El caso ‘Fergie’ Chambers, el filántropo propalestino que Trump reclama al Estado español
Multimillonario y comunista, Chambers es el primer ciudadano a quien EEUU reclama por presunto apoyo a Hamas. Detenido en Ibiza, lleva dos meses en prisión y el Gobierno español puede decidir si lo entrega este lunes. Su pareja, Stella Schnabel, denuncia en NAIZ una persecución política.
Gara, , 21-09-2026Su nombre saltó a los medios el 10 de julio. Ese viernes, James Cox Chambers Jr., multimillonario estadounidense de izquierdas conocido como ‘Fergie’ Chambers, fue detenido en Ibiza mientras buscaba escuela para su hijo junto a su pareja, Stella Schnabel. Agentes de la Policía española lo interceptaron en una carretera rural de la isla en cumplimiento de una orden de extradición cursada por el Departamento de Justicia de EEUU, que le acusa de apoyar a Hamas tras donar más de un millón de dólares a proyectos humanitarios para las víctimas del genocidio en Gaza. Tras su arresto, el FBI registró la casa que la pareja tenía alquilada en la isla
Tanto Chambers como Schnabel rechazan los cargos y sostienen que Washington busca castigar su apoyo a la causa palestina. Desde entonces, Chambers ha sido descrito en prensa de formas muy diversas: filántropo, heredero multimillonario, comunista, activista propalestino. «De hecho, Fergie es todas esas cosas», resume Schnabel a GARA. Ambos piden al Consejo de Ministros, que se reúne mañana, que rechace la entrega.
Más de cien personalidades como Angela Davis, Richard Gere, Greta Thunberg o Eric Cantona, partidos políticos y organizaciones han firmado manifiestos en el mismo sentido, y Schnabel se llegó a reunir con Podemos, Sumar, IU, EH Bildu, ERC y BNG en el Congreso.
En el Estado español, la Audiencia Nacional decide si la entrega es legalmente procedente, pero el Consejo de Ministros debe decidir previamente si el caso continúa por vía judicial o se deniega, por lo que mañana podría abordar el asunto y tiene además la útlima palabra. «Esperemos que el Gobierno español demuestre con sus actos que se opone a la criminalización de la solidaridad con el pueblo palestino», señala.
La acusación
Según la orden de detención a la que tuvo acceso ‘El País’, Washington acusa a Chambers de blanqueo de capitales, disturbios y conspiración para cometer disturbios, por los que podría enfrentarse a hasta 30 años de cárcel. Al frente de su defensa está el despacho de Baltasar Garzón, Ilocad Social Compliance S.L, que, según explicó a ‘The Guardian’, uno de esos cargos, la conspiración para cometer disturbios, ni siquiera tiene equivalente en el Código Penal español, lo que contribuiría a invalidar la extradición.
Los cargos de disturbios se relacionan con su participación en protestas contra la industria armamentística israelí.«Estados Unidos le acusa de participar en una protesta contra el fabricante de armas israelí Elbit Systems y de un presunto delito de blanqueo vinculado a la financiación de organizaciones palestinas», indica Schnabel.
El cargo de blanqueo, en cambio, se centra en una transferencia de 7,5 millones de dólares a Túnez, país donde la pareja residió. Según Schnabel, ese dinero fue para Club Africain, un equipo de fútbol del que Chambers es seguidor. «Esos fondos fueron gestionados de manera transparente. Con ese apoyo, el club pudo saldar sus deudas y pagar los salarios de los jugadores», afirma. El contenido exacto de la acusación no se ha hecho público por parte de EEUU, pero la defensa advierte de que entregar a Chambers sentaría un precedente alarmante en toda Europa al criminalizar la ayuda humanitaria al pueblo palestino.
