El caos del Gobierno en Ceuta
«No quiero imaginar qué hubiera sucedido si los más de 80.000 que entraron ilegalmente se hubieran quedado»
La Razón, , 18-09-2026Los ciudadanos delegamos en las administraciones para que gestionen los asuntos públicos de acuerdo con las competencias que tiene establecidas cada una de ellas, conforme establece nuestro ordenamiento constitucional y las leyes que lo desarrollan. Una cosa es el Gobierno y otra la Administración, cuya función es aplicar las directrices del primero.
Con el sanchismo
se ha alcanzado un grado de confusionismo lamentable, ya que
considera que todo tiene, incluso los poderes judicial y legislativo, que estar al servicio de sus arbitrarias y sectarias decisiones.
Hemos tenido la suerte de que
los jueces mantienen una férrea independencia y no son serviles
ejecutores de los caprichos del inquilino de La Moncloa, como sucede con Conde – Pumpido,
el presidente del Constitucional más nefasto
y partidista que hemos tenido, y Teresa Peramato, que
ha convertido la Fiscalía General del Estado en una marioneta
al servicio del Gobierno socialista comunista. El sanchismo es una patología política, pero España es demasiado grande y poderosa para verse doblegada por sus embistes. Dentro de unos meses se acabará esta etapa nefasta, aunque uno de los factores del desastre electoral de la coalición gubernamental habrá sido su gestión de la invasión marroquí de Ceuta y sus consecuencias.
Tras más de 50 días, el balance no puede ser más catastrófico. Al margen de las mentiras de Sánchez y sus colaboradores, la realidad objetiva es que son una colección de ineptos y chapuceros.
Hasta tendremos que agradecer que Mohamed VI dejara solo, dicho irónicamente, más de diez mil inmigrantes marroquíes y subsaharianos. No quiero imaginar qué hubiera sucedido si los más de 80.000 que entraron ilegalmente se hubieran quedado en su totalidad en la ciudad autónoma. La izquierda política y mediática al servicio de La Moncloa está dedicada, en cuerpo y alma, a atacar a Ayuso, la bestia negra de Sánchez,
y a Juan Jesús Vivas
, que es un presidente eficaz, honrado y respetado. Es algo que no podemos decir de gran parte de los mercenarios, lobistas y aventureros que acompañan a Sánchez.
La última chapuza ha sido el campamento
que han levantado en el puerto, que
es insuficiente para los miles de inmigrantes
que han tomado, realmente, la ciudad autónoma. El descontrol es monumental y los pobres ceutíes están desesperados. Y Sánchez sigue tan tranquilo rodeado de su corte de palmeros.
Francisco Marhuenda.
Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
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