La culpa no es de Marruecos, es del PP

La Voz de Galicia, Fernando Hidalgo EL DERBI, 17-09-2026

Partamos del reconocimiento de que la oposición a este Gobierno está siendo tremendamente dura. Y de que es conocido que cuando la izquierda ha estado fuera del poder se ha comportado de una forma mucho más amable con el partido gobernante que cuando lo ha estado la derecha. Por lo menos esto era así hasta que el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, se hizo con el liderazgo del PSOE. ¡Que se lo digan a Mariano Rajoy!

Desde entonces, si algo ha caracterizado a Pedro Sánchez ha sido su agresividad para con el adversario. Ha utilizado como nadie la estrategia de la polarización y ha ido a degüello contra el líder del partido rival.

Centrándonos en el presente, nunca antes un Gobierno aglutinó tantos esfuerzos en desprestigiar a la oposición como el actual. Y pocas veces se ha apostado tanto por una gran potencia de fuego mediático como lo ha hecho este PSOE. Desde los medios públicos se fiscaliza mucho más la labor de la oposición que la del Gobierno, y no se recuerda semejante agresividad en la izquierda por parte de la mayoría de sus tertulianos para con la derecha.

El PP no envía flores cada mañana a Pedro Sánchez, pero entra mucho más dentro de la normalidad que los populares sean intransigentes y duros con el poder que al revés.

Lo hemos comprobado estos días con dos cuestiones importantes y de fuerte calado político: la ley de nietos y Ceuta. Si escuchamos a determinados ministros o a muchos defensores del Gobierno podemos llegar a la conclusión de que la invasión de Ceuta (sí, invasión es la palabra) ha sido organizada por Feijoo en persona, que llevado por su animadversión al pueblo español ha urdido un plan para hacer colapsar al Gobierno y erosionarlo de cara a las próximas elecciones generales. Pregunten a Vivas, dijo ayer Sánchez al preguntarle por lo que durará la crisis de los inmigrantes

Y lo mismo podemos decir con la ley de nietos y la decisión del Tribunal Supremo de suspender cautelarmente el derecho al voto de los nacionalizados. Para los socialistas, los jueces del alto tribunal han actuado movidos por los hilos que maneja el líder popular.

La reacción de un ministro como Óscar López ha sido la de calificar la decisión judicial como de «salvajada» y «atropello democrático», amén de «absolutamente infumable». Para él, dentro de la judicatura hay jueces que actúan como «lobos solitarios» y que son unos «salvapatrias que pretenden como sea tumbar este Gobierno». Por su parte, Óscar Puente ha señalado al ponente de la controvertida resolución y lo ha acusado de falta de imparcialidad, al tiempo que culpa a algunos jueces de «inmiscuirse en política».

Se puede decir que la estrategia de Pedro Sánchez ha pasado por gastar más recursos en el ataque a sus adversarios que en la defensa de su gestión. Quizá esto se deba a que en algunos casos la gestión era indefendible, como en Ceuta. Por eso, Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha calificado al PP de partido ultra y lo ha acusado de iniciar una campaña de desinformación. Todo con tal de ocultar lo que pareció desde un principio: que el Gobierno de Sánchez estaba de vacaciones, que no las suspendió y que, cuando volvió al trabajo, aquello era, y sigue siendo, un sindiós.

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