Hegarty revive cómo Le Priol mató a Aramburu a sangre fría y alerta: «Son peligrosos»

Shaun Hegarty, el amigo que acompañaba a Fede Aramburu cuando lo mataron en París, ha declarado este martes en el juicio, uno de los momentos cruciales. «Apuntó y disparó», ha dicho de Le Priol, tras lo que ha pedido que los atacantes reciban una alta condena porque «podrían volver a hacerlo»

Gara, Naiz, 15-09-2026

El juicio por la muerte en 2022 del exjugador de rubgy argentino-vasco Federico Aramburu ha llegado este martes a su ecuador con el testimonio más importante, el de Shaun Hegarty, el amigo con el que se encontraba la noche en la que murió por los disparos de Loïk Le Priol y Romain Bouvier en una zona céntrica de París [aquí entrevista publicada en Kazeta antes de la vista oral].

«No hubo tiros de advertencia, no, en absoluto, estoy convencido. Si (Le Priol) hizo un parón mientras disparaba (contra Aramburu), fue para apuntar mejor. Apuntó y disparó», ha afirmado ante el tribunal. Le Priol ha asumido los hechos en el transcurso de la vista pero ha alegado que actuó en defensa propia y que no hubo premeditación. El análisis pericial también ha cuestionado esto.

Hegarty ha explicado que en el momento en el que Le Priol, acusado de asesinato, disparó contra su amigo, él se encontraba en un estado total de confusión que le impidió reaccionar: «Estoy allí, pero mi cerebro está bloqueado. No puedo comprender lo que está sucediendo. Sólo quiero irme al hotel».

«Le cogí en los brazos. Se ahogaba, tenía sangre en la boca. Llegó gente y trató de reanimarlo, pero yo ya sabía que se había ido», ha explicado el amigo de Aramburu con la voz entrecortada

Según su relato, su cerebro «no se reconectó» hasta que Aramburu, tendido en el suelo y con seis heridas de bala en el cuerpo, le dijo: «Shaun, llama a la policía, voy a morir».

«Le cogí en los brazos. Se ahogaba, tenía sangre en la boca. Llegó gente y trató de reanimarlo, pero yo ya sabía que se había ido», ha narrado con la voz entrecortada.

Hegarty contó que lo primero que hizo tras hablar con la policía fue llamar a María, la mujer de Aramburu y madre de sus tres hijos, que no respondió al teléfono. «En ese momento me doy cuenta de que María va a vivir el peor día de su vida y de que no sé quién va a estar con ella en ese momento».

La sala Voltaire del Tribunal de París ha estado llena a rebosar de público y prensa. Los gendarmes han pedido a la gente que se desplazara para dejar espacio para la familia y los amigos, tan numerosos que no cabían en los bancos reservados a las partes civiles.

Indignado con una insinuación de la defensa

Shaun Hegarty ha hablado con voz clara y pausada y solo ha elevado el tono cuando uno de los abogados de la defensa leha acusado de haber «dado un fuerte golpe en la parte trasera de la cabeza de Le Priol» con un trapo con varios cubitos de hielo mientras este se peleaba con Aramburu.

El abogado ha llegado a calificar los hielos de «arma» y se ha preguntado si ese golpe no podría haber contribuido a que Le Priol se sintiera amenazado y, por ende, abriera fuego contra Aramburu. Palabras que han provocado la indignación del exjugador de rugby.

«Sólo quería separarlos, pero estaba muy aturdido y sólo intervine un segundo. Si hubiera querido hacerle daño (a Le Priol) hubiera dejado los hielos para tener las manos libres y poder golpear», ha explicado.

Cuando Le Priol disparó a Aramburu, este ya tenía dos heridas de bala en el cuerpo, una en el muslo y otra en las costillas, disparadas supuestamente por el otro acusado, Romain Bouvier.

Sentimiento de culpabilidad

Tras la muerte de su amigo, Hegarty sufrió insomnios, pesadillas, tristeza y, como ha reconocido ante la corte, un fuerte sentimiento de culpabilidad.

«Siempre voy a vivir con ese sentimiento de culpabilidad. ¿Por qué no comprendí lo que pasaba? Y si lo hubiera comprendido, ¿le habría podido ayudar? La aceptación es algo muy difícil para mí», ha remarcado.

«¿Qué espera de este proceso?», le ha preguntado el presidente del Tribunal. Hegarty ha respondido: «En mi opinión, son personas peligrosas que tienen que estar el mayor tiempo posible en prisión. Son peligrosos y podrían volver a hacerlo».

Federico Martín Aramburu, que tenía 42 años cuando murió, fue internacional argentino con los Pumas en 22 ocasiones y, como tal, formó parte de la selección que logró el bronce en el Mundial de 2007. Falleció después de ser acribillado a balazos en París en la madrugada del 19 de marzo de 2022, un crimen por el que Loïk Le Priol está acusado de asesinato y Romain Bouvier de intento de asesinato.

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