Los cinco detenidos por la agresión en las fiestas de Oviedo quedan en libertad acusados de un delito de odio

Las defensas niegan la motivación política de los jóvenes y sostienen que se pudo evitar «con un poco de mano izquierda» por parte de las víctimas

Diario Vasco, Alberto Arce, 18-09-2026

La jueza de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia, plaza número 3 de Oviedo, ordenó este jueves, a petición de la Fiscalía del Principado de Asturias, dejar en libertad provisional a los cinco jóvenes detenidos como presuntos autores de la brutal agresión sufrida durante la madrugada del viernes pasado por los militantes de AMA Asturies Rubén Rosón y Jorge Fernández junto a una de las casetas sociales de San Mateo, en la plaza de la Catedral, al grito de «rojos de mierda», «maricones de mierda» y «arriba España». El sexto de los investigados, del mismo grupo de amigos y supuesto desencadenante del suceso al ser quien arrancó uno de los carteles reivindicativos del chiringuito, no ha podido declarar al encontrarse de Erasmus en Italia.

La magistrada, eso sí, no ha considerado conveniente introducir entre las medidas cautelares la obligación de que los jóvenes comparezcan en el juzgado para firmar los días 1 y 15 de cada mes al «tener todos domicilio y arraigo conocido en Oviedo». Todos ellos, manifestaron fuentes del TSJA, «siguen vinculados a la instrucción de la causa» y sí se les ha impuesto la correspondiente orden de alejamiento de 200 metros de las víctimas. El Ministerio Público les atribuye dos delitos de lesiones, uno de ellos menos grave, y un delito de odio.

Una jornada larga en el Palacio de Justicia que arrancó con la llegada de los detenidos en un furgón de la Policía Nacional poco antes de las nueve de la mañana para su puesta a disposición judicial y que culminó bien entrada la tarde cuando, uno a uno, los investigados fueron saliendo en libertad encapuchados y acompañados por sus letrados tras hacerse público el auto de la jueza. El primero, a las 16.19 horas.

Previamente, los cinco dieron su versión —solo en respuesta a preguntas de sus defensas, ejercidas por los letrados Eduardo y Santiago Estrada, Alejandro Álvarez – Buylla, Ernesto Tuñón y José Manuel Fernández González—, muy alejada de lo manifestado a lo largo de la última semana por las dos víctimas. Sí reconocieron los abogados que uno de ellos había arrancado uno de los carteles reivindicativos de la caseta —el joven que está de Erasmus y que no ha declarado—; no obstante, negaron cualquier tipo de motivación política y aseguraron que recibieron empujones de las víctimas antes de que se desencadenara la agresión.

«Los hechos de la denuncia no son exactamente como se plantean; comienzan con un episodio puntual, un hecho aislado, llámese gamberrada o jóvenes de noche por la fiesta, por una sola persona que posteriormente viene seguida por una reacción que, con un poquito de mano izquierda, no hubiese desencadenado en todo lo demás», aseguró Tuñón, en referencia a la supuesta intervención de Rubén Rosón y Jorge Fernández.

Estos dos denunciaron, y así lo ratificó este jueves el jefe superior de Policía, Jorge Ignacio Moreno, que habían acudido a increpar a los jóvenes después de que estos arrancasen primero un cartel antirracista de la caseta – uno de los jóvenes – y luego el faldón con la bandera arcoíris todo el grupo – y que, acto seguido, estos comenzaron a agredirles.

«Los denunciantes son los que empiezan empujando a varios de los detenidos», aseguró Tuñón, en contradicción con la versión difundida ayer por la Jefatura. «No estamos diciendo que el señor Rosón ni el otro agredieran», añadió el letrado. «Lo normal es que el comportamiento que hubieran tenido el señor Rosón y la otra persona fuera intentar pacificar, llamar a la Policía y no aumentar el grado de la gresca», reiteró, a su lado, Fernández González.

En ese sentido, una de las constantes del relato de las defensas fue tratar de rebatir las tesis de la Policía Nacional hechas públicas ayer tanto por la Jefatura, a través de una nota de prensa con el resumen de la investigación, como en la comparecencia pública en la que el jefe superior desveló su contenido junto a la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra. «La opinión que tenga es suya, pero no es la realidad», aseveró Tuñón, quien también negó a renglón seguido la supuesta vinculación de los investigados con grupos ultra del mundo del fútbol, en concreto con Symmachiarii, tal y como había establecido Moreno. «Lo que creo es que quizás trata de encajar las piezas del puzle», sentenció el abogado.

¿Cuál es el perfil de los detenidos, por tanto? «Son gente joven, vienen de buena familia, tienen trabajo, estudian; tienen esta situación de agobio por todo este juicio público y social que se está haciendo; ninguno se dedica a salir por la calle a cazar a nadie ni a perseguir a nadie», sostuvo Álvarez – Buylla, encargado de la defensa de tres de los jóvenes, entre ellos el que se encuentra de Erasmus en Italia, y en los que descarta «cualquier tipo de connotación política».

A ese respecto, uno de los principales esfuerzos de las defensas consiste en tratar de eliminar de la ecuación el delito de odio que atribuye la Fiscalía y cuyas penas, en su tipo básico, van de uno a cuatro años de prisión. «Desde el punto de vista político interesa que sean unos fascistas, pero es que no lo son; uno de los detenidos es de ideología de izquierdas; han declarado todos en el sentido de que no tienen ningún tipo de problemática con el colectivo gay ni con el tema de inmigración ni nada de nada».

Otra cuestión relevante, al menos así lo expuso Tuñón, será dar con el paradero de un supuesto séptimo agresor, sobre el que ya informó ayer EL COMERCIO. «En el atestado se ve que hay una persona mencionada que interviene, que no tiene nada que ver con los detenidos». Un joven «de raza latina», continuó, al que los investigados «no conocían» y que a día de hoy no ha sido identificado. La Policía, eso sí, ya ha dado por concluida la investigación.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)