Agenda, candidaturas, valores y hechos en el incomparable marco de los comicios municipales

Gara, , 13-09-2026

La confirmación progresiva de candidaturas para las elecciones municipales de 2027 abre un periodo de reflexión estratégica sobre la agenda y las prioridades de los municipios y ciudades vascas. Tras las candidaturas Jon Insausti y Mikel Hidalgo por parte del PNV en Donostia y Bilbo, respectivamente, y con la incógnita de Gasteiz, la designación por parte de EH Bildu de Nerea Kortajarena y la continuidad de María del Río para esas capitales dibuja una pugna entre dos concepciones de la política, la gobernanza, el desarrollo urbano y la convivencia. Siendo eso así, esa liza debería mantener el rigor, evitar la demagogia y elevar el nivel.

EXPERIENCIA Y RENOVACIÓN
Un primer contraste radica en la gestión de las planchas electorales. Es un tanto paradójico que el PNV, que copa las grandes instituciones, opte por un relevo abrupto. Por contra, la inercia positiva que vive EH Bildu le ha llevado a situar en primera línea a figuras de peso político y trayectoria contrastada.

Ambas apuestas encierran una firme lógica política. El recambio del PNV busca oxígeno y una narrativa de refresco institucional, cuando el desgaste de sus alcaldes era evidente. La continuidad soberanista busca solvencia y liderazgo contrastado, mostrando que tienen voluntad y capacidad para gobernar.

LA VIDA ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA POLÍTICA
Las diferencias son indiscutibles. La imagen de excandidatos del PNV recolocados de manera casi sistemática en el entramado sociopúblico y clientelar contrasta con la vida de los representantes soberanistas de izquierda tras su paso por la política. La semana pasada, Juan Karlos Izagirre explicaba en estas páginas que regresa a su plaza de médico, y esa es la norma. Indica que la política no debe ser un oficio gremial ni una carrera de colocación personal.

Esta constatación no debe nublar otra realidad fundamental. La experiencia acumulada al frente de equipos y recursos limitados pero significativos es un capital que el país no debería desperdiciar por dogmatismo. La mayoría de los cargos municipales vascos no encaja en la estampa paródica de la casta desconectada. Gestionan instituciones complejas y la formación adquirida posee un valor enorme.

DONOSTIA COMO ESPEJO: AUDITORÍA Y CONVIVENCIA
Ese bagaje, sin embargo, ni lo garantizan los prejuicios ni lo concede el cargo; exige balances equilibrados. Donostia resulta un paradigma ilustrativo. Está bien destacar la honestidad de Izagirre reconocida de forma transversal, pero también conviene analizar qué ha ocurrido desde su mandato para que la ciudadanía perciba que se ha perdido el control de la ciudad a causa de decisiones erróneas.

En perspectiva, se ha demostrado que los límites y moratorias planteadas en su día por EH Bildu ante la turistificación descontrolada sea en relación a los pisos turísticos, las plazas hoteleras o la gentrificación eran advertencias proféticas frente a la saturación que sufre la ciudad. El problema de la vivienda no ha hecho más que crecer. La estación de autobuses se hizo en el sitio y con la dimensión equivocadas, por razones poco claras. Los barrios merecen capítulo aparte. Donostia tiene la tasa de separación de residuos más baja de Gipuzkoa, está estancada y lejos de los objetivos europeos. En el ámbito del anecdotario, París o Singapur emplean el pasto animal y se las considera vanguardia de gestión ambiental urbana; y las piedras siguen surgiendo cada año en la playa.

Junto con el balance, habrá que ver cómo evoluciona la deriva que va desde la prohibición de las cenas solidarias al ataque con perdigones contra un migrante de esta semana. La pugna electoral es legítima, pero la convivencia exige rendir cuentas y cooperar.

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