Presión contra Marruecos
Si, tras el grave ataque a nuestra soberanía, la relación de España y Europa con Marruecos no varía, el campo queda abierto para nuevas agresiones
El Mundo, , 18-09-2026La resolución de apoyo a Ceuta y señalamiento a Marruecos que la Eurocámara aprobó ayer refleja la toma de conciencia europea sobre el ataque a la frontera española y comunitaria sufrido en Ceuta. Un día después de que Ursula von der Leyen se dirigiera explícitamente al pueblo ceutí comprometiéndose con su protección, el PP europeo logró sacar adelante este pronunciamiento de la mano de los grupos de Giorgia Meloni (ECR) y Vox (Patriots), a los que se sumaron algunos diputados liberales. La crisis de Ceuta ha resucitado así la mayoría Venezuela, forjada entre los democristianos y la derecha radical para reconocer a Edmundo González como presidente legítimo. Si entonces los socialdemócratas, dirigidos por Iratxe García, se negaron a votar con sus socios europeos para no desairar a Nicolás Maduro, en esta ocasión lo han hecho para blindar a Mohamed VI. Y, como entonces, su elección los retrata.
El texto no es vinculante para la Comisión, pero lanza un mensaje político que no puede ignorarse. Por un lado, el Parlamento define la entrada de más de 70.000 personas como una «invasión», denuncia la mala gestión de la crisis por parte de Pedro Sánchez y también expresa su preocupación por el «efecto llamada» de la regularización masiva aplicada por el Gobierno.
Lo más significativo, no obstante, son las referencias a Marruecos. Al contrario de como lo presenta La Moncloa, los populares y los partidos a su derecha no plantean la ruptura de las relaciones con la autocracia, sino que la UEsea más estricta a la hora de supervisar los fondos que entrega a un socio estratégico como Rabat, y que estos puedan suspenderse si ese tercer Estado pone en riesgo los intereses de la Unión. No es una posición irrazonable.
La realidad geopolítica es que Marruecos, por razones tan sensibles como la lucha antiterrorista, es un actor clave para España y para Europa. Además, cuenta con el respaldo de EEUU e Israel: precisamente ayer, los tres países escenificaron su alianza con un comunicado en el que subrayan la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, enclave al que España renunció de forma sorpresiva en 2022. El escenario es ese. Sin embargo, lo ocurrido en Ceuta demuestra que la política de apaciguamiento con Rabat ha fracasado. Si, tras el grave ataque a nuestra soberanía, la relación de España y Europa con Marruecos no varía, el campo queda abierto para nuevas agresiones.
Mientras tanto, Ceuta continúa sin un horizonte claro. Se repiten los altercados y las agresiones a militares y ni siquiera hay una cifra clara sobre los miles de inmigrantes que siguen en la ciudad. El «eso, a Vivas» con el que Sánchez despachó la pregunta de una periodista sobre la situación de los menores da la medida no solo de su desdén, sino de su cínica estrategia política: endosar toda la responsabilidad a un alcalde desbordado por una crisis ya no de Estado, sino europea.
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