Dos militares son evacuados de Ceuta tras resultar heridos por agresiones de inmigrantes

Los dos ingresados elevan a nueve los ataques o agresiones contra soldados documentados desde finales de agosto con apedreamientos, armas blancas, líquidos corrosivos y varios efectivos heridos

Diario Vasco, Melchor Sáiz-Pardo, 17-09-2026

Dos militares heridos durante sendas intervenciones en Ceuta han tenido que ser evacuados a Madrid y permanecen ingresados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. Uno de ellos ha sido intervenido quirúrgicamente en las últimas horas, mientras que la ministra de Defensa, Margarita Robles, se desplazó al centro hospitalario para visitar a ambos efectivos.

Los dos ingresos no corresponden a nuevas agresiones. Los incidentes ya habían trascendido públicamente y ocurrieron los días 9 y 12 de septiembre. Las lesiones han obligado finalmente a trasladar a ambos militares desde Ceuta al principal hospital de referencia de las Fuerzas Armadas.

El primero de los heridos pertenece al Grupo de Regulares de Ceuta. El pasado 9 de septiembre intervino cuando una mujer que acababa de salir de un supermercado estaba siendo víctima de un presunto intento de robo. Varios individuos trataban de hacerse con sus pertenencias y, cuando el militar acudió en su ayuda, uno de ellos reaccionó violentamente. El efectivo sufrió una lesión en una rodilla descrita inicialmente como una luxación o dislocación.

El segundo resultó herido tres días después, durante la madrugada del 12 de septiembre, en la zona de Juan XXIII. Una patrulla militar estaba identificando a un grupo de personas cuando uno de sus integrantes trató de escapar y empujó a uno de los efectivos. El soldado cayó entre las rocas y sufrió una fractura de peroné y lesiones en un hombro. Sus compañeros dieron prioridad a auxiliarle debido al intenso dolor que padecía, por lo que los presuntos responsables no fueron detenidos en aquel momento.

Robles acudió este jueves al Gómez Ulla para interesarse personalmente por su evolución. El Ministerio de Defensa trasladó su «total apoyo y reconocimiento» a los heridos y al conjunto de los militares que continúan trabajando en Ceuta, donde las Fuerzas Armadas realizan desde el 30 de julio misiones de presencia, vigilancia y disuasión en apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Entre las unidades implicadas figuran el Grupo de Regulares de Ceuta número 54 y el Tercio Duque de Alba, 2º de La Legión.

Los dos militares evacuados a Madrid se incorporan a una lista de incidentes que comenzó a crecer especialmente durante la última semana de agosto.

El episodio más grave se produjo en Benzú durante la madrugada del 27 de agosto. Un grupo de entre 30 y 40 personas rodeó el vehículo en el que viajaban cuatro militares del Grupo de Regulares de Ceuta número 54 cuando se dirigían a un punto de vigilancia. Los atacantes utilizaron piedras de grandes dimensiones y los soldados tuvieron que abandonar el vehículo y escapar a pie mientras eran perseguidos. Los cuatro necesitaron asistencia médica y la operación policial posterior terminó con doce detenidos.

Dos días después hubo otro ataque. Cuatro ciudadanos marroquíes en situación irregular fueron detenidos después de lanzar piedras contra militares en las inmediaciones de las Murallas Reales. Un sargento resultó herido y sufrió una brecha después de caer al suelo.

La secuencia continuó el 30 de agosto en San Amaro. Tres individuos lanzaron contra una patrulla militar botellas cargadas con líquido corrosivo, utilizadas a modo de artefacto incendiario. En esa ocasión ninguno de los efectivos resultó alcanzado. Los tres sospechosos, de nacionalidad marroquí, fueron localizados y detenidos poco después por la Guardia Civil. El episodio era ya el tercer ataque contra militares registrado en menos de 72 horas.

El 4 de septiembre trascendió otro incidente. Un ciudadano marroquí en situación irregular fue arrestado después de amenazar presuntamente con apuñalar a un militar de Regulares que participaba en su localización. Según las fuentes policiales consultadas entonces, el hombre había sido visto portando un palo y, cuando uno de los militares consiguió darle alcance tras una persecución por la zona del puerto, sacó un arma blanca. Otros efectivos acudieron en apoyo de su compañero y lograron reducirlo.

Apenas dos días después, durante la noche del 5 al 6 de septiembre, otros 21 ciudadanos marroquíes apedrearon una patrulla militar desde una posición elevada en la playa del Trampolín. Esta vez no hubo heridos ni daños materiales. Los implicados, que carecían de antecedentes, optaron por retornar voluntariamente a Marruecos frente a la posibilidad de declarar ante el juzgado.

Y todavía se conocieron otros dos episodios ocurridos durante la noche del 6 al 7. La Asociación de Tropa y Marinería Española denunció que un regular sufrió una luxación durante un forcejeo con un migrante al que había interceptado ante una situación que consideró sospechosa. Horas después, un legionario fue rociado con espray de pimienta mientras patrullaba por el barrio del Príncipe. Los dos militares necesitaron atención médica y los presuntos agresores fueron detenidos.

La repetición de incidentes ha llevado a varias asociaciones profesionales militares a reclamar desde finales de agosto instrucciones más claras para los efectivos desplegados y mayores instrumentos de protección. Tras la emboscada de Benzú, la Asociación Unificada de Militares Españoles pidió que las patrullas pudieran hacer uso de la fuerza «proporcionada», mientras ATME ha reclamado que los militares que realizan estas funciones sean reconocidos como agentes de la autoridad.

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