La izquierda acelera los contactos para la difícil formación de gobierno en Suecia

Los socialdemócratas, que ganaron las elecciones, se enfrentan a la pelea de sus posibles socios por ocupar cargos en el futuro gabinete

Diario Vasco, Rosalía Sánchez, 17-09-2026

Con el escrutinio finalizado, Magdalena Andersson cuenta con 176 de los 349 escaños del Parlamento sueco. El recuento ha terminado inclinándose del lado del bloque de izquierdas (49,5% de los votos), en perjuicio de la suma de derechas liderada por el aún primer ministro, el conservador Ulf Kristersson (48,9%). Pero a la candidata socialdemócrata siguen sin salirle las cuentas: no hay ministerios suficientes para cubrir las demandas de sus potenciales socios de gobierno.

Antes incluso de que la Comisión Electoral de Suecia haya publicado los resultados definitivos, las formaciones del bloque de izquierdas se han lanzado a una pelea por los cargos que anuncia una difícil negociación por delante. El Partido Verde, que ha obtenido un 6,1% de los votos, exige por adelantado las carteras de Infraestructuras y Clima, además de otra de nueva creación de Medio Ambiente. «Debe quedar claro que Centro, La Izquierda y Los Verdes son los partidos que aseguran un nuevo gobierno», ha declarado el portavoz, Gustav Fridolin, dando a entender que no le saldrá gratis a los socialdemócratas.

Las líneas rojas del Partido del Centro y la izquierda para formar una coalición con Andersson, por otra parte, son mutuamente incompatibles. El primero no aceptará un gabinete donde la Izquierda tenga ministerios o influencia directa, en lugar de apoyar las votaciones parlamentarias desde fuera del gobierno, mientras que la segunda no sólo exige varias carteras, sino compromisos explícitos en política social, redistribución, vivienda y servicios públicos, que la otra formación considera «inaceptables». «Centro parece haberse metido en una caja. Que salgan y tomen contacto con la realidad», ha dicho sobre las demandas de sus posibles socios Ulla Andersson, líder de La Izquierda.

Fuentes del Partido Socialdemócrata ven la elección del presidente del Parlamento como la primera pieza importante del rompecabezas. «Si logramos ponernos de acuerdo sobre qué nombre presentar, habría una base importante en marcha», calculan en la sede de Sveavägen, donde hay prisa por mostrar resultados a sus votantes. «Ulf Kristersson ha perdido las elecciones y lo primero que debería hacer es dimitir», ha urgido el secretario de esta formación, Tobias Baudin, que confía en la capacidad del bloque de izquierdas para «moldear una política gubernamental que muestre a la gente que hay un camino diferente al de ’Tidö’», en referencia a la alianza que alumbró el actual gabinete en 2022.

«Kristersson no tiene intención de dimitir hasta que Andersson haya sido elegida en el Parlamento», explica el comentarista político de la radio pública sueca Ekot, Fredrik Furtenbach, «La idea es presionar al Partido de Centro de que las negociaciones no llevan a ninguna parte y de que los partidos ‘Tidö’ puedan entonces demostrar que es Centro el que impide un gobierno del bloque de derecha», agrega.

Kristersson no ha hecho todavía la protocolaria llamada de felicitación al ganador de las elecciones, Andersson en esta ocasión, a la espera de que la Comisión Electoral haga el anuncio, pero la líder socialdemócrata sí ha iniciado contactos con destacados representantes del Partido Verde, el Partido del Centro y el Partido de la Izquierda.

«Ahora será el presidente quien liderará la siguiente etapa del camino hacia un nuevo gobierno. Solicito por la presente que me releven del cargo de primer ministro para permitir que ese trabajo comience de inmediato», ha publicado Kristersson en sus redes sociales, tras lo cual, Andersson ha iniciado contactos con destacados representantes del Partido Verde, el Partido del Centro y el Partido de la Izquierda.

Hasta ahora, las conversaciones se han centrado principalmente en las formas de establecer una negociación, con un importante impedimento en la condición de si Centro e Izquierda participan desde el principio en las reuniones conjuntas con socialdemócratas y verdes. Andersson ha tanteado el terreno, en busca de cuestiones políticas en las que las cuatro partes puedan ponerse de acuerdo, donde se mencionen el clima, el bienestar y la inmigración. Finalmente, ha enviado este jueves una invitación a todos para una reunión conjunta y queda por ver si Centro acepta.

La Izquierda exigía que el punto de partida para las conversaciones sea que los cuatro partidos formen parte de un gobierno, algo a lo que Centro sigue oponiéndose. Andersson espera que Los Verdes desempeñen un papel importante como constructor de puentes, cediendo algún ministerio, pero por ahora no hay avances. Andersson, y la líder de Centro, Elisabeth Thand Ringqvist, por otro lado, ya han acordado una política común respecto a la estrategia sueca de IA durante la campaña electoral, un buen punto de partida entre las dos fuerzas que, sin embargo, disgusta a La Izquierda.

Donde sí se vive el resultado electoral como una derrota es en la sede de la ultraderechista Demócratas Suecos, que ha tocado techo en las elecciones del pasado domingo y ha perdido el 2,9% de los votos respecto a las anteriores. Su líder, Jimmie Åkesson, ha adelantado que tomará un descanso al frente del partido e internamente se multiplican las críticas también hacia el jefe de Comunicación, Joakim Wallerstein.

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