profesorado y a los alumnos, a quienes se priva de conocer sus orígenes lingüísticos, obstaculizando sus derechos culturales y dificultando su integración social”, pero explican que el acuerdo alcanzado es un intento por parte de la Junta extremeña de “maniobrar para justificar su propia decisión [de eliminar el programa] y supone señalar al alumnado que recibe esas clases y situarlo en una situación de exclusión de su propio centro docente”. Esas son las consecuencias, dicen en el Gobierno, de “aceptar las imposiciones ideológicas” de Vox. La Consejería de Educación de Extremadura no ha contestado a los requerimientos de este periódico.

Nada de las explicaciones que da el ministerio convence al director del Gonzalo Encabo, que tacha de “mentira” que el convenio exija que las clases se den en el centro. El programa dice que se impartirán estas enseñanzas “al alumnado de origen marroquí escolarizado en centros españoles de educación primaria y secundaria, así como a otro alumnado interesado”, pero no que sea obligatorio hacerlo dentro del centro. En el convenio también se señala que “a tal efecto, las autoridades pondrán a disposición de los profesores marroquíes las aulas necesarias”, pero tampoco en esta cláusula se menciona expresamente que tengan que estar dentro de la escuela. El Ministerio, sin embargo, así lo entiende.

El 60% de los alumnos del colegio Gonzalo Encabo es de procedencia marroquí, muchos de ellos nacidos ya en Talayuela, que van perdiendo el árabe que se habla en sus casas, o que apenas entienden un dialecto. Además, son varias decenas los alumnos que se incorporan a lo largo del curso, cuando van llegando a la localidad cacereña, donde la población marroquí lleva décadas asentada porque encuentra trabajo. En esos momentos, los maestros magrebíes desarrollan una labor extraordinaria, a decir del director y los profesores. Les dan clases de español para que puedan seguir el curso rápidamente y hacen de traductores e intermediadores con las familias y contribuyen a una convivencia que en Talayuela todavía no ha encontrado graves altercados como en otras partes de España. Así lleva siendo desde antes de que el convenio se pusiera en marcha. “Ya llevo 20 años hablando con la embajada y con el consulado marroquí de Sevilla y desde entonces teníamos profesores, gracias a la Fundación Hassan II, en un origen”, dice Corrales. “El problema lo ha causado Vox, que son unos ignorantes, pero ahora lo causa el PSOE, que no sé cómo llamarlos”.

Adultos marroquíes llevaban a sus hijos al colegio, en Talayuela en abril.
Álvaro García
El acuerdo al que ha llegado la comunidad educativa con todas las fuerzas que integran el Ayuntamiento, incluidos los de Vox y el PSOE, así como con la Consejería de Educación, consiste en sacar fuera del centro las clases de árabe, ocho horas, y dejar las 17 restantes en el colegio, donde estos maestros impartirían esas clases de español y el resto de tareas que tanto facilitan la vida de los profesores respecto a “la burocracia con las becas, las ayudas, la orientación, los especialistas”. “Lo hemos movido todo, hemos hablado con todos los políticos y seguiré hablando con quien llegue y ahora el ministerio dice que no”, se lamenta el director. “Si en Ceuta hacen falta traductores, que los manden, pero aquí también necesitamos esto”, repite Corrales. “Esta es nuestra realidad y nada lo va a cambiar, un día se irán los de Vox, pero mientras tanto es la realidad que tenemos”, añade. “Ahora no me queda más remedio que decir a las familias que vengan con traductor, pero quién garantiza la fiabilidad de esos traductores”.

Este periódico visitó Talayuela el pasado abril, cuando el acuerdo entre el PP y Vox, que puso fin a cuatro meses sin Gobierno en Extremadura, recogía la eliminación inmediata del programa educativo al que están adscritos otros centros en España donde también la población marroquí es numerosa. Por entonces, Corrales se mostraba pesimista. Imaginaba que Vox cumpliría su prohibición, y lo ha hecho. Pero tras muchas gestiones, no se esperaba que ahora el Gobierno sea el obstáculo para mantener a esos profesores. El colegio es un ejemplo de integración entre uno y otro alumnado, donde se desarrollan numerosas actividades pedagógicas encaminadas a una convivencia cultural. Y como siempre, la escuela es un espejo de la sociedad en la que se vive: musulmanes y cristianos comparten sus fiestas y su devenir diario, aunque cada uno rece en su templo. Lo ocurrido ahora hace temer por esa convivencia que, como se suele decir, ha de empezar en la escuela.

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