Divisiones no normativas

Gara, Raimundo FITERO, 15-09-2026

Las sociedades reconocibles del ámbito occidental viven en una polarización electoral tan apabullante que empieza a convertirse en una actitud filosófica. Cada vez que hay una convocatoria, el escrutinio nos proporciona suspense hasta el último voto llegado por correo. Hoy están contado con atención en Suecia y, de completarse la tendencia hasta el final, los socialdemócratas podrán gobernar con el apoyo de otros partidos, pero con una escasa diferencia de tres escaños del bloque de la derecha convencional y la extrema derecha, que ha descendido en apoyo popular, un dato que de alguna manera va a contracorriente a lo que se avecina en la Europa infectada.

Todo muy ajustado, todo en dos bloques, todo poniendo los nervios de la ciudadanía más sensible de ambas partes en tensión. Así estamos hasta que la IA nos lo solucione con pucherazos invisibles y divisiones no normativas. La duda metódica es sospechar de este arrepentimiento tan uniforme de los grandes propietarios de las empresas dedicadas a la IA que se junta, precisamente, con la denuncia de China por los entorpecimientos de EEUU a su desarrollo, lo que nos da alguna pista de los objetivos secretos de este supuesto parón a la colonización digital.

La barbaridad de la diligencia del Supremo para suprimir provisionalmente el voto a cerca de medio millón de ciudadanos españoles nietos de represaliados y exiliados del franquismo ha encontrado en la Junta Electoral Central que es quien debe aplicarla, una división para su acatamiento. Crece la sensación de atentado al derecho perpetrado, con una divergencia, por el TS.

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