Inundaciones y sequías: causas de inmigración

Diario de Noticias, Santiago Pangua Cerrillo, 16-09-2026

Cuando hablamos de las causas que obligan a millones de personas a abandonar sus hogares, pensamos inmediatamente en las guerras y la violencia. Sin embargo, existe otra realidad de enorme magnitud y mucho menos visible: los desastres naturales y, especialmente, los relacionados con el agua.

Los datos son contundentes. En 2024 se produjeron 45,8 millones de nuevos desplazamientos internos provocados por desastres. De ellos, 25,2 millones estuvieron relacionados con tormentas y 19,1 millones con inundaciones. El IPCC identifica precisamente las tormentas y las inundaciones como los principales factores meteorológicos de desplazamiento de población en el mundo.

A ello hay que añadir las sequías. Sus consecuencias son más lentas y difíciles de contabilizar, pero pueden resultar devastadoras: pérdida de cosechas y ganado, escasez de agua, reducción de ingresos y, finalmente, imposibilidad de permanecer en el territorio.

Conviene precisar que desplazamiento interno y emigración internacional no son exactamente lo mismo. Sin embargo, la evidencia muestra con claridad hasta qué punto los fenómenos relacionados con el agua están obligando a millones de personas a abandonar sus hogares.

El futuro resulta preocupante, el cambio climático está alterando el ciclo del agua y agravando determinados riesgos, mientras el crecimiento urbano, la ocupación de zonas inundables y la vulnerabilidad económica aumentan la exposición de la población.

Por eso, reducir el riesgo de inundaciones y sequías no es solamente una cuestión ambiental o hidráulica. Es también una política de prevención del desplazamiento humano.

Necesitamos actuar urgentemente y a escala mundial mediante cinco grandes instrumentos: políticas públicas, financiación, I+D+i, participación social y seguros. Debemos invertir más en prevención, planificación territorial, infraestructuras resilientes, soluciones basadas en la naturaleza, sistemas de alerta temprana, conocimiento científico y mecanismos aseguradores que permitan recuperarse rápidamente después de una catástrofe.

Durante demasiado tiempo hemos dedicado enormes recursos a reparar los daños después de los desastres. Debemos invertir esa lógica: anticiparnos al desastre en lugar de limitarnos a reconstruir después de él.

El autor es director gerente de Tesicnor

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