Siempre parece que el plan lo tienen otros
Reactivos ante la agitación populista contra la inmigración, inermes ante el plan genocida en Palestina, acogotados por la IA y sus dueños, pedimos que nos salven
Diario de Noticias, , 15-09-2026No cabe esconderse del asunto que capitaliza la política en Europa y condiciona todo lo demás: la inmigración. Es la palanca de crecimiento que ha sabido absorber el populismo de extrema derecha para incitar al miedo y el rechazo porque el resto del panorama político ha dejado un terreno baldío de propuestas. Así, parece que solo quienes se aúpan en un relato de xenofobia y criminalización tienen un verdadero plan para gestionar el tránsito humano. Pero no hay plan.
La polaridad es engañosa y la realidad se ocupa de hacerla estéril. La victoria electoral de una mayoría de centro e izquierda en Suecia no oculta las diferencias entre fuerzas. El rigor en la aceptación de extranjeros impregna a casi todo el arco parlamentario de Estocolmo y la izquierda tradicional se aferra al matiz entre el asilo y la inmigración laboral pero solo para poner freno a esta última, que es el flujo mayoritario.
Han asumido que no basta con dormir tranquilo con los principios porque acaba durmiendo uno en la oposición, desde donde esos principios no aplican. La derecha está a punto de pervertir también el relato de la aportación socioeconómica necesaria de un capital humano que no tenemos para contenerlo en un espacio estanco de mano de obra barata. Pero eso tampoco es un plan.
La gota que colmaPluriempleados y cesantesRécord (formal) de segundo empleo. Dice la Encuesta de Población Activa (EPA) que se ha batido el récord de pluriempleos en el Estado. El número – unas 651.200 personas, el 3% de los ocupados – se empequeñece comparado con lo que se calcula que había a finales de los pasados años 70, que rondaría el 15%, pero no afloraba porque cobraban en negro. Y es una menudencia al lado de los 3,6 millones de funcionarios que dice la EPA que hay. Menos mal que las cesantías, que se iban al paro con cada cambio de gobierno, ya solo afectan a los altos cargos. Por lo que sea, en el siglo XIX había menos filtraciones…En Israel, el sionismo ultra sí que tiene uno: hacer inviable la vida en los territorios árabes. Fraccionarlos, acosarlos y constreñirlos hasta provocar el éxodo palestino. Lo tiene claro la ONG israelí B’Tselem, que lo acaba de analizar, diagnosticar y denunciar. Pero nadie tiene un plan que lo frene. Como tampoco lo hay para quitarnos el miedo a la IA. Agitados nuestros temores ante el nuevo Matrix, los líderes tecnooligarcas de EE.UU. – y de China – , que aparentan pedir un mayor control a su desarrollo, se refieren en realidad a que les dejemos a ellos fijar los límites del control de su negocio y su concentración de poder. Ese sí que es un planazo.
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