Las mafias se forran en Ceuta con los inmigrantes : hasta 10.000€ por cruzar a la península

Aprovechan la niebla para sortear a la Guardia Civil, que ya prepara una macrooperación para frenar el tráfico ilegal de inmigrantes

La Razón, Pepe Luis Vázquez, 16-09-2026

«Esto es de toda la vida»

, admite

Juan Amado

, un histórico de la Guardia Civil en Ceuta que ahora anda retirado. Desde hace poco: entregó el tricornio siete meses atrás. Conoce las particularidades de la ciudad autónoma como la palma de su mano. También, sus problemas. O, en singular, el problema: el tráfico. De drogas. Y de personas.

«Los hay que se dedican a transportar a inmigrantes en barcos desde Marruecos hasta Ceuta

y, después, los que se dedican a trasladarlos hasta la Península».

Configuran una «organización». Tienen sus redes en la península. Generalmente, son los mismos que transportan hachís o cocaína, las dos sustancias más codiciadas. Pero, ahora, nada hay más rentable que los marroquíes que lograron entrar en la ciudad autónoma con la invasión de julio.

No es el caso de

Ibrahim

, que cruzó la frontera de pequeño. Pasó su infancia en un centro de menores. Y consiguió regularizar su situación. Ahora, está de vuelta en Ceuta. Quiere verse con sus tres primos, que sí entraron con la avalancha. Lo hicieron a nado, por la playa de la muerte, la del Tarajal. El sueño por el que se jugaron el tipo no era otro que iniciar una nueva vida en Europa, cruzando a la península. Y ya han recibido ofertas para dar el gran salto.

Por el módico precio de 10.000 euros.

¿De quién? Es una incógnita.

«Nunca lo vamos a saber ni tú ni yo, hermano. Nunca dan la cara.

Tienen a su gente que trabajan para ellos. Son los dueños del material, los jeques. Están al otro lado de aquí, en Algeciras, y tienen sus conductores», relata Ibrahim a LA RAZÓN.

En realidad, hay varios escalafones. Porque también hacen negocio vecinos de la zona. Eso sí, de forma más amateur. El modus operandi es el siguiente:

«Vienen a la playa con una furgoneta en la que esconden un bote hinchable.

En cinco minutos lo tienen listo con un motor. Suelen hacerlo de noche, o los días que hay niebla, que hace mal tiempo. Cobran unos 7.000 euros».

Luego, están los profesionales, que elevan la tarifa. «Los de alta gama te piden más dinero, claro. Porque hay más posibilidades de llegar a la Península.

Tienen lanchas que corren más.

No como las hinchables, que suelen llevar motores de 60 caballos. Las otras estamos hablando de embarcaciones que tienen hasta tres motores y 150 caballos».

Contactan con los inmigrantes a través de las redes sociales. En realidad, son los inmigrantes los que suelen contactar con ellos. A través de terceras personas. O de inmigrantes que, en su día, recorrieron el mismo trayecto. «

Tienes que tener un buen contacto, porque también hay gente que te puede estafar».

Que Ibrahim conozca, hay un marroquí mayor de edad que desde hace semanas se encuentra al otro lado del Estrecho. Muy lejos además.

«Pagó 8.000 euros y ahora está en Galicia».

Huelga decir que muchos de los inmigrantes que entraron en Ceuta tienen familia en España.

Antaño, cuenta Amado, el guardia civil jubilado, las organizaciones mafiosas incluso escondían a los inmigrantes en sus casas

«hasta que buscaban el momento propicio para hacer el traslado». Con la crisis derivada de la invasión, todo es más sencillo. Porque los inmigrantes están por todos los rincones de la ciudad. En el último mes y medio se han visto embarcaciones llegando a orillas de San Amaro, el punto que más frecuentan las mafias, por su orografía y su proximidad con la península.

«La Guardia Civil y la Policía Nacional están hartos de coger a gente así»

, apunta el agente retirado. De hecho, el 7 de agosto, fueron detenidas tres personas que pretendían cruzar a dos inmigrantes en un yate. Muchos de los delincuentes son reincidentes. «Porque las condenas son muy cortas. Y como ahora se gana más dinero traficando con las personas que con la droga, les da igual».

Otro guardia civil, que prefiere no desvelar su identidad porque se encuentra en activo, denuncia la laxitud del Código Penal.

«Para que a un traficante le caigan años de cárcel hay que demostrar que ha puesto en peligro la vida del inmigrante».

En las últimas semanas, la Guardia Civil ha intensificado las pesquisas para identificar a las personas que están haciendo el verano de sus vidas con los ilegales que entraron en julio y llevar a cabo una macrooperación. «Vamos a coger a varias organizaciones. Las investigaciones están ya muy avanzadas y en cualquier momento esto va a estallar». Ayer le tocó el turno a los negocios que están contratando de forma clandestina a inmigrantes .

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