Mientras se aclara su situación jurídica, Chambers, de 41 años, lleva más de dos meses en la prisión de Aranjuez. «Pasa la mayor parte de los días leyendo y haciendo deporte, y enseña jiu-jitsu a algunos reclusos», cuenta Schnabel. «Está en un régimen ordinario y mantiene un buen ánimo. Es plenamente consciente de que el objetivo es criminalizar la solidaridad con Palestina», subraya. Su encarcelamiento, sin embargo, es solo el último retazo de una vida tan inverosímil que cuesta atribuirla a una sola persona.
El apellido Cox
De niño, Chambers ignoraba la magnitud de la fortuna familiar hasta que un compañero de clase llevó al colegio un ejemplar de la lista Forbes 400, según contó él mismo a ‘Vanity Fair’. Solo entonces entendió que Anne Cox Chambers, su abuela, con la que había pasado veranos en la finca familiar del sur del Estado francés, era una de las diez personas más ricas del país. Embajadora de EEUU en Bélgica con Jimmy Carter, Anne era hija de James M. Cox, gobernador de Ohio y candidato demócrata a la presidencia en 1920, con Franklin D. Roosevelt de aspirante a la vicepresidencia. La empresa que fundó, Cox Enterprises, dedicada a las telecomunicaciones y la automoción, sigue situando a la familia de Chambers entre las mayores fortunas de Norteamérica.
Sin embargo, en 2023 Chambers cortó todo vínculo con el clan Cox. Uno de los detonantes fue Cop City, un centro de entrenamiento policial proyectado sobre un bosque a las afueras de Atlanta y contra el que se movilizaron durante años ecologistas y organizaciones antirracistas y de izquierdas. La fundación de los Cox donó entonces diez millones de dólares para el proyecto, y el primo de Fergie, Alex Taylor, consejero delegado de Cox Enterprises, dirigía la campaña que buscaba financiación privada para levantarlo.
Chambers hizo lo contrario, financió a los colectivos que trataban de impedirlo y se sumó a las protestas. Ese mismo año vendió sus acciones por un valor aproximado de 250 millones de dólares. «Me he convertido en el primer Cox que se desliga por completo de la compañía», anunció.
«Nadie elige la familia en la que nace, pero cada uno puede decidir qué actitud adopta ante la vida», sostiene Schnabel. «Desde joven, mi marido decidió ponerse del lado de los más explotados y oprimidos, usando su privilegio para apoyar distintas causas», agrega. Por ello, dice, Chambers ha apoyado a «los movimientos de personas negras e indígenas de EEUU» y, después, a proyectos en otros países, entre ellos Palestina. «Ha sido uno de los principales donantes desde 2013, aportando cerca de un millón de dólares para apoyar panaderías, clínicas médicas, infraestructuras de agua potable y otras iniciativas de ayuda esencial para miles de palestinos», detalla.
Marxista-leninista y antiimperialista, Chambers ha montado comunas en Georgia y Massachusetts, y puso en marcha el Babochki Collective, un grupo que reparte sus donaciones entre diversas causas. El filántropo estadounidense ha hecho donaciones a alrededor de 100 proyectos en veinte países a lo largo de varios años.
Schnabel, actriz y productora, es hija del cineasta y pintor estadounidense de origen judío Julian Schnabel, cuya segunda esposa fue la actriz donostiarra Olatz López Garmendia. Convertida ahora en la voz pública de la defensa de Chambers, Schnabel insiste en que el caso trasciende a su pareja. «Existe un patrón global de persecución política contra quienes apoyan al pueblo palestino», afirma.
Así, Schnabel, recuerda el caso de los jueces de la Corte Penal Internacional y el de Francesca Albanese, relatora de la ONU, sancionados por la Administración Trump por investigar los crímenes en Gaza.
La petición de extradicción, además, llega en un momento en que las relaciones entre Washington y Madrid no pasan por su mejor momento. «Es una buena oportunidad para defender lo que es justo. Fergie hizo lo que todos los gobiernos deberían hacer, ayudar a un pueblo que se enfrenta a un genocidio», sentencia.
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