La CDU debate dónde termina su cordón sanitario con AfD

Con unas encuestas tan positivas para el partido Sajonia-Anhalt, las encuestas auguran al partido de extrema derecha

La Razón, Rubén Gómez del Barrio, 16-09-2026

A pocos días de las elecciones de Mecklemburgo – Pomerania Occidental, un dirigente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) ha dicho en voz alta algo que hasta hace poco resultaba difícil de imaginar dentro del partido. Sascha Ott, vicepresidente de una de las organizaciones territoriales de la CDU en este Land, declaró el domingo al periódico “Ostsee – Zeitung” que

Alternativa para Alemania (AfD) podría llegar a ser un socio de Gobierno si así lo determinan las urnas. “Tenemos que estar abiertos y buscar al socio que sea posible y mejor para nosotros. Naturalmente también puede ser la AfD”, aseguró. La dirección regional se desmarcó inmediatamente. Su presidente y candidato, Daniel Peters, mantiene que no habrá coaliciones ni “formas similares de cooperación” con esta formación ultra. Una discusión que llega apenas

una semana después de que la AfD consiguiera un histórico 43,8% en Sajonia – Anhalt

y cuando las encuestas vuelven a situarla cerca del 40% ante los comicios de este domingo en Mecklemburgo – Pomerania Occidental.

La última encuesta de la televisión pública ZDF sitúa a la AfD en el 37%, frente al 34% del Partido Socialdemócrata (SPD), mientras la CDU se queda en apenas un 7%. Con cifras así,

mantener completamente aislada a la extrema derecha resulta cada vez más difícil para los conservadores.

En algunas regiones del este, la AfD está dejando de ser una fuerza secundaria para convertirse en el partido dominante y esa nueva relación de fuerzas empieza también a abrir fisuras dentro de la propia CDU.

Friedrich Merz no ha cambiado de posición. La resolución aprobada por su partido en el congreso federal de Hamburgo en diciembre de 2018 rechaza “coaliciones y formas similares de cooperación” tanto con

la izquierda de Die Linke

como con la AfD, y el canciller sigue defendiendo esa línea. La discusión empieza en otro punto: qué debe entenderse exactamente por cooperación. El concepto de “Brandmauer”, el cordón sanitario con el que se ha resumido políticamente esa estrategia, ni siquiera aparece en aquella resolución y tampoco existe una definición jurídica precisa que marque dónde está el límite. Markus Söder, ministro – presidente de Baviera y líder de la Unión Socialcristiana (CSU), ha contribuido a reabrir el debate al afirmar que

“el concepto de cordón sanitario ha fracasado”.

No propone pactar con la AfD y continúa rechazando cualquier cooperación, pero cuestiona que la estrategia haya servido para debilitarla.

Clara von Nathusius, tesorera federal de la Junge Union, las juventudes conservadoras, ha ido más lejos al calificarla de “proyecto fracasado” y mostrarse

abierta a que la CDU mantenga conversaciones con la AfD en Sajonia – Anhalt.

No habla en nombre de toda la organización juvenil, pero su posición muestra hasta qué punto la discusión empieza a extenderse dentro del partido. También en Mecklemburgo – Pomerania Occidental aparecen posiciones cada vez más críticas.

Thomas Grote,

uno de los dirigentes locales de la CDU, reclama directamente acabar con el cordón

, mientras Wolfgang Waldmüller, portavoz económico de los conservadores en el Parlamento regional, propone sustituirlo por “líneas rojas”. La dirección regional mantiene el veto, pero en algunos municipios esa separación lleva tiempo siendo menos clara. En Wurzen, una localidad sajona cercana a Leipzig, representantes de CDU y AfD votaron juntos contra una ayuda a un proyecto cultural y, en Cottbus, ambas formaciones llegaron a presentar una iniciativa conjunta sobre refugiados. Merz ha insistido en que el rechazo a la cooperación debe mantenerse también en el ámbito municipal, aunque la práctica demuestra que esa frontera no siempre se respeta de la misma manera.

La cuestión que empieza a dividir a la Unión ya no es únicamente si debe formar algún día una coalición con la AfD. También se discute si hablar con sus representantes, votar junto a la AfD determinadas iniciativas o sacar adelante propuestas con sus votos supone ya romper la resolución de 2018. Una zona gris que se amplía al mismo tiempo que lo hace el peso electoral de la extrema derecha. Merz puede seguir afirmando que la línea oficial de la CDU permanece intacta pero si dirigentes regionales, municipales y de las propias juventudes empiezan a interpretar de forma distinta qué significa cooperar con la AfD, la discusión acabará llegando también a Berlín.

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