Alemania, la pregunta europea
La Voz de Galicia, , 15-09-2026La victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones de Sajonia-Anhalt no cambia por sí sola la política alemana. Este land tiene un peso limitado dentro del conjunto del país y el cordón sanitario que mantienen los grandes partidos sigue dificultando el acceso de la formación a las instituciones. Sin embargo, el resultado plantea una cuestión que trasciende el ámbito regional: ¿qué significaría para Europa una Alemania gobernada algún día por AfD?
La pregunta importa porque Alemania no es un socio cualquiera. Es la principal economía de la Unión Europea y una pieza imprescindible para sostener los consensos que han permitido avanzar la integración europea durante décadas. AfD defiende una visión más soberanista, cuestiona el actual apoyo a Ucrania y mantiene posiciones más favorables a Rusia que las de los partidos tradicionales. No necesitaría sacar a Alemania de la Unión para transformarla. Le bastaría utilizar desde dentro el enorme peso político y económico del país para bloquear o debilitar políticas comunes.
El escenario adquiere una dimensión todavía mayor si se observa lo que ocurre en Francia. Si las dos principales potencias de la UE acabaran gobernadas por fuerzas nacionalistas y euroescépticas, la cuestión dejaría de ser periférica. El desafío afectaría directamente al eje francoalemán, verdadero motor político del proyecto europeo desde la posguerra.
Existe además otro elemento que invita a la reflexión. Alemania está inmersa en el mayor proceso de rearme de las últimas décadas. La invasión rusa de Ucrania ha impulsado un aumento histórico del gasto militar y una profunda transformación de sus capacidades de defensa. Hoy ese esfuerzo se realiza bajo gobiernos plenamente comprometidos con la OTAN y con la seguridad europea. Pero las capacidades militares sobreviven a quienes las impulsan. Los recursos, infraestructuras y sistemas que se construyen ahora seguirán existiendo bajo futuros ejecutivos.
La cuestión, por tanto, no es solo quién gobierna hoy Alemania, sino quién podría hacerlo mañana. ¿Cómo verían Polonia y otros países europeos una Alemania mucho más poderosa militarmente si estuviera dirigida por una fuerza crítica con la integración europea y favorable a una relación distinta con Moscú?
En cualquier caso, el ascenso de AfD también encierra una lección para los partidos tradicionales. El cordón sanitario puede limitar su acceso al poder, pero no sustituye a la política. El populismo se combate con respuestas eficaces a los problemas que preocupan a los ciudadanos: crecimiento económico, inmigración, seguridad o cohesión social. Excluir no basta. Hace falta recuperar la capacidad de alcanzar acuerdos de Estado entre fuerzas moderadas y europeístas que sean capaces de proporcionar resultados. De ello depende la estabilidad política alemana, pero también buena parte del futuro de Europa.
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