Sánchez busca ahora colarse en la visita de los Reyes a Ceuta

Zarzuela y Moncloa «cuadran agendas» de Felipe VI y del jefe del Ejecutivo. El Gobierno admite que «la seguridad» es una de las principales preocupaciones del viaje

La Razón, , 17-09-2026

El viaje de los Reyes a Ceuta sigue buscando hueco en el calendario. Casi dos semanas después de que Pedro Sánchez anunciara solemnemente en el Congreso que Felipe VI visitaría la ciudad autónoma «en las próximas semanas», Zarzuela y Moncloa todavía no han cerrado una fecha.

Fuentes gubernamentales explican que los respectivos jefes de la Casa del Rey, Camilo Villarino, y del Gabinete de Presidencia, Diego Rubio, se encuentran «cuadrando agendas» para encajar el desplazamiento de Felipe VI y Letizia. La decisión se mueve ya en «las altas esferas», con una interlocución directa entre ambos para encontrar una fecha compatible con las agendas institucionales del Ejecutivo.

En el Gobierno explican que Sánchez baraja acompañar a los monarcas, aunque su presencia no está cerrada. Fuentes diplomáticas conocedoras de los preparativos trasladaron, sin embargo, que «lo más probable» era que el presidente se abstuviera de acompañar a Felipe VI y Letizia.

La agenda internacional dificulta el encaje. La visita de Estado a finales de septiembre del presidente francés, Emmanuel Macron, a Madrid y el viaje de Sánchez a Nueva York la próxima semana para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas condicionan el calendario. «Por jerarquía, un ministro puede cambiar su agenda por completo ante la Casa Real, no así el presidente», explican en Moncloa.

El desplazamiento tiene además una carga institucional y política imposible de separar de la crisis que atraviesa Ceuta desde el 30 de julio. Felipe VI y Letizia nunca han visitado oficialmente las dos ciudades autónomas desde la proclamación del Rey en 2014. La última visita de un jefe del Estado se produjo en 2007, cuando Juan Carlos I viajó a Ceuta y Melilla y provocó una fuerte reacción diplomática de Marruecos.

Zarzuela ha precisado que el viaje ya se preparaba antes de la avalancha migratoria. Pero la crisis ha otorgado al desplazamiento una dimensión extraordinaria. Casa Real confirmó el 10 de septiembre que Felipe VI viajará acompañado de Letizia y el monarca ha mostrado desde la entrada masiva un especial interés por visitar las ciudades. Fue Sánchez quien introdujo públicamente un plazo. El 3 de septiembre aseguró en el Congreso que el Gobierno había «compartido la necesidad» de que el jefe del Estado visitara Ceuta y Melilla «en las próximas semanas» para transmitir «el compromiso absoluto del Estado» con ambas ciudades.

Seis días después mantuvo el compromiso, pero rebajó la precisión temporal. Preguntado en TVE sobre si el viaje se produciría en septiembre, evitó confirmarlo: «Las fechas las comunicaremos conjuntamente el Gobierno y la Casa Real». Se limitó a señalar que ambas instituciones trabajaban «en fechas próximas». La falta de calendario coincide con una situación excepcional.

El Gobierno continúa intentando sacar de las calles a los miles de migrantes que permanecen sin alojamiento y reconoce que recuperar completamente la normalidad llevará tiempo.

Fuentes de Moncloa, no obstante, niegan que la visita esté siendo retrasada hasta que desaparezcan los migrantes de las calles. Presidencia intenta desvincular ambas cuestiones, aunque reconoce que «la seguridad es uno de los aspectos que más preocupa» y relaciona esa dimensión con la necesidad humanitaria de proporcionar alojamiento. Felipe VI se ha informado personalmente de la situación.

El Rey se reunió en Zarzuela con la ministra de Defensa, Margarita Robles; el jefe del Estado Mayor de la Defensa y otros responsables militares, entre ellos el comandante general de Ceuta. Casa Real explicó que el encuentro respondía a la voluntad del Rey, como capitán general de las Fuerzas Armadas, de conocer los operativos desplegados. El lunes dio otro paso al referirse públicamente a Ceuta por primera vez desde el comienzo de la crisis.

Felipe VI reconoció la labor de servidores públicos y voluntarios ante una situación que calificó de «extraordinaria complejidad» y destacó la respuesta ofrecida por la ciudad. El Gobierno sigue investigando qué ocurrió durante las horas en las que las fuerzas marroquíes dejaron de contener las entradas y todavía no atribuye al país vecino una decisión activa para provocar la avalancha.

El viaje tendrá también una inevitable lectura exterior. Marruecos reaccionó con dureza a la visita de Juan Carlos I en 2007 y Rabat se encuentra ahora en el centro de las incógnitas abiertas por el 30 de julio. La eventual presencia de Sánchez añadiría otra dimensión política. Convertiría el desplazamiento en una imagen conjunta del jefe del Estado y del presidente del Gobierno después de semanas de controversia sobre la gestión institucional de la crisis.

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